lunes, 11 de julio de 2016

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (269)

2016, ANIVERSARIO DE DIARIO DE UN POETA RECIÉN CASADO


  La familia de Zenobia Camprubí ejerció una férrea oposición a la relación de esta con Juan Ramón Jiménez. La madre llegó a llevarse a la joven a Estados Unidos con la excusa de hacer una laaaaarga visita a la familia (cuanto más larga, mejor) para conocer a un recién nacido nietecito. Lo que la buena señora no sabía era que Juan Ramón ya había pactado con la que iba a ser su esposa y valiosísima compañera intelectual, en secreto, ir a buscarla a Nueva York para casarse con ella. Se podrán imaginar el patatús de doña Isabel Aymar cuando llegó a enterarse de que su hija “Zenobita” iba a casarse irremisiblemente con “ese Jiménez” como ella lo llamaba. Zenobia, ante las fuertes presiones y argumentaciones, llegó a tener sus dudas; Juan Ramón, sin embargo, no parece que hubiera dudado nunca. Es divertido imaginarse la situación del hermano preferido de Zenobia, Jo, y los equilibrios de diplomático-malabarista de este cuando una sensatísima pero enamorada Zenobia le pide opinión. La joven lo hace por carta y por carta le responde el hermano lo siguiente: “Yo siempre he tenido recelos de la gente de arte y literatura, en cuanto a la solidez de su psicología y carácter”. Ahí queda eso, debió de pensar. 

  Pero en fin, estos cotilleos de salón, aunque ya se sabe que distraen mucho, son la cáscara frívola de una almendra muy valiosa, fundamental para la poesía española: la redacción de Diario de un poeta recién casado. El libro se escribió en ese viaje de ida y vuelta que realizó a Estados Unidos para casarse con Zenobia y su redacción se inicia el 17 de enero de 1916 prolongándose hasta finales de ese mismo año. El último poema fechado es de octubre, aunque a este le suceden otros, ya sin datar, que se corresponden con la parte VI del libro: “Recuerdos de América del Este escritos en España”. El volumen se debió de terminar ese mismo año, pues eso indica la cubierta; aunque en los datos de la edición, sin embargo, figura ya la fecha de 1917 que fue cuando debió de quedar impreso y encuadernado.


  
Con todo, la importancia de estos poemas en verso y en prosa, trasciende con mucho las anécdotas rosas que les he contado arriba.  Treinta y seis  años después, Juan Ramón diría a Ricardo Gullón que el Diario, es un libro “metafísico” y  su “mejor libro” y el propio Gullón escribiría que “después del Diario de un poeta recién casado no se podía seguir escribiendo como antes”.

    Hoy sabemos que es verdad y que ese peculiar diario de 1916 ha sido absolutamente renovador para nuestra literatura. La profesora de la Universidad de Cádiz Ana Sofía Pérez Bustamante, doctora en Filología Hispánica y especialista en literatura española del S. XX, nos lo desgranará, mezclando sabiduría con otras simpáticas anécdotas en torno al mismo, en el patio de la Academia este mismo martes.
 Inmaculada Moreno Hernández
Académica de Santa Cecilia

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