martes, 17 de enero de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (293)

EL PUERTO Y AMÉRICA
       
En 2017 se conmemora el tercer centenario del traslado a Cádiz de la Casa de la Contratación, el organismo rector de la navegación y el tráfico comercial entre España y sus colonias. Desde su fundación en 1503 hasta 1717, la Casa de la Contratación permaneció en Sevilla, erigida así en la capital económica del imperio español. Sin embargo, diversos factores, entre los cuales figuran las dificultades que planteaba el río Guadalquivir para la navegación de embarcaciones de creciente calado, aconsejaron el traslado a Cádiz de la cabecera de flotas a Indias en 1679 y, unos años más tarde, de la Casa de la Contratación.

            Estos hechos tuvieron para Cádiz una extraordinaria repercusión. Cádiz jugó desde entonces y a lo largo de todo el siglo XVIII un papel de extraordinario protagonismo en las relaciones comerciales entre Europa y América, y se erigió en una de las principales urbes mercantiles de su tiempo. La ciudad vivió así una época de prosperidad, de la que participó también el resto de la Bahía, toda vez que el comercio colonial se revitalizó y cobró un renovado dinamismo.

Casa de Cargadores a Indias: Palacio de Aranibar
            El Puerto se benefició considerablemente de la nueva coyuntura atlántica. En la segunda mitad del siglo XVII se instalaron en la ciudad importantes familias de cargadores a Indias, algunos de los cuales alcanzaron altos niveles de riqueza. Durante buena parte del siglo XVIII, estos cargadores continuaron ejerciendo su actividad, a menudo combinada con la cosechería de vinos y aceite. Las fortunas que acumularon les permitieron ascender socialmente, alcanzar puestos en el cabildo municipal, levantar grandes casas y fundar ricos mayorazgos.

            Pero las consecuencias del traslado a la Bahía del monopolio del comercio colonial no se limitaron a la formación de esta oligarquía de cosecheros y cargadores. La población de El Puerto creció, en la ciudad se asentaron nutridas colonias extranjeras, la actividad económica se multiplicó, la sociedad local se diversificó, menudearon las fundaciones religiosas y asistenciales, y El Puerto, en definitiva, terminó por convertirse en una de las principales ciudades de Andalucía y de España. La estancia de la corte de Felipe V en 1729 y en 1730 y el paso de la jurisdicción de la ciudad del señorío de los duques de Medinaceli a realengo en el primero de dichos años ratificaron ese estatus privilegiado que El Puerto adquirió en íntima relación con el papel que jugó en el comercio americano y en los negocios atlánticos.

            A El Puerto le corresponde, pues, por derecho propio, un lugar destacado en los actos conmemorativos del tercer centenario del traslado de la Casa de la Contratación, cuyo programa se prepara bajo la coordinación de la Diputación Provincial. No ahorremos esfuerzos para que así ocurra en la práctica.

Juan José IGLESIAS RODRÍGUEZ
Académico de Santa Cecilia

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