jueves, 27 de abril de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. Introducción (II)


Los pueblos de lengua aria llegaron a la India entre los años 1500-1000 a.C. procedente de Asia occidental. Los textos sagrados de los arios se transmitieron oralmente hasta que los “rishis”- sabios - los transcriben a los cuatro libros Vedas    – literalmente conocimientos – que contienen plegarias, himnos y rituales relacionados con sus divinidades. Los himnos contenidos en el más antiguo de los cuatro libros, el “Rigveda”- himnos vedas – se cantaban en tres entonaciones distintas: “udatta” – elevada o nota más aguda -; “anudatta” – no elevada o nota más grave - y “Svarita” – sonada o nota media. Las notas correspondían estrictamente a las palabras en el acento y en el ritmo prosódico, a razón de nota por sílaba. Otra forma de canto, menos austera y más rica melódicamente, se encuentra en el Samaveda – cantos vedas - cuyas letras, adaptaciones del libro noveno del Rigveda, están ligadas a la escritura musical. En un principio, su escala era de cinco notas, para pasar después a ser de siete.
No hay duda alguna de que los egipcios, al igual que los mesopotámicos, conocían los intervalos de octava, quinta y cuarta, pero no puede suponerse que conocieran la armonía tal como se entiende en la actualidad. No existe obra alguna que trate acerca de la teoría musical egipcia, pero puede afirmarse, leyendo a los escritores griegos, que utilizaba  la teoría pitagórica. Claudio Ptolomeo, nacido en Alejandría, y al que siempre se le consideró griego, fue un importante matemático, astrólogo y teórico de la música.



La cultura mesopotámica, a través del Asia Menor, llegó a Tracia hacia el año 980 a.C. y con ella el mito de Orfeo <<Padre de los cantos>>, y el de Lino que dio el verso y la música a los griegos, pero son los legendarios frigios, Terpandro  y Olimpo, a los que se les consideran los padres de la música griega. De Olimpo se dice que, hacia el año 900 a.C., introdujo los “nomoi”, formas melódicas tradicionales, frases cortas repetidas una y otra vez, en las que se basa la música del “aulos” - tipo de flauta doble -. La lira pulsada con los dedos o con el plectro, en preludios e intermedios, servía para dar el tono o altura a la voz del cantor.
Los pueblos que llegaron a la península helénica, hacia el año 1900 a, C., procedentes de  Europa, desarrollaron la cultura de la Hélade que, al fusionarse con la cultura minoica de Creta, que a su vez había recibido la influencia egipcia, se convirtió en la cultura micénica griega, la cual, después de cinco siglos, llegó a  desarrollarse con plena autonomía. El periodo que va desde el año 1400 al 1100, más o menos, y al que posteriormente se le denominó “Edad Heroica”, fue de asimilación y de aceptación de determinados mitos, relativos a los orígenes de la música, vinculados a Egipto.

 
 Se cree que Pitágoras (582-500 a.C.), después de sus estudios en las escuelas mesopotámicas, los continuó en los templos egipcios, y es a él a quien se le atribuye los orígenes de la teoría de la música griega. Hizo estudios físicos y matemáticos de los intervalos tonales que formaron la base de las investigaciones de los teóricos musicales de la edad media. Los pitagóricos concibieron la escala musical como un elemento estructural dentro del cosmos, donde el firmamento se reflejaba como una armonía <<la armonía de las esferas>> y el espacio tonal se obtenía por medio de una sola cuerda tensada <<monocordio>> de manera que reflejase esa armonía.
Academia de Santa Cecilia

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