lunes, 17 de diciembre de 2012

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (93)

Sombras y huellas
  Uno de los fenómenos históricos más relevantes de la actualidad, que afecta a una gran parte de la humanidad y del que aún no existen ni la suficiente perspectiva ni estudios de sus consecuencias, es el de las «sombras y las huellas digitales»; sombras y huellas de las personas que pueblan Internet de las mil y una maneras posibles.
   Las sombras y las huellas digitales componen un vestigio persistente, estable y duradero de nuestra vida, que la humanidad del futuro podrá observar y analizar. Las sombras digitales pueden ser definidas como aquel conjunto de informaciones que otras personas publican sobre nosotros y que son accesibles desde Internet. Las huellas digitales son las marcas, con idénticas características de persistencia, pero que publicamos on-line sobre nosotros mismos.
   Con la irrupción en nuestras vidas, de un modo tan radical y accesible, de la nuevas tecnologías, se posibilita que todos, y cada uno de nosotros, poseamos un legado a trasmitir ─y por primera vez en la historia─ estemos dejando un rastro indeleble de influencia para la eternidad. Actualmente todo aquello que se haga o diga a través de las redes universales de comunicación se abrirá caminos en el cosmos digital, y cada día será más indistinguible el ámbito entre lo privado y lo público. Es muy probable que todo lo que hacemos hoy sea recordado para siempre; esto es algo tan nuevo para la mayoría de nosotros que puede resultar ─en cierto modo─ aterrador. Pocas dudas nos caben de que a partir del momento presente van a quedar muy desdibujados los límites entre la privacidad y todo aquello que legamos a la posteridad.
   Hoy día cualquier persona, entre 30 y 35, años posee una sombra digital que se remonta a 10 ó 15 años como máximo, sin embargo, impresiona pensar que los niños de ahora tienen su sombra digital desde incluso antes de nacer ─es frecuente ver ecografías de bebés dentro del seno materno en las redes sociales─, y quizás sea necesario advertir a los padres que este tipo de información y contenidos ─que se irán incrementando cada vez más─ pueden tener una trascendencia insospechada.
   Aquellos que opinan que el mundo digital no les concierne, que les es ajeno, e incluso se jactan de no haber tocado jamás el teclado de un ordenador; deben ser conscientes que su vida y milagros están siendo también publicados en Internet por otros de una u otra manera. Es hora de pensar ─y eso es un cambio radical─ que a diferencia de esas pisadas que dejamos en la arena de la playa, que desaparecerán en cuanto suba la siguiente marea; esas sombras y huellas digitales, que se constituyen en nuestro particular legado, van a estar ahí imperecederas.
   Quizás también sea el momento de comenzar a preguntarnos todos, qué tipo de huellas y sombras digitales deseamos dejar para que sean vistas y examinadas por las próximas generaciones.

Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

8 comentarios:

  1. Magnífica reflexión que a su vez plantea nuevas preguntas: si las huellas pertenecen a personas relevantes o anónimas, si son reales o falsas, si genera filias o fobias etc. pero de lo que no hay duda en estos momentos, es la imposibilidad de saber hasta dónde nos puede conducir este invento.Probablemente a la aparición de un nuevo
    poder que al controlar el sistema será temible.





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  2. Soberbio post, una vez más. Gracias por la aclaración de estos conceptos técnicos que se escapan a mi elemental entendimiento de persona escasamente versada en este mundo digital. Curiosamente son términos que se escuchan mucho hoy en día pero que no habían sido aclarados. Este momento que estamos viviendo, donde nuestra vida está al alcance de cualquiera y no hay fenómeno, acontecimiento o noticia que llegue al instante y a cualquier lugar del Mundo, es único en la Historia ya que estamos ofreciendo nuestras pequeñas historias a generaciones futuras.

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  3. graias por la información ! pero que razón tienes oye ! habrá que tener en cuenta esto a la hora de subir algo a internet .

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  4. Realmente pensamos poco en la huella que podemos dejar cuando escribimos esas cosas divertidas e inconsitentes y cuando colgamos fotos en las redes sociales para que las vean nuestros "amigos". Nos da igual que sean nuestras de nuestros hijos o nietos. Igual deberíamos pararnos un poco a reflexionar sobre ello, es mas importante de lo que parece, creo que tú, Ignacio, lo has sabido ver.
    Gracias por tu artículo, es muy interesante.

    Merche Lozano Candela

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  5. La verdad es que es un herencia que dejamos y que debemos de cuidar. Me ha gustado mucho el escrito, he aprendido y me ha hecho pensar.

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  6. Merveilleux article . Passer à la postérité ,c'est bien, mais pas n'importe comment et il est effrayant de voir parfois avec quelle légèreté les gens publient leur vie privée sur la toile ! surtout les jeunes qui ne savent rien faire sans qu'aussitôt, des photos ou des vidéos de leurs explois (dans lesquels ils ne sont pas toujours à leurs avantages) Prudence donc , prudence !!!!

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  7. Digital de dedos.
    Me gusta lo que escribes y encima aprendo: gratis, o ya venia incluido en el iva del PC.
    D. Ignacio que el Señor le ilumine, más si cabe, digitalmente hablando.
    Su admirador de Martos.

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  8. Ignacio Amigo, felicidades por este nuevo articulo, me ha encantado y he aprendido a distinguir dos conceptos q aunque muy oídos actualmente, nunca me había detenido a pensar q eran concretamente.
    Aunque tengo muy claro este tema, yo........... CARPE DIEM......... sin pensar ni perjudicar a nada, ni a nadie, porque aunque yo quisiera dejar unas huellas mias maravillosas, siempre habrá alguien dispuesto a distorsionarlas.
    Gracias y xfavor sigue ilustrándonos. Saludos.

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