viernes, 19 de mayo de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO II


La música del Gótico (s. XIII-XV)
A partir del siglo XII, el estilo Gótico desplaza al Románico. Todas las artes evolucionaron de la austeridad y sobriedad del románico a la belleza, luminosidad y movimiento que caracterizan las formas de las obras góticas. Las esbeltas columnas, las arcadas ojivales que sostienen las bóvedas de crucería de las iglesias góticas, y la luminosidad de sus vidrieras y rosetones, expresan ya las altas aspiraciones del espíritu y de la mente humana.




Mientras que la música unifónica fue la herencia de la antigüedad y del Oriente a la cultura europea, la polifonía es la contribución de los pueblos germánicos. A partir del siglo X aparece la diafonía, en la que una voz, tomada del canto Gregoriano, llamada <<vox principalis>>, la acompañaba otra voz paralela: <<vox organalis>> como si fuera el acompañamiento de un instrumento musical o de un órgano. Los sonidos polifónicos se transforman en ritmos más fluidos que abren nuevas dimensiones en el espacio. La línea melódica se hace más audaz y más rica. Fueron los Países Bajos el centro de esta nueva tendencia musical, y en las escuelas de canto de París: Notre-Dame y la Sorbona, donde se desarrollaron las bases teóricas y el sistema de notación. La cultura musical de los Países Bajos  y Francia se extendió por toda Europa en los siglos XIV y XV. Los principales maestros procedían o se habían educado en las escuelas corales de las cultísimas ciudades flamencas.
De la escuela de París procede el motete, composición que consistía, su forma más sencilla, en añadir palabras a un texto de una melodía gregoriana básica que actuaba como “cantus firmus”, así se designa a una melodía preexistente - canto religioso, profano o folklórico -  acompañada  por otras partes,  cada una con su letra propia, en la que las voces se mueven en contrapunto con respecto a la melodía principal, de la cual se apropia el compositor y la utiliza como base y punto de partida de una composición polifónica. En éstas, la parte más baja llamada “tenor”, y la más aguda “motetus” (mot=palabra), el “canto fermo” solía encomendarse a la voz de tenor. El contrapunto se hace cada vez más audaz y complicado, siendo necesarias una gran habilidad y energía para interpretarlo.




Así nace el motete  cuya esencia, según los teóricos medievales: <<es cantar diversos textos a un tiempo>>. El término motete abarca, no solo los motetes propiamente dichos, sino también las composiciones polifónicas de la misa, los textos del oficio, los cánticos y los salmos. Dentro de cada una de estas formas se desarrolló el motete clásico.
Al motete resulta complejo definirlo como género, pues a lo largo de la historia ha adoptado las más diversas formas; tal vez lo más acertado sea considerarlo como una pieza músico-vocal sobre un texto sacro que no ocupa un lugar especial dentro de la liturgia eclesiástica.
El motete es, posiblemente, la última forma musical del <<Ars Antiqua>> y, a su vez, el principio del <<Ars Nova>>, pues se rige por los procedimientos de notación musical desarrollados durante éste periodo, que incluyen diversas formas de dividir las notas largas en dos o tres de menor duración, algo innovador para esa época.
Philippe de Vitry (1291- 1361) codificó las reglas del Ars Antiqua y del    Ars Nova en un tratado breve pero valioso, pues se ha conservado en forma de notas tomadas  por los estudiantes durante sus clases y conferencias. La distinción clara que Vitry hace sobre ambos periodos está explícita en el título que figura en la portada de su manuscrito: <<Both methods of measuring motets>>.
Durante tres generaciones el cantus firmus <<migratorio>>, con su arbitraria mezcla de voces e instrumentos, dio paso al estilo <<a Capella>> estrictamente organizado, imitativo y polifónico. Este estilo fue denominado <<Imitativo>> porque cada parte imitaba a la otra, pero sin ser totalmente idéntica como en el canon; la similitud se limitaba a las intersecciones.
 En Italia, donde el canto monofónico gregoriano estaba más asentado, la música polifónica progresó poco; no obstante, en Venecia, un compositor flamenco, Adrián Villaert, maestro de capilla de la catedral de San Marcos, propició el desarrollo de la música poli-coral, puramente instrumental, hasta que en siglo XIV, por la influencia del llamado  Ars Nova, se crearon canciones religiosas y profanas polifónicas, con la misma técnica contrapuntística, que recibieron el nombre de  madrigales. Su origen fue muy humilde, procedía de canciones cortas y sencillas como la frottola, pero pronto pasaría a ocupar un lugar significativo en la expresión musical de la época, especialmente en Italia e Inglaterra.  Cuando se consideran sus otras manifestaciones, como la chanson francesa y el lied alemán, queda patente que el madrigal engloba un cuerpo de literatura músico-vocal que no ha sido alcanzado, ni en cantidad ni en calidad, en ninguna otra época.




Al mismo tiempo que la música vocal polifónica de la Iglesia alcanzaba su plenitud, la música secular y, en particular, la música instrumental progresaba también de modo extraordinario. Surgía una nueva época: el Renacimiento.

Academia Santa Cecilia

NOTA.
Durante el gótico se va a producir una evolución del pensamiento, el hombre descubre al hombre y la naturaleza, y la música siguió ese proceso reformista. Sobre la base de la monodia gregoriana nace la polifonía, generalmente son a tres o cuatro voces. Es decir, un coro: el coro está compuesto por diferentes tipos de voces, agrupadas en cuerdas. Cada cuerda agrupa las voces en función del registro de cada una: soprano, contralto, tenor, bajo...

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