jueves, 29 de junio de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAPÍTULO VII y (3)

   Compositores del Barroco

Georg Philipp Telemann (1681-1767)

Compositor alemán, nacido en Magdeburgo en 1681 y muerto en Hamburgo en 1767. Innovador, talentoso y extraordinariamente prolífico, probablemente el más prolífico de todos los tiempos. Además de producir más de tres mil obras de todos los géneros y estilos de su época, creó colecciones de conciertos, dirigió óperas, enseñó música, teorizó acerca de ella y se lanzó a publicarla en un mercado en ciernes. Muchos detalles de su vida son más conocidos por su correspondencia con Händel que por su autobiografía.
Recién llegado a Leipzig comenzó a participar en la vida musical de la ciudad, donde fundó un collegium musicum y produciendo óperas que competían con los compositores locales.
Telemann compuso óperas toda su vida, destacando sobre todo en el género de la ópera cómica. En 1705 fue nombrado músico de corte en Sorau y Eisenach. En esta época descubrió la música popular de Polonia y de Moravia, que describió de forma entusiasta como <<una verdadera belleza salvaje>>.
Aunque su estilo musical era fácil y muy adaptable, o precisamente por eso, las danzas y melodías populares desempeñaron un papel fundamental en la música de su época y han adquirido nueva vida en años recientes, especialmente las composiciones para flauta travesera.
Tafelmusik – música para la mesa es una gran colección de piezas musicales agrupadas en tres partes, compuestas para acompañar festividades y banquetes, que cuenta con una larga tradición. Cada sección de tafelmusik se inicia con una obertura y una suite para orquesta, seguida de un cuarteto, un concierto, un trío, un solo y una conclusión. Con el fin de crear sonoridades poco usuales y de intensificar el contraste entre las distintas voces, en las diversas piezas se utilizan diferentes combinaciones instrumentales: flautas, oboes, violines, trompeta y los instrumentos del bajo continuo, como el violonchelo, el fagot y el clavecín. A veces se tiene la impresión de que los instrumentos discuten entre ellos, debaten y terminan alcanzando un alegre acuerdo. Telemann también exhibe su talento en su manera de combinar las diversas danzas que conforman la suite con la estructura del concierto al permitir que, de improviso, algún instrumento ejecute un solo.

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Georg Friedrich Händel (1685-1759)
           
