Sancho frente a la IA
El autor del artículo con el fantaseado Sancho No voy a participar en el concurso que la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan ha anunciado bajo el título ¿Y si Sancho Panza cabalgase sobre Rucio en el siglo XXI? No por falta de ganas, sino porque como socio tengo la puerta cerrada. Y porque, siendo sincero, este Sancho Panza ya no lo gobierna ni el mismísimo Don Quijote, que se ha vuelto más terco que una mula coja. Desde que empecé a escribir el libro Sancho y sus refranes, el tipo se ha instalado en mi casa. A veces deja a Rucio atado junto a la puerta, como si hubiera venido para un rato. Pero el borrico sigue ahí y él también. Como quien viene a dormir una noche y acaba cambiando la cerradura. Se sienta a mi mesa, mira la pantalla del ordenador y frunce el ceño. No dice nada al principio. Eso es lo peor. El otro día, mientras intentaba redactar un párrafo sobre el rumbo que está tomando esto de escribir, Sancho entró sin pedir permiso. Se apoyó detrás de mí lo suficiente para...