lunes, 24 de agosto de 2015

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (231)

TERESA DE JESÚS: DOCTORA Y SANTA

El pasado 28 de marzo se cumplieron quinientos años del nacimiento de  Santa Teresa de Jesús. Una mujer rebelde y comprometida que compartió su vida entre la agitada y persistente lucha con las autoridades eclesiásticas de la época para llevar a cabo las fundaciones de sus conventos y la dedicación a la literatura.
       
  Hay quien ha dicho que a Teresa de Jesús se la venera mucho pero se la lee muy poco. Por eso es necesario, más allá del reconocimiento a su dimensión  religiosa y espiritual, reivindicar su labor literaria.
         
Teresa de Cepeda fue la autora de la primera autobiografía real escrita en lengua vulgar (Libro de la vida), además de otros textos en los que deseaba expresar sus experiencias místicas o aconsejar a sus monjas sobre cómo superar las dificultades que se les presentaban en la vida cotidiana en su proceso de formación y perfeccionamiento.
        
Precisamente es en su "Autobiografía", libro escrito por mandato de su confesor, donde la santa hace patente dos de las características que posee como escritora: por un lado, una extraordinaria sencillez de estilo y, por otro, una preocupación constante por ceñirse lo más posible a la realidad de los hechos sin que puedan tildarla de exagerada.

Sus obras ponen al descubierto los rincones más recónditos del alma humana. La santa explica con una claridad casi increíble las experiencias místicas más inefables, a pesar de que hay que hacer constar que era una mujer sin una gran cultura que expresaba sus escritos en la lengua sencilla y común del pueblo castellano. Una lengua que la misma Teresa comenta que aprendió “en el regazo de su madre”. Es más, llega a afirmar que le daba pereza ponerse a escribir porque ello le restaba tiempo para dedicarse a otras tareas que le eran más atractivas como la de hilar.
Haciendo referencia a los dos aspectos de su persona y de su obra hay que decir que en cuanto a su condición de santidad  en 1614 fue beatificada por el Papa Paulo V y, muy pocos años más tarde, en 1622, el Papa Gregorio XV la canonizó. Sin embargo, no fue hasta 1970 cuando fue nombrada por Pablo VI Doctora de la Iglesia.

En cuanto a su vertiente literaria dos son sus títulos más prominentes: En la sesión de claustro ordinario celebrada el 4 de marzo de 1922, bajo la presidencia del vicerrector, don Miguel de Unamuno, se acordó "conceder por aclamación a la santa el título de doctora honoris causa de la universidad” de Salamanca. Igualmente es patrona de los escritores en lengua castellana, nombramiento realizado también por el Papa PabloVI en 1965.

Suya es esta frase con la que queremos concluir estas líneas y que ponen de manifiesto el pensamiento que tenía Teresa de Jesús sobre la importancia de la lectura: “Lee y conducirás, no leas y serás conducido.”
JUAN A. VILLARREAL

1 comentario:

  1. Magnífico escrito de don Juan Villarreal. Muchas gracias por esta nueva lección.

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