<<Händel es el compositor más grande que jamás ha existido. Me descubriría y arrodillaría ante su tumba>>.
            Quien dice esto es, Ludwig van Beethoven, personalidad del mundo musical más que acreditada para emitir tal juicio.
            Nacido en Halle, a muy temprana edad ya dio muestras de su disposición y de su inusitado talento para la música, tanto que su padre tuvo que acceder, contra su voluntad, a que el niño tomara lecciones de música. Su primer maestro fue el organista de la iglesia de María, en Halle, Friederich Wilhelm Zachau, excelente músico de la escuela germana del Norte, quien le dio lecciones de órgano y clavecín, violín y oboe, y de composición. Su sólida formación musical permitió al joven músico, en 1702, obtener el puesto de organista de la catedral de Halle. Sin embargo, Händel , la abandonó pronto, en 1703, para trasladarse a Hamburgo, que era a la sazón uno de los principales centros musicales de Alemania, donde podía desarrollar su creciente interés por la ópera, pues la pasión por este género era excepcional en esta ciudad. Händel ingresó como músico en la orquesta y como discípulo de Keiser – director de la orquesta – quien, además de compositor notable, fue el que estuvo cuarenta años al frente de la Ópera de Hamburgo y el organizador de todos los eventos líricos en todos los teatros alemanes.
            Durante los cuatro años que Händel pasó en Hamburgo, adquirió conocimientos técnicos y experiencias prácticas en todo lo referente a la ópera, al mismo tiempo que trabó amistad con músicos tan eminentes como Mattheson y Telemann. La admiración por las bellas melodías y las claras estructuras de la música italiana arrasaba en toda Europa, y Händel no fue inmune a ello.
            Deseoso de triunfar en ese campo, en 1707, emprendió el arduo viaje transalpino y pasó los siguientes cuatro años relacionándose con ricos mecenas y músicos destacados, como Corelli y los Scarlatti – Alejandro y Doménico -. Después de componer una plétora de obras vocales imbuidas del espíritu italiano, volvió a Alemania, donde su buena reputación le proporcionó el puesto de director musical de orquesta en la corte de Hannover. Pero la vida de músico de corte no le gustaba mucho a Händel, pues pronto pidió permiso para viajar a Londres, donde pasó un año, tiempo suficiente para  adquirir su madurez como compositor, crear suites instrumentales y sonatas, conciertos y oberturas, escribir y estrenar, en 1711, su ópera Rinaldo, que causó sensación porque en el escenario se reunieron intérpretes ingleses e italianos, cada cual cantando en su lengua.
Un año después, en 1712, volvió a solicitar permiso para volver a Londres, permiso que le fue concedido con la condición de que la estadía tuviera una duración razonable. Tan a gusto se encontraba allí, que superó con creces el tiempo que su patrono – el Elector de Hannover - consideraba razonable, por lo que perdió su puesto, y la amistad y consideración del mismo. Sin embargo, gozó en Inglaterra del favor de la reina Ana hasta su muerte en 1714, fecha en la que el Elector de Hannover, la sucedió en el trono de Inglaterra con el nombre de Jorge I. Este cambio trajo consecuencias en la posición y tratamiento de Händel, hasta que sus muchos protectores entre los pares, intercedieron por él y consiguieron la reconciliación entre el músico y el nuevo rey. Se dice que Händel compuso su soberbia obra <<Música Acuática>> que estrenó, sobre el Támesis, el día de su coronación y así ganarse el favor del nuevo rey, mas no llegó a tener en la corte londinense la misma posición que había gozado en la corte de Hannover. En cambio fue nombrado organista y director de orquesta del duque de Chandos, hombre inmensamente rico, en cuyo palacio de Canons vivió tres años.




      En 1719 se fundó en Londres la Academia Real de Música, con el propósito de componer óperas italianas, encomendándosele un alto cargo a Händel, quien no sólo tenía que montar las óperas, dirigir las representaciones y contratar a los cantantes, sino también componer las obras. Este era el trabajo adecuado para un hombre tan activo, enérgico y lleno de iniciativas como él, pero al mismo tiempo una tarea fatigosa, enervante y no recompensada, pues los cantantes italianos eran exigentes y vanidosos que provocaban, casi a diario, escenas y escándalos que el músico alemán no podía aceptar. Se cuenta que una vez, se indignó tanto con una insoportable prima donna, que la cogió en brazos, la llevó hasta una ventana, la suspendió hasta el alféizar y amenazó con tirarla a la calle.
Las óperas que Händel escribió para la Academia Real, tuvieron grandes éxitos, pero pronto pasó la moda de la ópera italiana y cuando se percató de la tibia recepción de su ópera en estilo pastoral <<Il pastor fido>> se debía a la sed de espectacularidad del público inglés, volvió al estilo heroico con <<Teseo>>, sobre la vida del héroe, y obtuvo tal éxito que su futuro en Inglaterra quedó asegurado.
Cuando en Londres menguó la popularidad de la ópera italiana, Händel se dedicó al género del oratorio en lengua inglesa, dirigido a una clase media emergente que no aceptaba de buen grado los gustos aristocráticos por la ópera italiana. El Mesías es sin duda la obra más conocida y más alabada de este estilo.



