viernes, 19 de diciembre de 2014

PATRIMONIO MUSICAL: LA ZARZUELA (20). La Dolores

La Dolores es una ópera de Tomás Bretón estrenada el 16 de marzo de 1895 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, según un libreto escrito por el mismo, basándose en la obra teatral de Feliú y Codina.
En Calatayud, provincia de Zaragoza, se encuentra un museo sobre la universal obra de Bretón.
La copla dice así:
Si vas a Calatayud,
pregunta por la Dolores,
que es una chica muy guapa,
y amiga de hacer favores.
ARGUMENTO

Primer acto: Plaza del mercado de Calatayud. Gran animación en la plaza de Calatayud. En medio del bullicio, sentados ante el mesón de Gaspara, el rico Patricio comenta a su amigo Celemín el amor que siente por Dolores. Un arriero cruza la escena cantando una copla premonitoria: Solo a dos teclas responden, en mi tierra las muchachas: al querer suena la una, la otra suena a la venganza. Ambos coinciden en señalar que la copla retrata a Dolores, rechazada por el barbero Melchor tras haberla seducido. Un redoble de tambor anuncia la llegada de soldados bajo el mando del sargento andaluz Rojas. El militar revela entre sus fanfarrones comentarios que viene con la intención de conquistar a Dolores, provocando el rechazo de Patricio al ver surgir un nuevo rival. Lázaro, un tímido seminarista sobrino de Gaspara, recrimina la actitud burlona de la joven con respecto a sus pretendientes. Llega Melchor airado y comunica a su antigua amante que se casa con otra más rica, lo que provoca la ira de Dolores que jura vengarse. Tras la discusión, aparece la rondalla dirigida por Patricio que toca un pasacalle. Todos participan en la fiesta con una jota, en la que Celemín realiza unos comentarios sobre Patricio. Rojas inicia torpemente una soleá, que es interrumpida por Melchor para improvisar la célebre copla en la que ofende a Dolores (Si vas a Calatayud, pregunta por la Dolores, que es una chica muy guapa y amiga de hacer favores). Dolores estalla indignada, desafiando a su antiguo amante, aunque la animación de la jota apacigua los ánimos, separándoles.

Segundo acto: Patio del mesón de Gaspara, con una puerta desde la que se ve la plaza. Gaspara aconseja a su sobrino que al volver al seminario estudie mucho para que consiga ordenarse pronto. Al quedarse solo, Lázaro lamenta que su vocación se vea turbada por su amor. Patricio llega alegre cargado de regalos para Dolores. Discute con el sargento Rojas, que fanfarronea comentando que ésta caerá a sus pies cuando le vea matar al toro. Melchor apuesta con los otros dos pretendientes a que consigue una cita con Dolores para esa misma noche. Dolores, planeando su venganza, se deja seducir y le cita para las diez, aunque también acuerda la misma hora con Patricio y Rojas. Una vez retirados los tres pretendientes, Lázaro, que se presenta para despedirse, le declara su amor ante la sorpresa de Dolores. Celemín les sorprende, llamando a todos para que se rían de la escena. Lázaro enfadado le agarra del cuello arrojándole sobre un costal. La pelea se interrumpe con las voces que anuncian el comienzo del festejo taurino. Todos marchan hacia la plaza. Rojas, que ha dedicado su faena a Dolores, es cogido por el toro, siendo salvado por Lázaro que se lanza al ruedo. Todos celebran el inesperado triunfo del seminarista. Dolores, conmovida por su valor, le cita también para las diez de la noche.

Tercer acto: Sala del mesón de Gaspara. Dolores, Gaspara, Celemín y los mozos del mesón rezan el rosario dirigido por Lázaro. Al terminar, Gaspara aconseja a su sobrino que descanse ya que a las cinco partirá para el seminario. Celemín reconoce el valor de Lázaro y hace las paces con él, aconsejándole que olvide a Dolores. Patricio y Rojas llegan para llevarse al seminarista de ronda, aunque Gaspara les echa insistiendo en que debe descansar. Después llama a Dolores para despedirla, reprochándola el haber seducido a su sobrino. Esta le aclara sus sentimientos, advirtiendo que debe marcharse antes de las diez para que no se encuentre con Melchor. Gaspara sigue el consejo y adelanta la marcha de Lázaro, que se despide emocionado de Dolores. Una vez sola, Dolores lamenta su soledad. Suenan las diez, la hora de la cita. Inesperadamente, Lázaro entra por la ventana y ambos manifiestan su apasionado amor. Después, se escucha desde fuera la copla ofensiva del primer acto, jurando Lázaro vengar la agresión. Llaman a la puerta y Lázaro se esconde en la habitación contigua. Dolores sabe que es Melchor pero engaña a Lázaro diciéndole que es Gaspara, intentando evitar así el trágico encuentro. Melchor discute con Dolores, intentando forzarla, lo que provoca que salga Lázaro en su defensa. Tras una breve pelea, Lázaro mata a Melchor. Acuden todos a los gritos de socorro, encontrándose el cadáver. Dolores intenta proteger a su amado reconociéndose como autora del crimen, aunque Lázaro reacciona confesando su culpa.

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