lunes, 22 de mayo de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO III


La música del Renacimiento (s. XV-XVI)
En el periodo comprendido entre los años de 1450 a 1600, la música evoluciona tanto en sus formas como en su interpretación e instrumentación. Al mismo tiempo que la música vocal polifónica franco-flamenca, paradigma de la música sacra, ámbito en el que se consideraba la más alta expresión musical, alcanzaba su plenitud; la música secular y, en particular, la música instrumental, progresaban también de un modo extraordinario. Surgía una nueva época y un nuevo estilo: El Renacimiento. Su propio nombre lleva implícita la esencia del nuevo movimiento: volver a nacer.

Los príncipes, gracias al florecimiento de los bancos, alcanzaron un poder que les permitió rivalizar política y culturalmente con la Iglesia. El comercio y la industria crearon una nueva clase media elevada; entre los artistas y menestrales se renovó el interés por los ideales de la antigüedad clásica, el equilibrio y la armonía de las formas, y cada individuo se esforzaba por aumentar sus conocimientos y afirmar su derecho al libre ejercicio y desarrollo de su voluntad.



La elevación y espiritualidad de la arquitectura gótica fue sustituida por líneas rectas de proporciones netas y serenas. En la escultura y la pintura, el interés se centró en la figura y la naturaleza humana, donde buscaban la belleza y   el carácter, la claridad en la composición y construcción lógica como reacción contra el rebuscado y florido naturalismo del último Gótico.
El pintor Rafael de Sanzio y el compositor Palestrina dieron la más pura expresión a los rasgos distintivos y característicos del Renacimiento. La música trataba de interpretar los sentimientos y pasiones de la gente del pueblo, tanto que el santo y seña de la estética musical renacentista era: <<Dare spirito vivo alle parole>>.

La innovación más importante de principios del Renacimiento fue la creación de la música coral. Ésta supuso el requisito previo del que surgieron los demás adelantos posteriores. A partir de 1420, el término coro empieza a aparecer con más frecuencia en los manuscritos de la polifonía sacra. Los compositores de principios del Renacimiento abandonaron pronto el concepto medieval de las consonancias perfectas, continuamente repetidas en todos los tiempos fuertes. El propósito de los compositores renacentistas era respetar las palabras a las que ponían música; unificar y armonizar las voces, armonía y unidad de la que carecían los maestros flamencos del gótico.

No obstante, los experimentos cromáticos de los madrigalistas italianos empezaron a diluir la estructura diatónica de la polifonía renacentista.




La forma musical más cultivada en esta época fue el madrigal. Su estilo, imitado de la música “a capella”, exigía la claridad de los textos, lo cual influyó sobre la música religiosa. Los primeros madrigales representaban la convergencia de dos líneas de desarrollo artístico: una de carácter literario y otra musical. En su mayoría eran o bien armónicos, como la chanson, o intermitentemente polifónicos, como la frottola. Otros se diseñaron como serenatas para ser cantadas a las madonne por nobles cortesanos o ricos mercaderes.
Junto al madrigal se desarrolló la música instrumental, y los instrumentos musicales del siglo XVI empezaron a usarse independientemente por toda Europa. A finales de este siglo, la música religiosa muestra ya la inequívoca influencia de los estilos seculares de lachanson y del madrigal.
A principios del siglo XVI, la mayoría de la música instrumental tomó la forma de variaciones de canciones populares conocidas pero, poco a poco, fueron apareciendo las formas puramente instrumentales, sobre todo música para órgano, laúd o vihuela. Por primera vez Inglaterra alcanzó un lugar preeminente entre las naciones musicales. Junto al madrigal desarrolló música instrumental para el virginal, instrumento de teclado precursor del clavicémbalo.
La “basse dance” fue sustituida por la “pavane”, la pavana española, un baile lento de compás binario, que el flautista tocaba cuando una novia se encaminaba a la iglesia, o cuando los sacerdotes, los maestros y demás miembros de los gremios importantes, desfilaban con escolta en las procesiones solemnes.  No obstante, fue el laúd el instrumento más popular por la gran cantidad de música escrita para éste por los compositores de pavanas, gallardas, saltarello y passamezzo. El  laúd continuó siendo el instrumento favorito de los franceses hasta muy avanzado el siglo XVII.
En España fue la vihuela – especie de guitarra afinada como el laúd - el instrumento que interpretó alguna de las composiciones más hermosas de toda una época. Si el laúd y la vihuela fueron los instrumentos preferidos para las         composiciones festivas, populares y ligeras; para las composiciones sacras y de cámara fueron los instrumentos de teclado: órgano, clavicémbalo y clavicordio, los más usados por compositores e intérpretes.

El resultado más novedoso del espíritu renacentista fue la ópera, y Monteverdi (1567-1643) su precursor, no obstante no llegó a su plenitud hasta el periodo siguiente, ya entrado el siglo XVIII.
Academia  Santa Cecilia
NOTA:
La importancia que adquiere la cultura en esta época, asentada por el espíritu humanista y, favorecida por la invención de la imprenta, hacen posible el desarrollo de la música profana e instrumental; se publican las primeras partituras, obliga a los músicos a especializarse y a dedicar su vida a este arte.
Ahora la música suena distinta: el perfeccionamiento de la técnica polifónica y los cambios en la armonía, antecedente de los acordes de nuestro sistema tonal actual, han realizado el cambio.

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