Johann Sebastian Bach (1685-1750)
           
Más célebre por su excepcional talento como organista y clavecinista que como compositor, pocos nombres en la historia de la música inspiran tanto respeto y reverencia como el de J. S. Bach.  Representa la cima musical del alto Barroco, y su nombre es sinónimo de algunas de las obras musicales más bellas e intelectuales del canon occidental.
            J. S. Bach nació en Eisenach, lugar de nacimiento también de Martín Lutero, en el seno de una familia eminentemente musical, pues su padre y todos sus tíos eran músicos, por lo que Johann y sus hermanos recibieron una continua formación musical. A los 14 años recibió una beca para estudiar en Luneburgo, al norte de Alemania. Al acabar sus estudios, en 1703, obtuvo el cargo de organista en una iglesia de Arnstad. En Mühlhausen contrajo matrimonio con su novia y prima Ana Bárbara, desarrolló su estilo personal en la cantata y compuso gran cantidad de obras. Poco tiempo después se estableció en Weimar, donde conoció a Telemann con quien trabó una buena amistad, tanto fue así, que fue el padrino del pequeño de los Bach. Pronto comenzó a trabajar para el príncipe Leopoldo de Köthen, como “Kapellmeister”, quien le concedió total libertad para componer música sacra, una de las especialidades de Bach. Como, en Köthen, la demanda de música sacra no era demasiado alta, por este motivo gran parte de sus obras profanas más conocidas, como los Conciertos de Brandeburgo y las suites para violín y violonchelo, son de este periodo. También transcribió varios conciertos de Vivaldi. En los conciertos resulta evidente la influencia de la música profana italiana.


           
                 Después de la muerte de su primera esposa Anna, al año volvió a casarse con Anna Magdalena, cantante y música competente, con la que tuvo trece hijos.
            Aún permaneció dos años más en Köthen, donde la vida musical empezaba  a declinar, por lo que Bach solicitó uno de los cargos musicales más prestigiosos de Alemania, el de Thomaskantor de la Escuela de Santo Tomás de Lipzig. Su solicitud tuvo éxito, pues aunque Telemann y otro aspirante quedaron por delante de él, ninguno de los dos obtuvo permiso de su patrón para aceptar dicho puesto. Por tal incidente, uno de los miembros del consejo dijo:
<< Como no hemos podido conseguir a los mejores, tendremos que conformarnos con el mediocre>>. (Muy discreto y acertado el sr.consejero).
            En su nuevo cargo, Bach, tenía dos funciones principales: por un lado debía enseñar música y dirigir el coro de los chicos de la escuela; y por otro componer música para interpretar en ocasiones cívicas, y supervisar la vida musical de la ciudad. Pese a las continuas tensiones con el Consejo de Gobierno de Leipzig, Bach permaneció en su cargo hasta el final de sus días.
La producción musical de Bach cubre un amplio espectro de géneros en el que tienen cabida lo religioso y lo profano, lo vocal y lo instrumental, conciertos y cantatas, obras teóricas y pedagógicas. La mayoría de su música para teclado fue compuesta para dedicarla a la enseñanza; la de cámara por encargo y para entretenimiento de sus regios señores; y la sacra para los servicios religiosos. Su persona mostraba una profunda y serena religiosidad que se trasluce en sus composiciones.
J.S. Bach fue más variado que cualquier otro compositor y alcanzó la perfección en casi todas las antiguas formas musicales. Sigue siendo maestro de maestros en sus Pasiones, en sus cantatas corales, en su música para órgano, en sus motetes corales y en los cuarenta y ocho preludios y fugas que constituyen su obra Clave bien templado. Su clara, pura y fluida polifonía surge, con especial nitidez, en las suites orquestales y en los Conciertos de Brandeburgo. Por último, reunió el conjunto de sus conocimientos en esa catedral del sonido que él tituló  “El arte de la fuga”




De su vastísima obra, la Misa en Si menor,  está considerada por muchos como la cumbre, no sólo de la obra de J.S. Bach, sino de la música en general. Su composición abarca unos treinta años de la vida del maestro, quien, en principio, la concibió como una misa en honor de la ascensión al trono del rey Augusto II de Polonia. Más tarde la amplió hasta convertirla en una obra de tales dimensiones que nunca se interpretó de forma integral hasta bien entrado el siglo XIX.

Incluye 27 piezas, agrupadas en cuatro secciones: Kirie, gloria, credo y sanctus. Cada sección tiene un punto central, y toda la obra gira alrededor del Crucifixus, en el credo. Uno de los aspectos más notorio de la misa radica en que, pese a haber sido compuesta a partir de varias fuentes, de simetría es inigualable.
Academia de Santa Cecilia

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