jueves, 19 de febrero de 2015

DE NUESTROS COLABORADORES. LA NAVEGACIÓN (III)

             LA NAVEGACIÓN: PRIMEROS PASOS Y SU EVOLUCIÓN (III)


En el año 127 (d. C.), Claudio Ptolomeo, astrónomo y geógrafo griego, publicó una guía geográfica que contenía un mapamundi donde se apreciaba que a la India se podía llegar navegando hacia el oeste. Durante más de 1300 años, este mapa constituyó la base del conocimiento sobre la geografía del mar.
Su obra maestra: “Megale syntaxis”, tratado de astronomía en trece libros, de los cuales el 5º y 6º, tratan de los instrumentos de observación; el 7º y 8º, contienen una descripción del cielo, incluyendo un catálogo de 1.022 estrellas, repartidas en 48 constelaciones, con su posición y declinación, que posteriormente, traducido por los árabes, se le denominó Almagesto”.

Los árabes, en el siglo VIII, aportan a la propulsión del buque la vela triangular, denominada latina cuando se introdujo en el Mediterráneo. La usaban como mesana, además de cómo vela mayor, en sustitución de la vela cuadra, utilizada hasta entonces por fenicios, griegos, romanos y vikingos.
Una vez asentados en la península Ibérica, se dedican a cultivar las ciencias, entre ellas la astronomía. Introducen el “Astrolabio” y el “Cuadrante” como útiles de navegación.
Traducen el “Almagesto” que, posteriormente, modificado y corregido por Arzachel (s. XI), constituyen las llamadas “Tablas Toledanas”.  

 En 1252, el rey Alfonso X, “El Sabio”, crea una comisión, integrada por los más celebres astrónomos, para corregir las tablas toledanas, dando lugar a las “Tablas Alfonsinas” que, rectificadas y publicadas en 1483, sirven durante siglos como guía náutica de astronomía.


Las Tablas Alfonsinas están referidas al meridiano de Toledo y constan de:
-Tablas para la conversión de días, horas, minutos y segundos,  en grados.
-Tabla de la ecuación de tiempo para todas las longitudes del sol.
-Tabla de movimiento de las estrellas.
-Tablas que determinan el orto y ocaso y  las estaciones de los planetas.
-Tablas que dan el momento de la entrada del Sol en los diferentes signos del Zodiaco.
-Tabla de equinoccios y otras muchas.

Raimundo Llul, coetáneo de Alfonso X, publica su “Arte de Navegar”, donde menciona a la aguja magnética y al uso del antiguo compás chino, compás magnético, posteriormente perfeccionado por Flavio Gioia, quién en 1302, sustituyendo el aceite por agua para sostén del flotador, ideó un sistema que permite a la aguja magnética girar libremente sobre la punta de un estilo y conservar la horizontalidad, a pesar de los balances del barco, orientándose en la dirección del norte magnético, dentro de la rosa de los vientos, permitiendo así el cálculo exacto de los rumbos de navegación.


Todo este artilugio, montado dentro de una caja de boj, bosso en italiano, dio lugar a la denominación de “Bossola”, “Brújula” en castellano, “Aguja náutica” ó “Compás Magnético”, en argot marino.
Este invento constituye el mayor logro náutico-científico de todos los tiempos, dando un impulso fundamental a la navegación.

La aguja náutica permitía controlar el rumbo seguido hacia el norte, pero la mera estimación del camino recorrido, en largas distancias, no era suficiente para conocer la situación del barco de manera fiable. Para resolver este problema se recurrió a la determinación de la latitud por observación de la altura angular de la estrella Polar sobre el horizonte, de noche, ó por la altura del sol al mediodía. Para ello usaban instrumentos astronómicos adaptados a la navegación, tales como el “cuadrante”, la“ballestilla”, ó el “astrolabio”.  

Por estas fechas se empiezan a conocer las primeras cartas náuticas, trazadas a partir de los rumbos magnéticos y distancias estimadas, registradas por los marinos durante sus viajes.
Cuando consideraban tenían suficientes datos, se procedía a dibujar, con más voluntad que acierto, la carta ó portulano.
Sobre estas cartas y en el margen, se trazaban los grados de latitud y longitud, coordenadas que determinan la situación de un barco en la mar.

En 1500, en el Puerto de Santa María (Cádiz), el marino cántabro Juan de la Cosa trazó esta carta

En 1501, Juan de la Cosa, a la vuelta del segundo viaje de Colón, publicó su famosa carta, en la que se representan los descubrimientos geográficos llevados a cabo por Colón en sus tres viajes de 1492, 1493 y 1498.

Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

2 comentarios:

  1. Magnífico y documentado artículo de la interesantisísma serie de don Ignacio Pantojo sobre el mar y la navegación. Vale la pena leer y releer. Enhorabuena.

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  2. Una buena serie para un pueblo que fue marino y marinero, en donde los niños sabíamos que era la popa y la proa. Ahora ese rico lenguaje del mar se está perdiendo a marchas forzadas, una pena.

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