miércoles, 26 de junio de 2013

POETAS

Hoy queremos adentrarnos en la obra de un poeta: Francisco Basallote Muñoz y su hermosa carpeta “Sendas del aire”.  Pulcramente editada, contiene una docena de acuarelas, precedidas de otros tantos haikus, un arte nada fácil, dada su extrema densidad expresiva, del que ofrece el poeta una cuidada muestra. Los haikus de Basallote  son un canto a la sensibilidad.

Un haiku es una estrofa poética originaria de la literatura japonesa clásica que pretende expresar en sólo tres versos un sentimiento breve y sincero.
El haiku tradicional consta de 17 sílabas,  dispuestas en tres versos  de 5, 7 y 5 sílabas, sin rima y trata de conjugar  el  sentimiento  poético y el artístico.
El haiku es concisión  y síntesis, una de las  composiciones más difíciles  que existen,  nacida  según los  maestros  japoneses,  en un momento  de gracia.
La  esencia espiritual del haiku está conectada con la ambición del poeta de fundirse  con la  naturaleza,  de  vivirla intensamente. Su técnica es un  arte difícil cuyo dominio   ayuda  a sacarle  al lenguaje su máxima expresividad.

A veces, un poema, un libro, un cuadro o un arpegio son suficientes para alumbrar la sombra y devolver al tedio cotidiano el brillo y el temblor de lo primigenio.

Sendas del aire componen una atmósfera que sólo con la magia del lenguaje poético es posible crear y percibir, ya se materialice en trazos caligráficos, ya en esos signos plenos de forma y colorido con que el pincel se acerca a la realidad. Creo que las acuarelas dan réplica precisa a los haikus o quizás al revés, elevando entre unas y otros la levísima sinfonía de un corazón enorme que celebra la belleza del mundo. Porque eso es el haiku y es tal la pincelada del poeta que pinta escribiendo y escribe pintando, imbuido hasta la  médula de su espíritu de ese latido cósmico que vivifica cada pincelada y le arranca la esencia de la canción.

Sendas del aire eterniza lo efímero y convierte lo eterno en momentáneo, porque así es la belleza, un destello, un chispazo, que nos permite vislumbrar cuanto de perdurable habita en cada ser. Y la mirada, un flash, sencillamente, que renace en la imagen de versos y acuarelas. Árboles, flores, ríos, muestran su plenitud o se adelgazan hacia su propia idea en nubes de color. 


Autor: Gonzalo Díaz Arbolí

En este vídeo que acabamos de ver, la fuerza que tienen las  palabras es algo misterioso, tanto que parecen obedecer a un orden interior desconocido. A veces surgen desde un profundo cráter como un manantial riquísimo, otras se niegan, huidizas hasta umbrías impenetrables…

El poeta Francisco Basallote Muñoz (Vejer de la Frontera, 1941) ha sido recientemente galardonado con el “Premio Internacional de Poesía Soledad Sonora” por su obra "La sombra de Euclides".

Tiene entre otros premios el Premio Internacional “Odón Betanzos”, el Premio “Antonio Machado”, el internacional “Juan Alcaide”, “Ciudad de Ronda” y el “Premio Hojas de Bohemia” etc. Su obra está recogida en algunas antologías, como la Colección de Soleares dirigida por A. L. Baena,  Emilio Durán y  F. Vélez Nieto, Sevilla, 2000, Los poetas cantan al olivo. Una Antología. Fundación Lara. Sevilla, 2006, Poesía viva de Andalucía. Universidad de Guadalajara. México. etc.
Gonzalo Díaz Arbolí
Académico de Santa Cecilia

1 comentario:

  1. Es un placer la poseía de Francisco Basallote, refuerza las imágenes con la palabra adecuada y nos la incrusta en el alma.
    Alberto Boutellier

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