lunes, 20 de agosto de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (77)

EL CONCEPTO DE “NACIÓN ESPAÑOLA” SE GENERÓ EN LA
CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ

La historia de España presenta unos importantes hitos cuyos centenarios podrían celebrarse en 2012, junto al bicentenario de la Constitución de Cádiz, aunque esté transcurriendo el año sin conmemoraciones especiales. Principalmente tres: 1212, la batalla de las Navas de Tolosa, donde se frena al pujante imperio almohade; 1412, el Compromiso de Caspe, con el acceso de Fernando de Antequera a la Corona de Aragón, de modo que se ‘castellaniza’ la monarquía aragonesa; y 1512, la conquista de Navarra y su adhesión a Castilla, completándose la formal unidad territorial de lo que a partir de Carlos I podría considerarse la España peninsular.

            Los tres acontecimientos referidos serían del gusto de los comisionados para la redacción de la Constitución gaditana, necesitados de eludir toda referencia a la revolución francesa y de búsqueda de raíces en la historia española anterior a los Austrias y, sobre todo, ajena a los Borbones.

            Tras estas pinceladas históricas de la construcción de España ocurridas en años 12, puede hacerse una rotunda afirmación: el concepto de ‘Nación española’ se elabora y se establece en Cádiz. Hasta ese momento habían existido, de hecho, territorios de la Corona española integrados por súbditos del rey.

            Las realidades, en el ámbito de la Lógica, se refieren mediante conceptos que a su vez se expresan por términos lingüísticos (o expresiones). Y todo concepto de una realidad compleja debe establecerse mediante notas caracterizadoras. El de ‘Nación española’ elaborado en Cádiz presenta, entre otras, las siguientes notas principales.

            Primera. Integrada por el conjunto de los ‘españoles’, que son ‘ciudadanos’ (no súbditos) libres e iguales, en quienes radica la responsabilidad política.
            Segunda. Son ‘españoles’ los ciudadanos de los dos hemisferios, es decir, de los territorios que en 1812 dependen de la Corona española.
            Y tercera. Con una religión, la católica, “única verdadera”, “componente de la esencia de la Nación española”, de modo que la constatación de un hecho social muy mayoritario se eleva a la condición de principio jurídico-político constitucional.

            Como verdad, mito, principalidad y referencia (que de todo esto hay) de La Pepa, su síntesis tradicionalmente se expresa mediante una palabra, libertad: ‘Cádiz, cuna de la libertad’.

         Lo primordial, radical y último de las personas es su conciencia y desde ésta sus creencias. ¿Es posible centrar en la libertad, sin incoherencia flagrante, la raíz caracterizadora de aquella Constitución que niega absolutamente la libertad religiosa? Desde la perspectiva de la dignidad de los ciudadanos libres e iguales, obviamente no. Pero, quizás, desde la perspectiva de la ‘Nación española’ establecida, de la que la religión católica es componente de su esencia, se presupone que el creyente en otra religión es, por ejemplo, apátrida o traidor. Por otra parte, la ‘Nación española’ nacida en Cádiz es tan ‘española’ que los diputados gaditanos pretenden, o al menos desean, la creación de la ‘Iglesia de España’.

Francisco González de Posada
Académico de Santa Cecilia

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