martes, 13 de octubre de 2015

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (238)

INFOXICACIÓN
Son muchos los que claman que estamos cerca de una “infoxicación” universal. Este es un curioso término que se relaciona con las expresiones de sobre-abundancia de información, o saturación de la misma. Umberto Eco nos dice que Internet es un caos sin jerarquía y que por la Red circulan gran cantidad de cosas en un maremágnum incontrolable.  Insiste que ese mejunje es mucho peor que la falta de información, añadiendo que el exceso de información provocará una especie de amnesia universal.
  Otro estudioso de estos temas, el escritor norteamericano Nicholas G. Carr, llega más lejos. En su libro finalista del Pulitzer “¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?”. Carr analiza los efectos perniciosos de la utilización abusiva de las tecnologías actuales en la cultura y en nuestras mentes, concluyendo que Internet provoca una considerable disminución de concentración y de la capacidad de observación de la realidad, provocando posteriores perjuicios en la memoria y sobre la capacidad humana de procesar información. En realidad ─y apoyándose en estudios psicológicos y neuronales─ Carr abunda sobre una argumentación que expuso en su ya célebre artículo de 2008 ¿Está Google haciéndonos estúpidos?
  Sin embargo ─y aunque se trate de un asunto un tanto manoseado─ el impacto de Internet sobre nuestro mundo es algo de enorme interés y actualidad. A grandes rasgos podemos decir que nos entusiasma la tecnología que nos conecta, y que nos proporciona tremendas facilidades para expresarnos. Pero de la misma manera percibimos que hay una terrible sobrecarga de información que nos infoxica. Esta abundancia impide que  podamos otorgar credibilidad a la información que nos abruma, y sumerge en un mar de confusión; haciendo muy complicado el que podamos discernir entre la buena y la mala información.
  Pero hay otra cara más oscura. ¿Propicia Internet una intoxicación informativa? No nos cabe duda de que una información sobre-abundante en una dirección implica marginar otros aspectos de la misma, quizás más importantes, y más esclarecedores, pero menos convenientes para quienes son proclives a llevar la información en el sentido que vaya más en consonancia con sus intereses.
  Otra faceta ─mala─ de la intoxicación informativa mezclada con la saturación, es la manipulación de temas triviales concediéndoles mucha más relevancia de la que en realidad tienen para, con ello, desviar la atención de asuntos más importantes para las personas y para la sociedad en la que viven.
  La confluencia entre intereses políticos e intereses económicos dan como resultado una saturación de información indigerible rompiendo, y enmascarando, el binomio información/conocimiento, privándonos de filtros de jerarquía y clasificación, envolviéndonos en datos contradictorios e intoxicándonos de información. 
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

6 comentarios:

  1. Excelente entrada del Dr Pérez Blanquer. Diría que al tsunami de datos brutos se suma que el uso asivo de las nuevas tecnologías lo realiza el sector más joven de la población. Precisamente el más perjudicado por las sucesivas reformas educativas de las últimas décadas, que los han dejado desarmados de capacidad crítica y analítica. Un saludo

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  2. Creo que el profesor Pérez Blanquer nos debe ilustrar ahora con otro artículo para ver cómo nos podemos defender de la sobre-información.
    Este tema es muy interesante, gracias.

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  3. Gran artículo que nos deja a los amantes del cine con las ganas de un remake, adaptado a estos tiempos, de ciudadano Kane. ¿Habrá algún día un gran big-bang informativo?

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  4. Excelente artículo que nos hace reflexionar profundamente sobre ese uso abusivo y desordenado de la nueva era de la información.Como en todo : lado positivo y negativo .

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  5. Magnífico artículo donde el profesor Pérez Blanquer nos pone en guardia de los usos y abusos de las NN.TT . Es Internet el paradigma del conocimiento? Encontramos lo que buscamos o una saturación de opiniones que llevan a la intoxicación mas no a la aclaración? La sociedad del conocimiento actual realmente está informada?

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  6. Rocío P. Izquierdo14 de octubre de 2015, 10:24

    Fantástico artículo Ignacio. Aunque no estoy totalmente de acuerdo con lo que dice el escritor americano Nicholas G. Carr. La infrautilización cerebral no es culpa de Internet es el resultado de años fomentando la amnesia, el morbo y el espectáculo vacuo. Es más, creo que no usamos apenas lo que nos ofrece las nuevas tecnologías porque nuestros cerebros están atrofiados con la apariencia y el narcisismo, impidiendo a la capacidad intelectual tareas tan pesadas y aburridas como analizar y pensar.

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