sábado, 29 de octubre de 2011

Viola (VI)


La viola forma actualmente parte, con los violines, los violonchelos y los contrabajos, de la orquesta de cuerda. A lo largo de la Edad Media se llamó "viéle", genéricamente, a todo instrumento de cuerda y arco, y en el siglo XVI, sobre la base de esos instrumentos, fue creada la viola, utilizada, en sus varias modalidades, hasta el s. XVIII.

En la familia de este instrumento existían la viola da braccio, o viola propiamente dicha, derivada de la "viéle" medieval; la viola a spalla, el quintón, la viola bastarda, la viola pomposa, la viola de amor... Una serie de perfeccionamientos sucesivos trasformó -por obra de los constructores del Tirol y de Cremona- la viola en el violín. Adoptado éste, la familia de las violas subsistió aún durante mucho tiempo. Este instrumento es el predecesor de los actuales violines, violas y violonchelos. "Así como el violín -ha dicho un tratadista musical- es mordaz, incisivo, dominador, la viola es humilde, tierna y triste". Los sentimientos de melancolía y pesadumbre, la emoción dolorida y quejumbrosa, hallan en este instrumento una cabal interpretación lírica. La viola en sus varias formas anteriormente mencionadas, ha sido reproducida a veces en los cuadros de algunos grandes pintores. Así, por ejemplo, en Las bodas de Canaán, de Pablo Veronés, vemos una viola da braccio, de cinco cuerdas. 



El famoso cuadro del gran pintor italiano (del cual mostramos el fragmento anterior) nos presenta la composición de un cuarteto de cuerda hacia mediados del siglo XVI. Se ve en el lienzo a dos tañedores de viola tenor (la citada viola da braccio), otro de bajo de viola, y un muchacho sentado que apoya en el hombro una violetta o viola alta, equivalente al violín que ha llegado hasta nuestro tiempo.

Pedro Salvatierra Velázquez
Concertista y profesor de Conservatorio

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