sábado, 17 de junio de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO VII (1)

Compositores del Barroco (1)
Johann Pachelbel (1653-1706)
           
Nacido y fallecido en Nuremberg, fue organista y compositor en la Corte de Eisenach, donde estableció amistad con Ambrosius Bach, el padre de J. S. Bach. Ocupó el cargo de organista en Viena, Eisenach, Erfurt, Stuttgart, Gotha y Nuremberg, sucesivamente. Fue uno de los más acérrimos propagadores de la música sacra de órgano antes que J. S. Bach y las diversas plazas que ocupó de organista le sirvieron para conocer a fondo las particularidades del estilo de los organistas alemanes, particularidades que sintetizó en sus composiciones. Pachelbel está considerado uno de los mejores organistas de la antigua escuela alemana, aunque algunas de sus obras, escritas con mucha naturalidad y sin prejuicios de escuela, representan un notable progreso sobre otras composiciones.
La importancia de la música de Pachelbel reside en sus obras para órgano, síntesis fecunda de elementos de la Alemania del centro y del sur. Se caracterizan por su excelente construcción, por la simplicidad de su armonía y la riqueza de la técnica de la variación. Son, por ello, música ideal para iglesia. Por el contrario, las célebres variaciones en canon representan un testimonio tardío del arte de los ministriles. En sus obras vocales se muestra conservador, dando un lugar preponderante al motete sobre la cantata. Sus Magnificat se aproximan al motete.
         Sus obras para clavecín contienen cuatro variaciones corales y seis arias con variaciones. Tres suites para instrumentos de teclado. Para varios instrumentos, seis sonatas en trío. Siete cantatas sobre textos diversos. Una misa y una misa breve. Un catálogo completo de obras vocales que contiene trece Magnificat  y diecinueve arias. Para órgano numerosas composiciones libres: preludios, fugas, tocatas y chaconas, fugas sobre el Magnificat.
         Entre sus composiciones hay que destacar su célebre Canon en Re mayor, escrito para tres violines y bajo continuo, el único que escribió, obra que no es estrictamente un canon sino, más bien, una Chaconne. Además de ésta compuso otra Chacona, tal vez la más conocida Chaconne en Fa menor, la Toccata en mi menor para órgano, y el Hexachordumm Apollinis, una serie de variaciones musicales para teclado.
         Pachelbel exploró muchas técnicas y formas de variaciones musicales, dejándolas manifiestas en varias de sus obras, desde conciertos de música sacra hasta suites de clavicordios. 


Arcangelo  Corelli (1653-1713)
            Arcangelo Corelli fue uno de los más destacados violinistas y compositores del Barroco Italiano. Nacido en 1653, en Fusignano, y muerto en 1713, en Roma, ciudad donde pasó la mayor parte de su carrera y donde alcanzó una gran reputación como violinista, se dice que era inimitable en sus artísticas interpretaciones, por lo que ha sido llamado <<padre del violín moderno>>. Se le consideraba el músico más notable de Italia y, los críticos contemporáneos hablaban de su increíble flexibilidad técnica, alababan el hermoso sonido y la brillantez de sus interpretaciones. Festejado y honrado en todas partes, fue el favorito de la alta sociedad romana.
Históricamente, la música en las composiciones de Corelli,  constituye un paradigma de refinamiento y moderación, apreciadas por su alto valor pedagógico y adaptabilidad, pues en ellas estableció los fundamentos de la sonata y del concerto grosso. Sus composiciones muestran las mismas cualidades de distinción que debían tener sus interpretaciones. Transmitió sus altos ideales y principios a sus discípulos que se han mantenido incólumes hasta nuestros días. Bach y Händel son sólo dos de los muchos compositores del siglo XVIII que basaron su obra instrumental en las composiciones de Corelli. Quizás porque se dedicó, casi con exclusividad, al género instrumental fue capaz de elevarlo hasta un nivel de perfección nunca antes alcanzado.
J. Combarieu ha escrito acerca de Corelli:
<<La importancia de Corelli reside en el hecho de que proporcionó progresos al estilo, a la lógica y a la frase del discurso musical, es decir: al arte constructivo de la composición. La nobleza y el carácter expresivo de sus adagios han sido elogiados frecuentemente. En sus sonatas para violín sólo habla con un lenguaje personal>>
Corelli compuso doce sonatas para violín, cuarenta y ocho sonatas en trío – para uno o dos instrumentos melódicos y bajo continuo – y doce concerti Grossi – conciertos para un grupo reducido de solistas con acompañamiento orquestal – obras que se reimprimieron, una y otra vez, a lo largo del siglo XVIII. Sus obras también se han adaptado para instrumento de teclado y diferentes combinaciones instrumentales.
Las doce sonatas para violín comprenden seis <<sonate da chiesa>> y seis <<sonate da camera>>. Las primeras seis se componen de movimientos con indicaciones de tiempo abstractas, como alegro o adagio, con una secuencia lento-rápido-lento-rápido, en las que el violinista ornamentaba la melodía. Aunque los cuatro movimientos eran la norma, estas seis sonatas del Op.5 de Corelli, contienen cinco. Cada una de ellas se inicia con un lento preludio y fuga, y finaliza con un movimiento rápido. En cambio, las sonatas de cámara poseen tiempos de danza como la alemanda, la sarabanda, la gavota y la giga. Cada una de ellas presenta un tempo y un carácter rítmico y melódico característicos. La sarabanda se distingue por su lento ritmo ternario y su acento sobre el segundo tiempo; en cambio, la giga es rápida y ágil, con compás compuesto.

