jueves, 17 de mayo de 2018

CANTE FLAMENCO. Capítulo VI (2)


  
    Livianas:
    La Liviana, como el martinete y la debla, es un cante antiguo compuesto,  derivado de la toná, con algo de serrana y aire de debla en su tercer verso. Su entidad es de seguiriya corta, tal como denota su compás, que le infiere una cualidad de cante de preparación innegable. Si el compás es de seguiriya, la melodía y las letras se asemejan a las coplas serranas, pero se cantan sin acompañamiento de guitarra.
    José Blas Vega ha escrito la siguiente teoría sobre la Liviana:
<<Creemos que la liviana venía a ser, antiguamente, como la preparación del cante.
Los antiguos cantaores llamaban cantar con guía al empezar - dentro de una misma estilística – con un cante corto, sencillo, para continuar con dos o tres estilos de entonaciones cambiadas. La liviana, en la serrana, cumple perfectamente la misión, ya que prepara al intérprete para que entre con el poderío que requiere este cante y no con la lentitud habitual de los cantaores>>.
Excelentes intérpretes de livianas han sido: el Tío Juanelo, Antonio Mairena,    “Pepe de la Matrona”, “Juan Talegas”, “Fosforito” y José Meneses.
   Algunas letras de coplas cantadas por livianas:                  
                                                Ya nadie tiene fatigas,                   
                                                que toas las tengo yo,                   
que tengo una losa negra             
dentro de mi corazón.
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Soy un pozo de fatigas
que un buen manantiá tenía,
que a la par que crese el agua
van cresiendo mis fatigas.
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Van cresiendo mis fatigas
porque  d’este manantiá
por instante se me yena
y no lo pueo agostá.

    Livianas:                            https://www.youtube.com

o   Martinetes, Carceleras y Galeras
    El Martinete  es la más popular de las tonás, y su música melancólica una de las más hermosas. Prototipo de cante gitano al que se le atribuye origen herrero y fragüero, oficio en el que los gitanos son verdaderos maestros.
    Hoy, los cantaores – se afirma en Mundo y formas del cante flamenco – suelen llamar martinetes  a las tonás.  La analogía del martinete  con las carceleras y galeras - que no son otra cosa que tonás - todos ellos cantes a palo seco, sin acompañamiento alguno, ni de guitarra, ni de palmas, ni de golpes de yunque ni de bastón, aunque hoy se adorne de estos últimos.
    Ricardo Molina lo describe así:
<<Cante sin compás, libérrimo, desolado, como un lamento nocturno de una tribu errante bajo la luna por tierras desconocidas, el martinete empieza a desarrollar su plañidera melodía trabajosamente y como arrastrándola con esfuerzo penado que tira de pesadas cadenas, pero luego se remonta a regiones de libertad y allí despliega su vuelo con majestad aquilina para expirar en un gemido angustioso>>.
El martinete  es una toná de impresionante grandeza que puede emular a la toná grande. Pocos cantes tan desgarrados y exigentes como él muestran su fuerza dramática y subyugadora.
No existe una diferencia clara entre martinete  y carcelera o galera, al menos en el orden musical. Lo que distingue a la carcelera son las letras que, como su nombre indica, aluden a presidio y encarcelamiento. Son tonás que en sus letras describen el sufrimiento de los gitanos condenados a presidio o a galeras, y la persecución que sufrieron en el siglo XVIII.

    Martinetes :                      https://www.youtube.com
   Carceleras:                        https://www.youtube.com


GLOSARIO DE TÉRMINOS FLAMENCOS

Ignacio Pantojo
Socio colaborador de la Academia Santa Cecilia

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