jueves, 6 de octubre de 2016

CINE (Que Dios nos perdone)

 QUE DIOS NOS PERDONE”
                                                     
Está a punto de estrenarse en nuestra ciudad la película “Que Dios nos perdone”, proyectada con gran éxito de crítica y de público en el recientemente terminado Festival de San Sebastian. El director, Rodrigo Sorogoyen, de apenas 35 años, tiene a sus espaldas series de TV como “Rabia”, “Frágiles”, “Vida loca”, “La pecera de Eva”, o “Impares Premium”  y las películas “Stockholm” con la que fue nominado en 2013 al Goya como Director revelación y “8 Citas”, su primera película, en las cuales ha aprendido bien el oficio y en esta película lo demuestra. Está contada con naturalidad, con soltura, con una utilización de todos los medios puestos a su alcance, realmente asombrosa y con una forma de plasmar en imágenes la historia escrita por él e Isabel Peña, efectiva y contundente. Los dos fueron reconocidos en San Sebastian con el premio al mejor guión.

La acción se sitúa en Madrid en el verano de 2011 en plena crisis económica y con millón y medio de peregrinos llegados de todo el mundo para asistir a la visita del Papa. Un verano caluroso y caótico, con gentes deseosas de ver y aclamar al Santo Padre y manifestantes de otros, opuestos a la visita y además con las manifestaciones anti-sistema del 15-M. En este escenario, dos policías deben encontrar a un asesino en serie que ataca y viola a ancianas que viven solas, pero para el director, esto es solo la disculpa para ofrecernos el retrato de seres humanos de carne y hueso haciendo que la película, a pesar de ser de “genero”, sea muy humana. Lo esencial de la película para él es hacer creíbles a los personajes y verosímil la historia gracias a  la ambientación, al vestuario y a la asombrosa interpretación de Antonio de la Torre y Roberto Álamo que consiguen transmitir la dificultad de comunicarse con las personas de su entorno tanto laboral como familiarmente, dificultad que puede ser tanto de tipo físico como psicológico lo cual está perfectamente expresado en la película por los dos actores protagonistas.



A mi la película me recordó a “El estrangulador de Boston”, de Richard Fleischer, película que también trataba , como esta, de un asesino en serie, un fontanero felizmente casado.  La aparición de un primer plano de Tony Curtis cuando descubríamos que era el asesino, cortaba la respiración y algo parecido ocurre en esta película cuando al fin descubrimos quien es el asesino y le vemos a punto de cometer un nuevo asesinato.

Está muy bien conseguida la trayectoria seguida por los dos policías hasta llegar al descubrimiento de la personalidad del asesino, el momento de su identificación está muy bien descrito y se hace creíble y verosímil aclarando en ese momento al espectador muchas de las dudas que se había ido creando a través de la historia que le contaban. El ambiente de esas viejas damas de la cuarta edad, todas viudas, todas bien situadas por las pensiones de sus difuntos maridos, sus reuniones, la amistad que las une y les hace sentirse miembros de un mismo grupo, el cariño con el que se ayudan unas a otras y los cuidados que reciben de personas contratadas o de familiares que las cuidan cuando no son capaces de valerse por sí mismas, hacen de la película, además de una historia policíaca, un retrato social muy interesante y sobre todo la convierten en una película muy entretenida que mantiene el interés del espectador desde el principio hasta el final.
Jesús Almendros Fernández
Crítico de Cine, socio colaborador de la Academia

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