miércoles, 9 de mayo de 2018

CANTE FLAMENCO. Capítulo VI (1)

Antonio Mairena
      Cantes Matrices (Básicos o Puros)
        Tonás:
“Toná” deriva de tonada, vocablo castellano procedente de la voz latina “tonus” (acento) y ésta del griego “tonos” (tensión).
La Toná es un cante gitano, considerado un cante matriz. De carácter épico y plañidero, narra la vida y las persecuciones de los gitanos andaluces, mas no le falta lirismo ni la expresión de los sentimientos individuales.
La métrica propia de la toná es la de cuarteta asonante, usando para los remates o codas - estrofa irregular de tres versos - Estébanez Calderón las menciona por primera vez en 1847, en su obra “Escenas Andaluzas”, donde dice que se la oyó cantar a los gitanos de Triana.
Según Manuel García Matos, musicólogo y miembro del Instituto Español de Musicología, las Tonás son estilizaciones de canciones populares que los gitanos adaptaron, siguiendo la derivación melódica de martinetes o carceleras, después de oírlas en medios folklóricos de una u otra región.
La Toná es una copla de cuatro versos octosílabos, imperfectamente rimados los versos pares:
                                                           << Yo soy geray en el vestir,
                                                           Calorró de nacimiento,
                                                           yo no quiero ser geray,
                                                           siendo calé estoy contento>>.
    Suele rematarse con un pareado asimétrico o con una coda de tres versos:
                                                           <<Y si no es verdad,
                                                            que Dios me mande la muerte,
                                                           si me la quiere mandar>>.
La toná  es un cante a palo seco, sin palmas y sin marcar externamente el compás con los nudillos de la mano, ni con el pie ni con el bastón. Tampoco con acompañamiento de guitarra. Se considera un cante matriz del que se despren-dieron la siguiriya, la liviana y los martinetes  (cantes de fragua), la debla y las saetas (cantes religiosos), y las carceleras  y galeras (cantes de presidio).
La “Toná Grande”  se asemeja al martinete pero, como la debla, se desarrolla en largos tercios agotadores de riquísima ornamentación, a los que debe la razón de su nombre. Es uno de los cantes olvidados, y la única referencia que tenemos hoy día se la debemos a Tomás Pavón, una autoridad en todos los cantes y muy especialmente en las Tonás de Triana.
- Toná grande de Antonio Mairena:                       https://www.youtube.com
- Toná grande de Tío Luis el de la Juliana:
Yo soy como aquel buen viejo
que está en medio del camino,
yo no me meto con nadie,
pa’que nadie se meta conmigo.
Algunos de los grandes cantaores que pasaron a la historia del cante por su dominio del palo por Tonás son:
El “Planeta”, el Fillo, Tomás Pavón, Silverio, Manuel Torres, “Curro Durse”, Tomás “El Nitri”, Manuel Molina, Enrique Mellizo y Antonio Chacón.
Juan “Talega” es hoy uno de los pocos maestros de la Toná Grande. En su cante personal, a la vez que tradicional, resuenan remotos ecos raciales como si pretéritas generaciones gitanas se quejaran desde lo “jondo” de su voz.
   Algunas letras de Tonás, recopiladas por el “Tío Juanelo”, célebre cantaor de Jerez:
-        Toná de la “Tía Sarvaora”:
Cuando m’acuesto e noche
me ajogaban las fatigas
de pensá lo que me pasa
y me paese mentira.
-        Toná del Tío Rivas:
Hasta los olivarillos del valle
acompañé yo a esta gitana,
            le eché el brazo por encima

como si fuese mi hermana.
Socio colaborador de la Academia Santa Cecilia

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