miércoles, 23 de agosto de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO -XI. Compositores del Romanticismo (1)

Compositores del Romanticismo (1800-1890)
Nicolò Paganini (1782-1840)
           
Nacido en Génova y fallecido en Niza, Paganini fue el más grande violinista de su época. Ya a los seis años, su padre le enseñó a tocar el violín y composición, quería explotar el talento de su hijo tan pronto como fuera posible y no cesó hasta  hacer del muchacho un virtuoso precoz. Los resultados pronto se dejaron ver, pues a los ocho años ya compuso su primera sonata para violín. A los doce años lo envió a dar clases con Alessandro Rolla, distinguido violinista quien, pocos días después de escucharlo, dijo que no tenía nada que enseñarle. Después tomó clases de composición con Ferdinando Päer en Parma. Tras dar un concierto como solista en Génova, en 1813, comenzó una gira por Bolonia, Florencia y Milán, donde fue bien acogido y obtuvo un gran éxito en una impresionante actuación en el teatro de la Scala. No tardó en abandonar la tutela de sus padres para seguir su carrera solo. Ese mismo año dejó Lucca para continuar sus giras de conciertos, y desde entonces fue considerado el violinista más eminente de su época. Su serie de conciertos en Viena causó sensación. Cuando Schubert le oyó durante una de sus visitas a Viena, dijo: << En el adagio de Paganini he oído cantar a los ángeles >>.
            Tres años más tarde visitó París y el entusiasmo del público aún fue mayor. Su presencia escénica sin par, y su peculiar figura, combinadas con su talento sobrenatural y la magia de su violín, ejercían un efecto sorprendente y perturbador sobre el público. Se dice que después de un concierto en Londres, trescientas personas hubieron de ser hospitalizadas por el “embrujo” que en ellas causó. Las composiciones de Paganini eran obras de un virtuoso que, aunque algunos las consideraban meras piezas de exhibición, ejercieron gran influencia en la primera generación de compositores románticos.
Sobre los veinticuatro caprichos para violín solo, F.von Reuter escribió:
<<…revelan tal riqueza de erudición pedagógica y tan inagotable fantasía poética, que son una prueba convincente del valor de Paganini como compositor y como intérprete>>.


Además de los caprichos, Paganini compuso: 
§   conciertos para violín y orquesta,
§  Sonata nº12 en Mi menor Op.3 y Sonatina “Grande”.
Para escucharlos, pulsen los títulos en color.


Gioacchino Rossini (1792-1868)

Nacido en Pésaro y fallecido en París, llegó al mundo en el teatro, pues su padre formaba parte de una modesta orquesta de teatro y su madre era cantante. Con ellos, desde niño, estuvo de gira por Italia. Estudió trompa, teclado y canto, y su talento en esta especialidad le valió para que, al trasladarse la familia a Bolonia, a los catorce años fuese admitido en la prestigiosa Academia Filarmónica de la ciudad. Empezó a componer muy pronto, a los once años compuso su primera obra: un conjunto de sonatas para violín. No tardó en probar suerte con la ópera y, diez años después llegó su ópera bufa La cambiale de matrimonio. Fue su primer encargo al que siguieron otros muchos, entre ellos la ópera heroica Tancredo, L’Italiana in Algeri e Isabel, reina de Inglaterra, todas ellas del mismo periodo.
En 1815, Rossini fue nombrado director de los teatros napolitanos: el San Carlo y el del Fondo (hoy llamado Mercadante). Eso le obligaba a componer una ópera al año y esta productividad le llevó a crear, en 1816, una de sus primeras obras maestras: Otelo,  basada en el de Shakespeare, y la ópera bufa El barbero de Sevilla, inspirada en la polémica obra de Beaumarchais. Su estreno fue interrumpido por los seguidores del compositor Giovanni Paisiello, autor de otra ópera sobre la misma obra literaria, pero la calidad de la versión de Rossini, que originalmente tituló Almaviva terminó por imponerse y recoger su merecido éxito.



