martes, 22 de abril de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (164)

CAMBIOS Y CIRCUNSTANCIAS   
   
Cuando un sistema u organización sufre disfunciones o alteraciones frecuentes en sus procesos se acostumbra a hablar inmediatamente de cambio, y así se convierte "el cambio" en una especie de hábito o rutina. En realidad todo cambia ¾lo sabemos¾ y es posible que lo único que no varíe es el hecho mismo de que debemos transformar continuamente nuestra manera de entender, y de desarrollar, la actividad de las instituciones. Tan es así, que J. W. Goethe, con toda razón, establecía un paralelismo inequívoco entre vida y cambio: «la vida pertenece a los vivos, y si alguien está vivo debe estar siempre presto para el cambio».
     El cambio ¾los cambios¾ son una realidad en todos los sistemas. Si intentamos ver la cuestión de forma aséptica lo que siempre se procura con un cambio es que nos conduzca desde una situación con inconvenientes a una situación más favorable. Aunque esto no se debe interpretar como que el punto de partida fuese erróneo, ni tampoco que la modificación que vayamos a realizar nos lleve a soluciones definitivas de los problemas. El comienzo de un cambio lo marca el punto donde algo que fue útil deja de serlo.
   Es cierto, y hay que subrayarlo, que esa meta ¾a la que pretendemos dirigimos con la transformación¾  también será algo provisional.
   ¿Escollos? Posiblemente la primera valla que hay que saltar a la hora de hablar de cambios es la impudicia de los que consideran inviable cualquier cambio y que suelen expresar su pensar con un sarcasmo parecido a: «Puede que las cosas cambien pero nunca para mejorar». En las organizaciones con muchos años de historia es posible advertir frenos, y constituyentes anticuados, pero es muy importante reconocer que ahí también reside una gran energía latente: la fuerza de los rasgos fundamentales de la identidad de la institución.
     Un proceso de cambio llega a la cima cuando se produce la transformación de comportamientos y actitudes personales. Aquellos proyectos ¾por muy ambiciosos que estos sean¾ que están enfocados únicamente a procesos, estructuras y sistemas pueden darse al traste si no son admitidos por quienes deben implementarlos.  La utilización de los más espléndidos recursos y de los medios más innovadores resultan del todo ineficaces cuando no se ponen en juego la capacidad y el talento para sacar el rendimiento debido a esos elementos.
     Actualmente utilizamos mucho el concepto físico de «entropía», como ley universal, para referirnos a la degradación de los sistemas: estos cumplen con su ciclo de vida e irremediablemente fenecen. Pero deseamos pensar ¾que en los sistemas a los que nos referimos¾ interviene la libertad humana y con ella la capacidad de desarrollar potencialidades para convertir las situaciones de declive en nuevas oportunidades.
     Y no olvidemos que ante los cambios siempre existen luces y sombras pero es más ventajoso ser sanamente optimistas... ¿No lo creen ustedes así?
Ignacio Pérez Blanquer
Académico de Santa Cecilia
 

                        

          Entrevista con el académico don Antonio Leal Giménez, emitida hoy martes en «Radio Puerto FM», sobre el PEA (Plan Estratégico de la Academia). El acto de presentación del PEA tendrá lugar el próximo jueves día 24 a las 20:30 h.



7 comentarios:

  1. Iremos a la presentación del profesor Antonio Leal, seguro que valdrá la pena. Buen artículo del profesor Blanquer.

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  2. En la academia se ha cambiado muchas veces para que nunca cambie nada.

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  3. La vida es una continua evolución y ésta es imposible sin cambios. La realidad transforma nuestra existencia en algo distinto cada día. Hay que aceptar y asumir la obligación de transformarse porque la alternativa es el estancamiento y posterior desaparición. El riesgo de equivocarse es inherente a nuestra naturaleza pero para avanzar hay que estar dispuesto a fracasar y a veces el fracaso nos fortalece.

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  4. Mucho inmovilismo, es lo que hay

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  5. alberto boutellier22 de abril de 2014, 11:23

    En una ocasión leí la palabra “acptitud”, que en realidad no existe en el DRAE. Pensé que se trataba de la argucia de algunos estudiantes con desconocimiento de la ortografía, que en los casos de “ betacismo” o “yeísmo”, ponen las dos opciones machacadas; pero tras el magnífico artículo del académico señor P.Blanquer, me atrevo a pensar que es bueno aceptarla y hacerla coincidir con el pistoletazo de salida del nuevo plan de viabilidad, dándole el doble valor a la palabreja porque parece que se está dispuesto al cambio. Ánimo para todos.

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  6. Gloria Martinez Reynolds22 de abril de 2014, 13:41

    Buen artículo del prof. Peréz Blanquer,donde de una forma seria y serena,aboga por un cambio en las Instituciones,para adaptarse a los cambios que inevitablemente se producen en las personas, tanto a nivel fisico como mental. Si no hay evolución corren el riesgo de quedarse faltas de contenido y de sentido.

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  7. Jesus Almendros Fernandez23 de abril de 2014, 10:36

    "Cambiémoslo todo para que nada cambie" o algo parecido dijo Lampedusa. Muy lúcida la reflexión del profesor Pérez Blanquer. Suenan tambores, suenan, algo se mueve, esperemos que no sea para dejarlo todo como está.

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