Las siguientes generaciones de violinistas continuaron publicando ediciones de sus sonatas Op.5, a las que añadían formas cada vez más complejas de ornamentación – adiciones decorativas a las melodías del compositor. Las obras de Corelli también se han adaptado para instrumentos de teclado y diferentes combinaciones instrumentales.






Henry Purcell (1659-1695)
            Nacido en Westminster (Londres)  y fallecido el día 21 de noviembre, en la misma ciudad, fue uno de los más destacados compositores ingleses, y ha sido llamado el más grande genio natural de la música inglesa, y la palabra “natural” señala esa sensación de soltura y espontaneidad que caracteriza su obra.
Henry Dupré decía de él: <<Ni una sola traza de esfuerzo puede encontrarse en sus melodías; brotan espontáneamente a la vida. Purcell canta con la misma naturalidad que un pájaro>>
Eric Bloom escribe: <<Llamarle el más grande compositor de la segunda mitad del siglo XVII, sería ridículamente obvio…Hablar de él como el único gran compositor de esa época apenas resulta exagerado…No tenemos más que contemplar la Europa musical desde 1650 hasta 1700 para comprobar, de cualquier manera, que  Henry Purcell se alza solo entre los grandes como maestro absoluto>>
            De niño, Henry Purcell, llegó a ser miembro del coro de la Capilla Real, donde además de aprender canto y a leer música, aprendió a tocar el laúd, el violín y el órgano. En 1667, con sólo ocho años, fue nombrado compositor para la orquesta <<Los Violines del Rey>>, cuya misión consistía en tocar las composiciones requeridas, generalmente arias y danzas, en las funciones de la corte, siempre que el rey estuviese en la localidad.
            En 1679 sucedió a John Blow como organista en la abadía de Westminster, donde compuso una canción para dar la bienvenida al rey a su regreso de Windsor, primera de las muchas composiciones que escribiría en su cargo como compositor de la corte, y en 1682 fue nombrado organista de la Capilla Real.
Durante su estancia en el cargo publicó sus sonatas en tres partes, que fueron dedicadas al rey. Una de las más hermosas obras de Purcell, escrita en abril de 1685, fue el himno “My heart is inditing of a good matter” para la coronación de Jacobo II, poco después fue nombrado clavecinista de la nueva música del rey.
            Su ópera Dido y Eneas, probablemente la obra más famosa de Purcell, y la única que se considera una ópera auténtica, de la cual Albert Einstein dijo:
<<Se alza por sí sola como un pináculo, siendo un modelo de expresión pura y profunda, obtenida con los medios más modestos>>.
            En ella, el famoso lamento de Dido se basa en la técnica del basso ostinato  –bajo obstinado- que consiste en repetir, una y otra vez, los bajos de una frase o motivo melódico, mientras que la voz más aguda entra y sale, permitiendo que a veces el bajo se oiga y otras actúe de forma, en apariencia, independiente.
            Después de ésta no volvió a intentar la forma pura de la ópera, pero sí que se dedicó más activamente al teatro. Escribió la música para una producción de esta clase de  género, la semi-ópera Diocleciano, y comenzó su colaboración con el poeta Dryden, escribiendo la música para la comedia Anfitrión de dicho poeta.   
Un año más tarde, ambos autores colaboraron en una ópera patriótica: El rey Arturo o los dignos ingleses”, que obtuvo un brillante éxito. Aún tuvo Purcell otro gran triunfo, en 1692, con The Fairy Queen (la Reina de las hadas), una extravagante adaptación de El sueño de una noche de verano, de Shakespeare.
Ese mismo año escribió también la música para otras siete obras de teatro y una celebrada oda para el día de la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música: Hail, brigth Cecilia (salve, resplandeciente Cecilia), así como su oda más conocida para la reina María: Celebrate this festival.
            En los últimos años de su vida escribió la música de una comedia tras otra, incluyendo dos adaptaciones operísticas: The Indian Queen y The Tempest, en las que se encuentra parte de la mejor y más madura ´de su música.
            En su tumba, en la abadía de Westminster, reza este epitafio:

<<Aquí yace Henry Purcell, quien dejó esta vida y se marchó a ese bendito lugar, el único donde su armonía se puede ver superada>>
Academia de Santa Cecilia


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