lunes, 14 de enero de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (97)

LA IGLESIA EN LAS CORTES DE CÁDIZ


Siguiendo las reseñas biográficas que se contienen en la web Cadiz1812.es basadas en la obra de José María García León he contabilizado un total de 291 diputados de los que 90 (el 31%) eran eclesiásticos, 19 de ellos de origen americano. Tan elevada proporción es explicada por los autores que se han ocupado del tema  como  derivada del hecho de que los diputados de Cádiz son, a su vez, abrumadoramente  representantes de las “clases instruidas”, es decir abogados, funcionarios públicos, militares y, ¿cómo no?, en el contexto de la época, eclesiásticos.


La proporción de eclesiásticos respecto al total de diputados resultó muy reforzada a la hora de redactar el proyecto de Constitución. La comisión encargada de esta tarea se compuso de 14 miembros, de los que 6 (el 42%) fueron eclesiásticos: Muñoz Torrero que la presidió, Rodríguez de la Bárcena, Espiga y Gadea, Cañedo Vigil, Oliveros y Pérez Martínez Robles.

De los 90 eclesiásticos que contabilizo 4 de ellos eran obispos al sesionar las Cortes. Dos de ellos, el de Calahorra y el de Barcelona fueron actores muy secundarios pues se incorporaron a las Cortes después de la aprobación de la Constitución, pero los otros dos, los obispos de Plasencia y Palma, sí que fueron protagonistas de los debates constitucionales, el último de los cuales, D. Bernardo Nadal,  además ocupaba la presidencia de las Cortes en el momento de promulgación de la Constitución el 19 de Marzo de 1812.

Pero tal vez la mejor prueba de la altura intelectual de la representación de la iglesia en las Cortes de Cádiz la dé el hecho de que otros 10 eclesiásticos presentes serían posteriormente promovidos a la dignidad episcopal, 3 de ellos en América, y uno de ellos alcanzaría el cardenalato.

La posición del estamento eclesiástico en los debates de las Cortes no fue unívoca ya que osciló  entre las posiciones muy conservadoras de algunos de sus integrantes y otras de carácter mucho más abierto en la línea de un reformismo moderado. Dentro de esta última línea como no recordar a D. Ramón Lázaro de Dou, rector de la Universidad de Cervera en Cataluña, primer presidente de las Cortes y, firmante del decreto de 24 de Septiembre de 1810 en el que se proclamó sin ambages la soberanía nacional; o al ya citado Don Diego Muñoz Torrero, rector de Salamanca, con su famosa intervención en defensa de la soberanía nacional y la división de poderes, que fue elegido presidente de las Cortes en marzo de 1811; o el también citado Obispo de Mallorca, D. Bernardo Nadal, personaje de cultura enciclopédica, que como  Presidente de las Cortes desde septiembre de 1811 sería autor del aclamado discurso de 18 de Marzo de 1812 con el que presentó públicamente la Constitución que sería promulgada al día siguiente.
José Luis García Ruiz
Académico de Santa Cecilia

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