martes, 18 de febrero de 2014

LA ORQUESTA, LA MÚSICA DEL SIGLO XX


LA ORQUESTA
La palabra orquesta procede del griego y significa "lugar para danzar". Esto nos retrotrae alrededor del siglo V a. C. cuando las representaciones se efectuaban en teatros al aire libre (anfiteatros).
Al frente del área principal de actuación había un espacio para los cantantes, danzarines e instrumentos. Este espacio era llamado orquesta. Hoy en día, orquesta se refiere a un grupo numeroso de músicos tocando juntos, el número exacto depende del tipo de música.
La historia de la orquesta en tanto que conjunto de instrumentistas se remonta al principio del siglo XVI. A mediados del siglo XVIII se inicia lo que podríamos llamar proceso de «estandarización» de la orquesta. Antes de esto, los conjuntos eran muy variables, una colección de intérpretes al azar, a menudo formados por los músicos disponibles en la localidad.  Pero es solo en los siglos XIX y XX cuando se desarrollan las mejoras técnicas y, por lo tanto, los cambios relevantes en el sonido de los instrumentos. Lo que facilito a los compositores escribir para orquestas de inmenso tamaño, con más percusión y más cuerdas equilibrando la calidad de los sonidos.
Tipos de orquestas.
1.   Orquesta sinfónica, compuesta por numerosos instrumentos de viento en madera y en metal, instrumentos de percusión y un grupo de cuerda.
2.   Orquesta de cámara, compuesta de instrumentos de cuerda, aumentadas por algunos instrumentos de viento madera y metal.
3.      Orquesta que utiliza una familia de instrumentos: orquesta de vientos,  de cuerdas,  de metales,  de percusión.
4.       Orquesta que utiliza varias familias de instrumentos.
5.  Orquesta de uso especial, cuya composición es variable: orquesta de jazz, de salón, de mandolinas, de balalaicas, etc.
La música del siglo XX
El siglo XX se ha permitido el lujo, después de la fastuosidad posromántica, de investigar y profundizar en la esencia misma del timbre;  el compositor ha descubierto que las cuerdas del violín pueden ser frotadas -y hasta percutidas- con la madera del arco produciendo una sonoridad distorsionada; que se las puede frotar normalmente en un extremo, casi encima del puente, lugar donde la cuerda no vibra en toda su amplitud, dando como resultado un sonido metálico y penetrante; que puede usar del trémolo labial en los instrumentos de viento, etc. Poco a poco se ha conseguido una sonoridad siglo XX con una cantidad importante de recursos que amplifica y prolonga los medios tradicionales.
El espectro tímbrico de la música es de tal riqueza que ha llegado incluso a desbancar a otros elementos musicales, como la melodía o la medida del ritmo, que parecían de primer orden. Una composición musical, desde hace tiempo, puede justificarse fundamentalmente por el color. Así, la transmutación tímbrica de un acorde fijo que pasa por distintos instrumentos irisándose paulatinamente -como sucede en la tercera de las Cinco piezas para orquesta, Op. 16 de Schönberg, que ostenta el título de «Colores».


El fenómeno del jazz, por ejemplo, ha sido uno de los más revolucionarios; una trompeta o un trombón en labios de un virtuoso del jazz nada tiene que ver con la utilización que el pasado había hecho de estos instrumentos. Stravinski supo aprovechar estas nuevas perspectivas, las hizo suyas y las incorporó a sus siempre revolucionarias producciones. La aportación que la improvisación jazzística ha hecho con los instrumentos clásicos ha permitido descubrir aspectos completamente desconocidos de virtuosismo en la ejecución. Stravinski, por ejemplo, utilizará una escritura orquestal siempre efectiva en su trazo virtuosista. Citemos, a título de ejemplo, "El pájaro de fuego".


Béla Bartók explícito siempre hasta los más insignificantes detalles, como la distribución de los ejecutantes, la colocación de los instrumentos de percusión, etcétera. En su obra,"Concierto para orquesta", por ejemplo, da un paso al concepto de sonido estereofónico. 


En la mayor parte de las obras del siglo XX -como ya habrá podido observarse- se ha concedido una atención cada vez más importante al grupo de la percusión, el cual, al ampliar las relaciones disonantes  ha ido encontrando un mundo cada vez más a su medida, un mundo que le ha permitido, a su vez, amplificar extraordinariamente su gama de timbres como una prolongación necesaria y lógica de la creciente evolución tímbrica de la orquesta. 
Gonzalo Díaz Arbolí 

2 comentarios:

  1. Antonio Ortega Rojas19 de febrero de 2014, 9:13

    Una contribución muy importante a la divulgación de la música. Y que se suma a otras enriquecedoras aportaciones sobre la Ópera y la Zarzuela. ¡Gracias Gonzalo por tu constancia en el esfuerzo de cada día!

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  2. Excelente información. Gracias Gonzalo

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