Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos

LA LEYENDA OLVIDADA, CUENTO DE DIONISIO PÉREZ GUTIÉRREZ, Socio de Honor de la Academia Santa Cecilia

Imagen
                                                                                                                                                                Existe aún en El Puerto de Santa María la casa donde un monje, famosísimo por sus virtudes, pasó larga temporada sirviendo de consejero espiritual a Don Juan Luis de la Cerda y a su esposa, duques de Medinaceli, marqueses de Cogollado y de Alcalá, señores de las villas de Deza, Enciso y Lobón, comendadores de la Moraleja, condes de la ciudad y gran puerto de Santa María, etcétera, etcétera. No hay para qué encomiar, ni importa a...

La "SIN NOMBRE"

Imagen
         Apareció un día por casa e hice todo lo posible para que se fuera. La asusté de todas maneras. ¡Era una gata! Ella salía corriendo como alma que lleva el diablo pero volvía al rato, maullando y mirándome con unos ojitos que enternecían. Insistí en que se fuera, que no la quería. A ver, que no es que yo tenga mal corazón, ni odie a los animales, ni me den alergia como a mi amiga Tere, que se pone a morir con el pelo de los gatos. No. ¡Es que no quiero gatos! ¡Qué manera de complicarme la vida! Cada vez que aparecía por casa, sigilosa, felina en su silencioso caminar, mirando a todas partes, sabiendo que estaba colándose, ¡me recorría el cuerpo un querer pero no querer! No sé si me explico. Que yo no quería gato, pero la veía tan necesitada… Cada día avanzaba un poco más. Hasta que llegó al patinillo y allí se plantó. La puerta de la cocina da a ese patinillo y yo la veía al pasar, parada, mirándome… Estaba “espeluchá”, canija, con la barriga que ca...

KATCHI. Primer Premio del II CERTAMEN LITERARIO "DOS HERMANAS DIVERTIDA "Relato de Blanca Cabañas Fernández

Imagen
El leve contoneo de la cola de Katchi me despertó de mi ensimismamiento. Retiré la vista de aquella hoja en blanco que intentaba rellenar con palabras vacías y me acerqué a su terrario. Katchi yacía inmóvil, inexpresiva, impasible. Me la habían regalado ese año por mi decimosexto cumpleaños. Toda mi vida había querido tener una iguana y ahora que la tenía me parecía de lo más aburrida. Cogí unas hojas de col rizada y las dejé caer en el interior del recipiente. Ella ni se inmutó. Me deslicé usando las ruedas de mi silla de estudio y volví a postrarme frente al escritorio. La hoja en blanco parecía devolverme la mirada. Esa mañana la profesora de Valores éticos nos había mandado una reflexión a entregar el lunes sobre algo que hubiéramos aprendido de nuestra mascota. Todo el mundo suele tener un perro o un gato que pueden enseñarte el valor de ser leal o independiente, en cada caso. Sin embargo, Katchi era un ser imperturbable que comía champiñones bajo el calor de una bombilla. No...

RELATOS. El mundo de Irene

Imagen
El mundo de Irene El día ha amanecido tranquilo y luminoso aunque aparecen nubes por el sur. Espero que no vayan a más y tengamos un día bueno para navegar por el aire, sin contratiempos que alteren mi cotidiano recorrido: por la mañana voy del muelle a la plaza  del Cabildo, y por la tarde, a la inversa. Aprovecho para visitar las azoteas del camino, donde siempre encuentro algún resto de comida. Hago un primer vuelo de reconocimiento; todo está en orden: la fuente de la plaza con los surtidores, los puestos del mercado recién colocados, el cartero repartiendo la correspondencia a pie, las calles recién regadas, y los primeros compradores acercándose a las tiendas.             Perdonad si no me he presentado antes. Soy Pepa, la gaviota y aunque lo parece, no soy nada seria; es que quiero causar buena impresión a los vecinos. Vivo en esta ciudad canaria desde hace años.         ...