martes, 26 de julio de 2011

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (16) La renovación de la Armada Española

En la sección habitual del "Diario de Cadíz" titulada «Encuentros en la Academia» don Enrique Tapias Herrero, historiador y marino, nos habla sobre la renovación de la Armada Española en tiempos del marqués de Ensenada, uno de los personajes más relevantes del siglo XVIII. Este será el tema de la conferencia que pronunciará esta noche en la Sede Social de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, c/. Pagador, 1 a las 21:00 horas. El conferenciante será presentado por el también Capitán de Navío (R.) don Francisco J. Súnico Varela.

La renovación de la Armada Española en tiempos de Ensenada 

El marqués de la Ensenada es una de las figuras clave en el siglo XVIII para comprender la gran renovación que sufrió la Marina Española a lo largo del siglo. Con él hay que destacar igualmente a su mentor y descubridor José Patiño.
Varios historiadores del siglo XIX como Amós Salvador o el Padre Isla, lo califican como “el mejor ministro que haya nunca tenido la monarquía española”. El marino e historiador Fernández Duro lo califica de genio, destacando no sólo como el organizador e impulsor de la nueva marina, sino también por su esfuerzo en dotar a España de un desarrollo científico y técnico que nos pusiera a nivel europeo. Pero los mejores piropos vienen de sus enemigos, como el embajador inglés Keene, que luego contribuiría a su defenestración, cuando anuncia a Inglaterra el temor que le producía el programa naval de construcciones de Ensenada.
Zenón de Somodevilla nace en La Rioja en abril de 1702. De humilde cuna y formación discreta, tuvo que usar de su astucia y pragmatismo para navegar entre un mundo hostil de cortesanos privilegiados con títulos y maneras refinadas. Esta carencia, junto con su baja extracción social, ha sido disfrazada por Ensenada con unas maneras altivas y un cuidado extremo en su imagen.
De sus múltiples ocupaciones como Secretario de Estado de Marina, Guerra, Indias y Hacienda, lo que ha tenido más trascendencia son sus trabajos con la Marina, relativos a la construcción naval y a la organización, así como su proyecto de reforma fiscal con el famoso Catastro. Ambos trabajos estaban muy relacionados, pues era inviable acometer un gran programa naval de construcciones si no había recursos disponibles.
A comienzos de siglo España tenía varias agrupaciones navales prácticamente independientes en el Atlántico, el Mediterráneo y el Pacífico. En la práctica, la potencia naval de esas fuerzas era casi nula, bien por el escaso número de embarcaciones, o por la antigüedad de muchas de ellas. Durante la Guerra de Sucesión, la Marina Francesa de Luis XIV, apoyaba con sus buques a su nieto Felipe V, ante la falta de unidades españolas, pero nunca gratuitamente. Por todo ello tras el Tratado de Utrecht quedó claro para la Corona la imperiosa necesidad de la reconstrucción de la flota que era necesaria para la defensa nacional, para la recuperación de territorios perdidos  con el Tratado y también para escoltar a los convoyes de la Carrera de Indias.
 Tinajero, Patiño y luego Ensenada fueron los principales artífices del planteamiento y desarrollo de una nueva marina, que tomaba como ejemplo a la francesa en cuanto a su organización. Se crearon los tres departamentos navales con sus arsenales, racionalizando e impulsando los trabajos en los astilleros e industria auxiliar. Al final del reinado de Carlos III la flota española era sólo superada por la inglesa, aunque existían algunas debilidades como la escasez de dotaciones eficaces.

Enrique Tapias Herrero

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