miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS CÍMBALOS, PANDERETA Y CASTAÑUELAS (XXII) Y ÚLTIMO.

Los címbalos o platillos son, como la mayor parte de los instrumentos de percusión, de origen oriental. Berlioz los empleó muy hábilmente en Romeo y Julieta y en La caída de Troya; Rimsky-Korzakov los utilizó también en La gran Pascua Rusa, golpeados con un palillo de timbales, y unidos al triangulo, al tam-tam y a los acordes sostenidos o punteados (pizzicatos) de la orquesta, el gran músico imitaba con todo ello el ruido de las campanas a lo lejos. Los címbalos tienen hoy una abundante utilización en las orquestas de jazz a cuya estridente, contagiosa y rítmica alegría contribuyen poderosamente.
La pandereta, popular en España y la Italia meridional -donde se emplea para marcar y acentuar el ritmo de los bailes-, se ha utilizado en la orquesta para efectos de colorido local. Weber la usó en la melodía gitana de Preciosa, y Berlioz en la obertura de Carnaval Romano.
Las castañuelas -pequeño y popular instrumento de percusión, que se hace de granadillo boj, nogal, castaño, ébano...- son el acompañamiento rítmico de muchas danzas españolas e hispanoamericanas. En las orquestas son empleadas especialmente cuando se trata de interpretar una obra, dramática o sinfónica, de tema español. En todo par de castañuelas hay una cuyo sonido es más agudo que el de la otra: por eso se les llama, respectivamente, castañuela hembra y castañuela macho. Hay un indudable arte en el empleo de este pequeño instrumento de percusión, del que fue seguramente, su virtuosa más admirable Antonia Mercé, "La Argentinita" rehabilitadora también del auténtico baile español.



Pedro Salvatierra Velázquez
Académico electo de Santa Cecilia

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