lunes, 6 de junio de 2016

Rendido homenaje y recuerdo

[… ] y cuando ya tenía un nombre mundial vino al Puerto.
¿A qué vino? A saludar a la población y decirles:
“Cuanto soy y cuanto valgo lo ofrezco a este pueblo donde
vi la primera luz”, y aquí empieza a repartir beneficios [… ]
en una conferencia con sus conciudadanos planteó la idea
de fundar la Academia de Bellas Artes, influyendo para que
varios señores de los que componían el Consejo Municipal
 facilitaran medios para esta fundación.
                       Adolfo Barra, Pto. Sta. María, 1927

En la calle Larga, en el que hoy es el número 109 –allí hay una placa recordatoria poco visible– nació el 30 de agosto del año 1827, uno de los más insignes hijos de El Puerto, Federico Rubio y Galí. Estudió medicina en la Facultad de Cádiz, se licenció en 1850. Fue un alumno brillante, que ganó la plaza de ayudante disector en 1845 e incluso publicó un Manual de Clínica Quirúrgica (1849) antes de acabar la carrera.
Al término de sus estudios se instaló en Sevilla, allí no tardó en adquirir un gran prestigio como cirujano, se relacionó también con los ambientes intelectuales y políticos más progresistas. Como fruto de esas relaciones escribió El libro chico (1863), folletito en el que Federico Rubio intentó resumir sus ideas filosóficas y psicológicas, que desarrolló después en un volumen de más de doscientas páginas, titulado El Ferrando (1864), publicado para defenderse de una despiadada crítica adversa. Creemos que es muy relevante el hecho de que el Dr. Federico Rubio fue uno de los primeros médicos en el mundo que llegó a formular de modo preciso lo que hoy se ha dado en llamar patología social, principalmente en su discurso La Socio-patología (1890), así como en el libro titulado La Felicidad. Primeros ensayos de patología y de terapéutica social (1894), que publicó firmado con el seudónimo de «Doctor Ruderico». También es destacable su obra póstuma: La mujer gaditana: apuntes de economía social. Este libro fue una de las primeras aproximaciones a la Economía Social que aparecen en el siglo XIX, donde distintos pensadores, políticos e intelectuales relacionan este concepto con todo lo vinculado a los problemas y sufrimientos sociales que aparecen con el inicio de la industrialización en la Europa de ese siglo.
Tuvo una abundante experiencia médica en el extranjero, trabajó en Londres –como cirujano junto a uno de los más célebres del mundo que era William Fergusson–, en Montpellier y en París, donde completó su preparación quirúrgica en los servicios hospitalarios con figuras de la medicina de entonces. A su vuelta fundó la Escuela Libre de Medicina y Cirugía de Sevilla, que fue la primera en España que contó con cátedras destinadas a las especialidades y a disciplinas básicas como la histología. Fue diputado en Cortes por Sevilla. La República lo nombró en 1873 embajador en Londres pero no llegó a ejercer como tal, dado que el Gobierno británico no reconoció al régimen español de aquella época, no obstante volvió a aprovechar su estancia allí desde el punto de vista científico. También viajó a los Estados Unidos, donde visitó las principales instituciones relacionadas con la cirugía de Nueva York, Filadelfia y Chicago.
Pedro Lain Entralgo en su obra En este país (1986) considera al doctor Federico Rubio como el más eminente de todos los médicos españoles del siglo XIX, apostillando que Ramón y Cajal era biólogo y no médico.
Una larga y fecunda vida no podía ser ajena a anécdotas de todo tipo. Recuerdo haber leído que a pesar de ser de un republicanismo a ultranza, gozó de la total confianza del rey Alfonso XII, quien le confió el cuidado de su esposa Dña. Maria de las Mercedes. También se cuenta que, de joven en Cádiz, ganaba algún dinero para ayudarse en los estudios, dando clases de esgrima.
Murió en Madrid en 1902, el año que nació Alberti.
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

11 comentarios:

  1. Muy interesante. Ya conozco algo más sobre el personaje que da nombre a una de las cuatro calles que rodean mi casa en Madrid. Gracias.

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  2. Ignacio, gracias por contribuir a que los portuenses de nacimiento y de adopción, conozcamos a los hijos ilustres de esta ciudad.

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  3. Muy bien recordar de vez en cuando a nuestros grandes hombres, don Federico Rubio lo fue.

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  4. A ver si mi profe se anima a escribir más sobre ilustres personajes del Puerto.
    Salu2 y un abrazo.

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  5. Ignacio, muchas gracias por recordar a Federico Rubio del que, en 1973, publiqué sus "Memorias" con una introducción mía. Fue un personaje de los que hacen época. Luis Suárez Ávila.

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  6. Me ha impresionado saber que muchos le consideran el médico más importante de España en el siglo XIX, por encima de Santiago Ramón y Cajal que destacó en la biología aunque también era médico.

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  7. Magnífico post. Es un placer leer sobre la trayectoria de unos de los médicos más importantes de España del siglo XIX y que además del Puerto. Sí conocemos y queremos a todos aquellos que han contribuido a crear y desarrollar nuestra ciudad y su proyección seguro que también nos estimula y nos impulsa a hacer lo mismo.

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  8. Conozco la calle que lleva su nombre, nunca me preocupe de enterarme en honor a quien. Ahora ya lo se gracias a tu artículo.

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  9. Una calle que se llama Pozuelo y esporádicamente Federico Rubio, una placa medio escondida y bastante ilegible y un centro de salud. ¿Por qué no un monumento bien visible a este gran médico español y portuense? Es impresionante ver el del Parque del Oeste en Madrid y que no tenga uno en El Puerto, la ciudad que le vio nacer.

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    1. La Academia de Santa Cecilia11 de junio de 2016, 20:38

      La Academia está comprometida en este proyecto.
      Si hablamos de un monumento a un médico como tal y por ello, debe ser para nuestro ilustre portuense D. Federico Rubio.

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  10. Aquella ciudad que no rinde el debido homenaje a sus grandes hombres del pasado es un lugar de muy poco futuro.

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