En 1822, Rossini renunció a sus cargos en Nápoles para viajar a Viena, Londres y París, donde se estableció por aceptar el cargo de director musical del Théatre-Italien. De este periodo destacan sus obras El viaje a Reims, pequeña obra compuesta con motivo de la coronación del rey Carlos X, en 1825, y la ópera Guillermo Tell, su última ópera (1829) y la primera gran ópera histórico-política, sobre la que Donizetti declaró:
 <<Rossini compuso el primer y tercer acto. El autor del segundo acto fue Dios>>.

Rossini, además de componer óperas populares fue un gran innovador. Una de sus creaciones fue el llamado <<crescendo de Rossini>>. Un crescendo es el aumento gradual del volumen de la música, pero resulta difícil aumentar el volumen cuando ya se está tocando, o cantando, con fuerza. Rossini creó un crescendo especial que parte de un patrón rítmico en unos pocos instrumentos al que, poco a poco, se incorporan más y más. Otra innovación se observa en la notación de las partes cantadas, donde los cantantes acostumbran a ornamentar sus líneas melódicas añadiéndoles notas adicionales con el fin de demostrar su virtuosismo. Rossini empezó a escribir los ornamentos para obligar a los cantantes a respetar sus gustos.



Franz Schubert (1797-1828)
Los orígenes de Schubert no fueron los de un gran compositor. Nació en un suburbio vienés, vivió y  murió en Viena. Su padre, maestro de escuela, trató de dar una buena educación a sus hijos, y le enseñó a tocar el violín mientras su hermano mayor le daba lecciones de piano, pero su instrucción musical seria no empezó hasta los once años, cuando ingresó en la Capilla Imperial. Allí aprendió a tocar el violín, el órgano y el piano, tan bien lo hacía que se le permitió tocar en la orquesta de la escuela, y su profesor declaró:
<<No se le puede enseñar nada; todo lo ha aprendido de Dios>>.
 Dejó el seminario a los dieciséis años para hacerse maestro como su padre, pero no dejo la composición musical. De hecho, su producción musical, entre 1813 y 1816, incluye cinco sinfonías, cuatro misas, tres cuartetos de cuerdas y cientos de Lieder, incluidos los famosos der Erlköning y Gretchen am Spinnrade, ambos sobre poemas de Goethe, que anuncian el nuevo enfoque del género.
            Schubert halló en el lied una forma musical que se podría decir creada para él y  lo llevó a su grado máximo de expresión. Fue el supremo señor de la melodía. Si las composiciones de Beethoven están sostenidas por la fuerza de idea y del tratamiento dramático del tema, las composiciones de Schubert descansan enteramente sobre la belleza y la dulzura de la melodía, por eso las obras de Schubert están, por una parte, llenas de sentimiento, y por la otra falta de contraste. Su música es intensamente espontánea, sin elaboración alguna. Schubert utiliza las modulaciones y los cambios de tono con mayor audacia que sus contemporáneos, dando así un impulso a una música que habría de dictar leyes para todo un siglo. Su producción representa la frontera entre el clasicismo y el romanticismo, y sus obras mayores muestran el conflicto entre la exigencia de la forma clásica y la libertad de expresión.
            Compositores como Haydn, Mozart o Beethoven musicaron la poesía de su tiempo, pero sus músicas fueron construidas según el modelo prescrito por los conceptos musicales de la época. Schubert, al contrario, penetró en la poesía y la hizo revivir en la música. Desde su primer lied consiguió lo que ninguno de ellos había conseguido: una fusión artística íntima e indisoluble entre el texto y la música. En sus tres últimos años de vida, Schubert compuso varias obras maestras:


§  Sinfonía nº9 <<Grande>>
§  Fantasía enFa menor <<Íntima>,  para piano a cuatro manos
§  Los lieder:Ave María, y Winterrise,(Viaje de invierno).
§  Die schöne Müllerin (La bella molinera) y La muerte y la doncella
Para escucharlos, pulsen los títulos en color.
Academia de Santa Cecilia

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