viernes, 22 de marzo de 2013

«Elephant»


Actualmente no suelo ver mucho cine, sólo algunas películas muy elegidas o muy recomendadas por amigos fiables. Hace pocos días me insistió uno de ellos en que viese Elephant película de 2003, de metraje corto, de 81 minutos. Con guión y dirección de Gus Van Sant, acompañada de música de Beethoven y fotografía de Harris Savides. Obtuvo la Palma de Oro a la mejor dirección y al mejor guión en el Festival de Cannes de 2003. El argumento se basa en el asesinato masivo que tuvo lugar en la Columbine High School el 20 de abril de 1999 en Columbine, Colorado. Hubo 15 personas fallecidas y 24 heridos.
Me advirtió que analizara la película, bajo los aspectos de las características «postdramáticas» y eso ya me puso un poco en guardia; imaginé que sería una de esas que antes se llamaban de “arte y ensayo”.  Supongo que lo de «postdramático» se refería a que la película no se sustentaba ─como sería lo normal─ en la historia que sucedió ni en el drama. Efectivamente, Gus Van Sant intenta en todo momento llevar al espectador hacia una contemplación pasiva e interesada y a provocarle un cúmulo de sensaciones diversas.
La obra se estructura empleando la mayor parte de su decurso mostrando la normalidad cotidiana, haciendo que el espectador integre el paisaje que muestra en su propia cotidianeidad, en un vano intento de llevar el conflicto ─motor y núcleo del drama─ a un segundo plano de relevancia. Aunque espectador no pierde nunca la percepción de ese núcleo de la trama; quizás porque conoce en qué sucesos desemboca la película.
Hay un aspecto postdramático, que me parece percibir y está centrado en que el autor tiene el propósito de mostrar la incapacidad de actuar de los personajes ─víctimas─ que están sumidos en su normalidad diaria, pero de una manera distinta al de los personajes de Chéjov en el Jardín de los Cerezos según cita H. T. Lehmann en su libro sobre el teatro postdramático, ya que los personajes de Chèjov sí conocen, y palpan, su realidad dramática.
En resumen pienso que el director, y guionista, del film, Van Sant, rechaza la estructura cinematográfica tradicional de coherencia, se escapa de la narrativa de carácter realista y compuesta de elementos de caracterización psicológica, así como también muestra su desconfianza absoluta en el diálogo como entidad exclusiva de la comunicación cinematográfica, situándose su trabajo claramente en el paradigma del ‘postcinema’.
Respecto al extraño título de la obra he podido averiguar que hay diferentes interpretaciones, parece que la más aceptada es aquella en la que se dice que alude al modismo inglés «Whenever there is an elephant in the room» (“Siempre hay un elefante en la habitación”) que normalmente se emplea para señalar la existencia de grandes problemas que se intentan ocultar o que se ignoran intencionadamente.  También ─viendo la película─ a veces he tenido la extraña sensación que la cámara que filma va montada a lomos de un elefante que de forma anónima ─imperceptible e inadvertida para todos─ recorre los pasillos y los otros lugares de la acción cinematográfica.
Un detalle curioso: el protagonista lleva una camiseta amarilla con el toro de Osborne. No sabemos por qué lo utilizó Van Sant, pero seguro que no fue casual.
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia

6 comentarios:

  1. Magnífico análisis recogido en el post, aportando matices que a simple vista escapan del espectador "no implicado". El cine intenta retratar la vida en sus múltiples facetas, dramática, cómica, romántica, bélica, ficticia...Y esta película intenta recrear con toda la crudeza un acontecimiento dramático y terrorífico. Quizás por esto no me veo capaz de ver la cinta.

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  2. pues aparte de lo del elefante que me ha gustao muchisimo ,la verdad es que no llego a lo del postdrama ni al postcinema ...

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  3. Comparto las opiniones anteriores así como el contenido del exquisito y analítico post, y me pregunto ¿cuál es la motivación que hay en este tipo de cine? ,¿la denuncia y sus postulados postdramáticos son anteriores y buscados a la realización o son posteriores y añadidos por la crítica especializada?.
    En fin, la referencia al toro de Osborne, omnipresente en toda la película a través de la camiseta del protagonista es llamativa. Aún cuando algún crítico estime que seguro que subyace una denuncia velada hacia la violencia del espectáculo taurino, yo me inclino por motivos meramente estéticos, la figura del protagonista es más rotunda, actúa como faro, como foco donde centralizar la atención, y por supuesto cabe la posibilidad que el director no sólo aprecie la fiesta taurina y todo lo que le rodea.

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  4. Creo que lo lleva con intención por la violencia del espectáculo taurino, como denuncia.

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  5. Ah pues gracias por tan amplia información Amigo Ignacio, cuando la vea, creo que lo haré con "otros ojos" y buscando todos los matices que tu has detallado.

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  6. Vi esta película con unos amigos hace tiempo, y a unos les pareció una obra maestra y a otros nos pareció un bodrio intragable, todavía nos acordamos.

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