lunes, 22 de diciembre de 2014

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (198)

LA NAVIDAD EN EL CINE



A las puertas de la Navidad considero oportuno dedicar esta colaboración a estas fiestas tan entrañables, tan familiares, tan nuestras y al decir nuestras  me refiero a que están instaladas en nuestra cultura, en nuestra memoria histórica, en nuestras tradiciones y en nuestros recuerdos aunque ya no sean lo que eran y aunque para muchos sean unas fiestas tristes porque el que mas y el que menos tiene a alguien a quien echará de menos, abuelos, padres en algunos casos o simplemente amigos. Es cuestión de edad. Por supuesto que son unas fiestas especialmente importantes para los niños y para las familias que tienen y conviven con niños, sean hijos o nietos. De todo ello se ha ocupado el cine.

Directores perteneciente a las primeras comunidades de emigrantes llegados a Norteamérica, no pudieron sustraerse a la tentación de reflejar el espíritu de la Navidad de aquella patria de sus antepasados, sin la estética y la parafernalia americana y a pesar de la numerosa colonia china y de la poderosa comunidad judía, los seguidores de las distintas confesiones cristianas  aglutinaban a la inmensa mayoría de los ciudadanos americanos a los que les gustaba ver en la pantalla, el nacimiento de Jesús y la adoración de los Magos lo cual fue repetidamente reflejada en las pantallas como hizo  William Wyler en el año 1.959  en la película “Ben Hur”, un clásico que contaba con 496 papeles hablados y 100.000 figurantes y extras, que costó 15 millones de dólares del año 1.959 y que fue galardonada con 11 Óscar de Hollywood.

Sin embargo hay que reconocer que para los americanos Santa Claus, los árboles de navidad, los trajes rojos con ribetes blancos, las luces y la nieve, conformaron la estética navideña que propusieron al mundo valiéndose de un arma tan poderosa como el cine.  Así nos lo ofrecieron en el paradigma de las películas americanas dedicadas a la Navidad en los años 50, “Navidades Blancas”, con los actores, famosísimos en esa época, Bing Crosby y Danny Kaye, película dirigida en 1.954 por Michael Curtiz , director de películas tan famosas como “Robín de los bosques” ó “Casablanca”.



Hubo casos atípicos en el que algún director no reflejó la estética americana de la Navidad sino su espíritu.  Es el caso de John Huston, el magnífico director de origen irlandés, autor de películas como “El halcon maltés” ó “El tesoro de sierra madre”, que en el año 1.987 realizó “Dublineses”,  sobre la obra de James Joyce, con Donal McCann y su propia hija, Anjelica Huston con una secuencia de una cena de Navidad realmente magistral y del mismo modo podríamos citar a Luis G. Berlanga que en el año 1961 nos ofrecía una ácida visión de la Navidad en España en “Plácido” con Cassen, Jose Luis Lopez Vázquez y Elvira Quintillá.

 Pero si hay una película que refleja el espíritu de la Navidad esa es, sin duda alguna, “Que bello es vivir”, dirigida por Frank Capra con James Stewart como protagonista, película llena de buenos sentimientos como es habitual en Capra y que casi todos los años emite alguna emisora de T.V. y que siempre tiene entusiastas admiradores.

Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia

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