lunes, 25 de abril de 2016

EN MEMORIA DE José Sánchez González (260)

Un maestro del dibujo.
De vez en cuando la vida
nos gasta una broma
y nos despertamos
sin saber qué pasa,
chupando un palo sentados
sobre una calabaza”.

Le he pedido prestados a Joan Manuel Serrat estos versos, porque creo que así nos sentimos muchos de los que hemos tenido la suerte de conocer a Pepe Sánchez. La vida hoy nos dejó sentados, sin comprender, buscando un sentido a lo que, simplemente, es. A veces  la vida se empeña en hacerte sentir pequeño y tonto.
En su aula
En estos días en los que nuestra ciudad se prepara para la comenzar la fiesta más esperada por todos los portuenses, la feria,  tenemos que despedir a un maestro para muchos, a un amigo para todos. Pepe, un artista que ha sabido captar el sentido de las fiestas de nuestra ciudad en sus carteles, porque no ha habido una fiesta, la feria, el carnaval, los patios, que no hayan contado con una obra suya como invitación a participar. Porque Pepe es un gran pintor, un cartelista de reconocido prestigio, y un profesor de dibujo admirado y querido por sus alumnos. Y no crean que me he equivocado al utilizar el tiempo verbal. Pepe es, y siempre será, todo eso. Nos acompañarán siempre sus cuadros,  sus dibujos,  el recuerdo de sus clases, y así lo tendremos siempre entre nosotros.

Su vida estuvo siempre unida a la Academia. Llegó muy niño para aprender a dibujar, y ya se quedó. Para siempre.

Hace pocos meses donó a los fondos de Bellas Artes un magnífico óleo en el que refleja una esquina de la Iglesia Mayor vista desde la azotea de la Academia, su otra casa.

Hombre serio, afable,  sencillo, con un fino humor. Huía de protagonismos pero era un pilar fundamental para todos nosotros, y no sólo con su magisterio. Suyos eran los diseños de los carteles de certámenes y concursos; se encargaba de la organización de exposiciones;  jurado de los premios de dibujo y pintura; restaurador del patrimonio pictórico de nuestra ciudad. Le debemos mucho.
En su tarea docente
Su última exposición, en verano, en la sala Alfonso X el Sabio, fue un espléndido recorrido por su obra última. Expresión  de un artista maduro, sincero y sencillo. Su sólido dibujo le permitía crear perspectivas difíciles. Sus carteles eran brillantes, coloridos y luminosos. ¿Quién no recuerda la imagen de una pareja a caballo dentro de un farolillo?

En su vida artística tuvo muchos premios, incluso a nivel nacional. Y el respeto de sus compañeros.

En su vida privada, una familia estupenda y muchos amigos.

Hoy andarás buscando un sitio donde poner tus pinceles para pintar otros cielos.
¡Te vamos a echar tanto de menos!
Carmen Cebrián.
Presidente de la Academia.

5 comentarios:

  1. alberto boutellier26 de abril de 2016, 11:14

    Sí, Carmen, me uno a tu sentimiento, como también, a que personas como Pepe Sánchez nunca mueren. Su legado siempre presente y sus recuerdos son imperecederos.

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  2. Recuerdo lo bien que jugaba al fútbol cuando era un niño. Estábamos en primero de Bachillerato Laboral. Su mesa estaba cerca de la mía, éramos casi cuarenta en la clase. Claro, contando con los alumnos de Rota que venían a diario en una furgoneta. Ellos se habían incorporado ya comenzado el curso y su grupo no seguía el orden alfabético. Nuestra clase, la del primer piso dando a Santo Domingo y pegando con San Bartolomé. Tengo en la cabeza muchos nombres, casi me sé de memoria toda la lista que empezaba por Máximo Albella; y me parece que el último era el Fosco. Bastante más de la mitad son personas muy conocidas en El Puerto, gente histórica e inolvidable.
    Pepe era del Sevilla, discutía mucho con Mariano, que era también muy buen jugador, pero del Real Madrid. En aquel descampado, que pomposamente era denominado "Campo de la Gimnástica", don José María Quignón nos vigilaba de lejos. Teníamos también un compañero americano, creo que filipino, el "fili" lo llamábamos, regateaba muy bien y con gran estilo. Los tres: Pepe, Mariano y “fili” eran los protagonistas indiscutibles. A menudo, las rabietas por un gol fallado o por una falta no aceptada hacía brotar alguna discusión airada entre toda aquella chiquillería. Era lo normal; después, todos, sudorosos y alegres, regresábamos pasando por la fábrica de botellas hacia Valdés y otra vez por San Bartolomé para llegar a Santo Domingo. Pepe, joven, sonriente. Siempre llevaba sus envidiadas botas de tacos colgadas de un hombro.
    Allí, donde estés, tendrás tus pinceles y tus botas, pintarás el cielo y, seguro, marcarás algún gol que otro.

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    1. Ignacio, el último no era el Fosco Vali, era un tal Zayas Verano, ¿lo recuerdas?
      He sentido mucho el fallecimiento de Pepe, hacía mucho tiempo que no sabía nada de él.

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    2. Miguel
      Un gran hombre, un gran amigo, un gran artista.

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    3. Miguel
      Coincidía con él cada día en su aula de dibujo y en el bar de "La Aurora", donde esperaba el microbús que lo regresaba a casa. Gran conversador, ameno y distendido.Amigo del anonimato, me enteré que hasta había sido artífice de un sello de correos para toda España, creo que en 1997.
      Me enamoré de su cartel de "Los Patios" y tras pedirle permiso, lo reproduje en la fachada de Nana Gálvez en La Placilla, donde permanece como un recuerdo entrañable para mi. No quiso que pusiese su nombre por lo que solo puse "Con agradecimiento al autor", respetando su deseo de permanecer anónimo.
      Pepe, eres reconocido, admirado y querido.
      Para los que amamos el Arte, eternamente seguirás vivo.

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