miércoles, 17 de mayo de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA, CAPÍTULO. I

La música del Románico (s. XI-XII)
En la Edad Media, hasta el siglo XII, la música siguió distintas corrientes estilísticas, de las cuales la más importante, como en la arquitectura, fue la del estilo  Románico. La estructura sólida y austera de los edificios se conjugaba con la sencillez de la música eclesiástica de aquella época. La mayor parte de la música que se compuso fue con fines religiosos; de hecho, prácticamente, la totalidad de los manuscritos musicales proceden de monasterios y otros centros asociados a la Iglesia. La creación de las grandes basílicas de Antioquía y Alejandría, de  Roma y Jerusalén, (estas dos últimas erigidas por  el emperador Constantino después de su conversión),  hicieron posible que las artes se pusieran al servicio de la Iglesia Cristiana.




Las formas litúrgicas se desarrollaron rápidamente, y por el mundo se difundió una salmodia artística que la iglesia mandó cantar en nombre de Dios.   Hasta la segunda mitad del siglo IV (d.C), la lengua de la iglesia romana era el griego, pero a mediados de ese siglo apareció la versión latina antigua de la <<Septuaginta griega>>, que a su vez fue reemplazada por la <<Editio Vulgata>> compilada por san Jerónimo, el año 382 d.C. Los textos  conservados de esta versión de la Biblia, en libros de canto romano, es una ayuda valiosa para fijar la fecha de las melodías, pero no sabemos cómo eran estos cantos originales o los que recibió Roma de las iglesias de Jerusalén y de Antioquía, o de otras procedencias. Los textos y cantos llanos griegos persistieron durante muchos siglos en la Europa occidental. Una reliquia reciente e interesante del uso del griego, aparece en el ritual de la abadía de Barking (Londres). Se trata de un versículo de un Aleluya, dispuesto para cantarse, alternadamente, en griego y en latín, en las fiestas de la Natividad, la Circuncisión, la Epifanía y de la Transfiguración del Señor.

La Iglesia ejercía una poderosa autoridad, tanta que el papa Gregorio I (590), a quien se le atribuye la recopilación, revisión y ordenación de las formas del canto romano, dio a la música eclesiástica una forma unificada, a la que se le denominó <<Canto Gregoriano>>, caracterizada por una línea melódica sin acompañamiento que, adaptada a la sociedad cristiana, fue parte integral de los rituales eclesiásticos durante siglos. La Iglesia daba instrucciones acerca de qué partes de la misa o del oficio podían ser elaboradas con la añadidura de voces adicionales; dependiendo de la relevancia de la festividad, mayor era la perfección exigida, pues no hay que olvidar que el <<canto llano>>, simple y monódico, era un factor de fundamental significación.



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La notación del canto llano occidental nos ha llegado a través de manuscritos en caracteres neumáticos del siglo IX, escritos con signos especiales quironímicos, derivados de las indicaciones de acentos de la gramática griega y latina, y tildes agrupados por superposición y conjunción. La palabra griega neuma que significa aire o aliento, se usa para describir un grupo de notas cantadas sobre una sola sílaba, y en un solo aliento. El signo neumático indica también la elevación o descenso de la melodía. Los gramáticos consideran los acentos agudos (´) y graves (`) como una elevación o descenso de la voz en el aspecto melódico. En algunos casos se usaba la notación alfabética: unas letras colocadas encima de los neumas, que indicaban las notas. El trazado de una línea horizontal, en rojo, representaba un fa; a ésta se le añadió otra, trazada en amarillo, que representaba el do. Finalmente, en una pauta de cuatro líneas, se colocaron los signos de las claves do y fa. Así, los neumas diastémicos daban un diagrama de la elevación y del descenso de la melodía más exacto que los quironímicos. Hasta el año 1200 no aparecieron los neumas de forma cuadrada que, hoy, aún se usan.

 Poco antes del año mil, la introducción paulatina de armonías simples en el Canto Gregoriano propició el nacimiento de la forma “Organum”, denominación dada al arte de combinar melodías, también llamado diafonía, y con ella apareció  la música  Polifónica,  en la que dos o más voces seguían un movimiento paralelo a un intervalo fijo o, por el contrario, una voz permanecía inalterable mientras otra se movía en diferentes intervalos. El origen del canto simultáneo a varias voces  y la composición concertante componen la materia prima de donde proviene nuestra música occidental que, durante más de mil años, comenzó con la combinación de dos voces y llegó hasta la polifónica de cuarenta.




Los tratadistas actuales coinciden en que la polifonía tuvo su origen en oriente, aunque el método de notación del tono se le debe al monje franco-flamenco Hucbaldo (840-930). Él fue quien modificó la notación griega de números por letras, reduciendo cerca de trescientos signos diferentes a unos quince fácilmente manejables; estableció la altura de cada sonido, conservando los símbolos convencionales “neumas” que reúnen ciertas características expresivas del canto.

  El  sistema de Hucbaldo se nutrió del antiguo griego y enseñó al cantor la exactitud del tono y la variedad de expresión, así como los rudimentos de la armonía, o consonancia, definiéndola como <<dos notas, de distinta altura, que suenan juntas>>

Guido d`Arezzo, sabio monje  benedictino del siglo XI, concibió un sistema de escritura para la música, <<la mano de Guido>>, sistema nemotécnico con el que, mediante  signos, ayudaba  a los intérpretes aprender a cantar. Este sistema constituye la base del solfeo moderno.
Academia Santa Cecilia

NOTA.
Una vez terminada la introducción, comenzamos la publicación por capítulos del "Mundo de la Música":  La música del Románico, S. XI y XII. 
Quizás sea un poco extenso el artículo de esta semana, quizás un poco monótono. Pero la música en el periodo románico  está estrechamente relacionada con el arte y las costumbres de la sociedad de esta época, por tanto, religioso. Éste es el  sentido de este artículo: conocer el origen de esta música, mezcla de diferentes culturas.
Representado por el Canto Gregoriano y, que hoy le proponemos en los vídeos que lo ilustran.
La información es tan abundante que les seguiremos enviando capítulos con bastante frecuencia.  

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