sábado, 25 de enero de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (153)


Les hablaba el otro día de las mejores películas de la historia del cine y les decía que otro día, hoy, les hablaría de los mayores éxitos, cosas muy distintas. Es algo semejante a lo que ocurre en literatura.  Cuando se concede el Premio Nobel a un escritor, normalmente nos resulta desconocido, pero nunca veremos en posesión de ese premio a los autores de los más leídos bestsellers.  En cine ocurre algo parecido (y no queramos equiparar el Nobel al Oscar porque no tienen nada que ver), aunque también en el cine a veces coinciden la calidad  con la aceptación por parte del público como ocurre con muchas películas de directores como Alfred Hitchcock.

Quizás el mayor éxito del cine haya sido “Lo que el viento se llevó”, película mítica, gran película, buena película, excelente película, pero no de las que se suelen programar en las sesiones destinadas a cinéfilos.   Algo similar podríamos decir de otro título mítico, “Casablanca” y de otros como, “Ben Hur”, “Los diez Mandamientos”, “Johny Guitar”, “Que bello es vivir”, “Blancanieves”, “Al este del Eden”, “E.T.”, “Forrest Gump”, “La guerra de las galaxias”, “El silencio de los corderos”, “La lista de Schindler”, “Gilda”, “El halcón maltés”, etc. etc. y seguramente para muchos de nosotros alguno de esos títulos tenga un significado especial y, por supuesto, algunas de sus imágenes forman parte de nuestro bagaje cultural, porque ¿Quién no tiene en su memoria la imagen de King Kong en lo más alto del Empire State cogiendo los aviones que pasan junto a él con sus  manos, o a Marilyn Monroe sobre un salida de aire de un garaje, sujetando sus faldas o al grupo de niños de E.T. volando en bicicleta delante de una enorme luna llena o a Janet Leigh cogida a la cortina de la ducha cuando es apuñalada por la madre de Norman Bates?.

A veces esa cualidad de excelencia cinematográfica coincide y se confunde con su carácter comercial como ocurre con títulos como “El Padrino”, “2001: Una odisea del espacio”, “Centauros del desierto”, “El crepúsculo de los dioses”, “Candilejas” o “Psicosis”.

Cada país tiene sus propios títulos de calidad y de éxito de masas,  En España, por ejemplo, podríamos hablar de “Plácido” frente a “El último cuplé”, en Italia de “Ladrón de bicicletas”, frente a “La vida es bella”, en Francia de “El año pasado en Marienbad” frente a “…Y Dios creó a la mujer” y así podríamos seguir poniendo ejemplos de cualquier país.

De cualquier forma, en arte (y el cine lo es), los tiempos hacen que los baremos de valoración cambien y unas obras y unos autores (o directores) sean sustituidos por otras y otros y no sabemos lo que el futuro nos deparará ni si lo que habíamos considerado obras de arte caigan el olvido mientras otras que hoy no consideramos más que éxitos comerciales sin excesivos valores artísticos, sean elevados a la cima de la admiración más absoluta, ni siquiera sabemos si la valoración artística continuará siendo un valor positivo o pasará a ser una cualidad vieja, antigua y pasada de moda.  
  

1 comentario: