martes, 25 de junio de 2013

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (120)

SANTO DOMINGO SIGUE PREDICANDO


La historia de nuestro Convento se puede interpretar como un cuento por su larga trayectoria de transmitir saberes y pensamiento. Desde su creación han pasado siglos y en la actualidad como centro educativo público sigue ofreciendo una educación destinada a alejar a los jóvenes de la ignorancia. ¿Cuento o fantasía? No, pura realidad documentada.

Mi labor como director del I.E.S. Santo Domingo durante diecinueve años me ha posibilitado transmitir reflexiones docentes a la comunidad educativa, con especial atención en los actos de apertura o clausura del curso escolar. En la última graduación  mi intervención fijó la mirada en las figuras representadas del Claustro. Recordé los excelentes trabajos de investigación de D. Antonio Aguayo y las siempre acertadas referencias históricas de D. Enrique Bartolomé sobre el Convento y la Orden de Predicadores. Allí estaban, todavía impertérritos, rostros, máscaras, cabezas repulsivas e identificadas con elementos negativos, creadas para avisar a los frailes, antes de emprender su viaje a las Américas, de los peligros de relacionarse con el demonio, a saber, en los tiempos actuales  el mal uso del ocio y la ignorancia.

Los  estudiantes y la ciudadanía que se acercan a sus instalaciones  debe observar la iconografía de  grotescas cabezas como las de La Estupidez, de la Ignorancia, de la Necedad, de la Estulticia y entenderán que, si se cae en ellas, llegarán otras allí representadas  que nos encadenan para siempre en la pobreza de espíritu.

Nuestros admirados especialistas escriben que los frailes recorrían el Claustro como descanso de sus horas de estudio en su larga estancia, antes de iniciar su viaje a las Américas para predicar en aquellas tierras dónde estaban las malas acciones.

Si para ellos su lema era”contemplari et contemplata aliis tradere”, contemplar y dar a otros lo contemplado, en Santo Domingo todavía lo mantenemos. En sus paredes el profesorado se esfuerza por estudiar y llevar a su alumnado lo estudiado con el objetivo de prepararlo para el gran viaje de su vida, vida que deseamos llena de valores positivos y que debe estar en continuo crecimiento del saber para apartarse de la ignorancia.

Entre las señas de identidad del I.E.S. Santo Domingo figura la de ser un centro abierto a la ciudad y a su entorno, así como la de ser un lugar de encuentro en el que tengan cabida actividades promovidas por distintos colectivos culturales, sociales, formativos y recreativos. Por ello, entrego mi mayor agradecimiento a los amigos y amigas que, con el uso continuo e ininterrumpido de  las instalaciones, avanzan en sus estudios o en sus propuestas de creatividad colaborando para que  Santo Domingo viva con el objetivo eterno de fortalecer a sus jóvenes  y a los habitantes de su ciudad con una vida más sana, más justa y más solidaria. Sus propuestas y sus palabras robustecen los muros para que el sueño o cuento de su existencia eterna perdure.

Gracias a Antonio y a Enrique y a todos y todas los que se apasionan por transmitir conocimientos de nuestro pasado.
Emilio Flor Jiménez
Académico de Santa Cecilia

4 comentarios:

  1. Mánifico artículo de Emilio Flor, el tercer párrafo para enmarcarlo, siento que no se prodigue mas en ésta faceta de escribir, sobre todo de su labor ejemplarizante de enseñante, y en concreto de su segunda casa el Instituto Santo Domingo - para nostálgicos y exalumnos como yo, Instituto Laboral - . Todos los alumnos que han pasado por el Instituto durante los años de docencia de Emilio, deben sentirse orgullosos de haberlo tenido como profesor.

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  2. Querido Emilio comparto la opinión de José Felipe sobre tu artículo, personas que como tú se entregan totalmente a lo que emrpreden merecen todo mi reconocimiento y respeto, un fuerte abarzo

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  3. Estupendo Emilio, un gran artículo que sirve de clausura al curso 2012/13. Da gusto ver como los académicos de Santa Cecilia están comprometidos con la cultura. Un abrazo.

    En el "Diario de Cádiz" deberían haber aprendido ya que los nombres propios se escriben con mayúscula, da pena ver que siguen fieles a una ortografía muy dudosa: Santo 'domingo' sigue predicando

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  4. Dudosa??? Hohohohohoh...

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