lunes, 25 de marzo de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (107)

Maquiavelo y Benedicto
Tal vez, esta comparación que establezco pueda disgustar o incluso irritar a algún lector, pero el amor que ambos autores sienten hacia el estudio y el conocimiento, a pesar de su diferenciación vital, religiosa e histórica, creo que merece considerarse para entender el inmenso acto de renuncia por parte del ya para siempre Papa Benedicto XVI.



Quizás lo primero a considerar sea la exposición de lo obvio. La distinta procedencia de Joseph Ratzinger, hombre y sacerdote alemán del siglo XX frente a la Florencia natal de Nicolás Maquiavelo, hombre y mito universal. Uno, Secretario de la República, otro, Papa ecuménico de una Iglesia que acoge a mil millones de fieles.

Entre los rechazos, tal vez el primero y aparentemente más superficial sea el que explique mejor su afinidad electiva y amor por la búsqueda de la verdad. Nos referimos a la imagen de esa Iglesia que parece haberse quedado en el siglo XVI, llena de intrigas y procacidad, a cuyo pontificado renuncia Benedicto, la que Maquiavelo rechaza por falta de perspectiva, que no autoridad, temporal y acusa de corrupta y débil en las dos variantes de su acepción.

Aquello que los une e iguala, resultará, creo, mas propio y esclarecedor de dos personalidades ligadas por el amor al trabajo y la ciencia como modo de vivir, como forma indicativa de lo que uno es, de lo que busca como  destino de una vida. Veamos los términos en los que cada uno viene a expresarlo.

El amor por el trabajo intelectual, cualificado, de alto orden conceptual y metódico, el Secretario florentino lo expresa en los siguientes términos, en una carta ya famosa, a su amigo Vettori…


Por su parte Benedicto, amoroso creyente, además de en Dios, en la razón humana, ha buscado por encima de todo la Verdad, sin temer nunca lo que supone investigar, abrir vías al pensamiento, poner en claro lo dudoso, como demuestra su amplia producción. Su profunda vocación entre el estudio y la fe lo ha caracterizado como uno de los teólogos mas penetrante e incontestable dentro de la Iglesia Católica, respecto a lo cual dirá…



Tras su mansa renuncia al mundo, el silencio de un rehabilitado convento Vaticano  será el escritorio, del hasta ahora Papa, dedicado al estudio, la oración y, casi seguro mientras le aliente la vida, la escritura.

Miguel  A. Pastor Pérez
Académico de Santa Cecilia

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