jueves, 13 de julio de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA: Capítulo IX, (1). Compositores del Clasicismo.

Compositores del Clasicismo (1730-1820)
Franz Joseph Haydn (1732-1809)
           
Conocido cariñosamente como <<Papá Haydn>> fue, durante el siglo XVIII, el compositor más exitoso, más celebrado y más querido en Europa. Sentó las bases para el perfeccionamiento de la sinfonía, el cuarteto de cuerdas y la sonata para piano.
            A los ocho años entró en el coro de la catedral de san Esteban, en Viena, donde su maestro, Georg Reutter, descubrió su portentosa voz y, aunque no recibió una buena instrucción musical, estudió la teoría e interpretación del piano por sí solo. Pronto tuvo la suerte de conocer al compositor y profesor de canto, Niccolò Porpora, quien lo admitió como alumno y acompañante en sus lecciones de canto. Además de composición le enseñaba italiano y le educaba la voz.
            En 1755, obtuvo su primer puesto independiente como miembro del conjunto de cámara del príncipe Fürnberg, cuatro años más tarde, ya en 1760, cambió el rumbo de su vida al ser nombrado maestro de capilla de Eisentadt, por el príncipe Antón von Esterházi, el más noble, distinguido y rico de la nobleza húngara, a la vez que un apasionado amante de la música.
Aunque gozaba de libertad artística, su posición de servidor y dependiente del príncipe no le permitía la libertad social a la que él aspiraba, pero, en cambio, le valió para componer una fructífera obra: cinco misas, cuarenta cuartetos de cuerda, ciento veinticinco tríos para viola de gamba baritón -, el instrumento favorito del príncipe -, con quien lo tocaba a dúo; treinta sonatas para piano y   otras muchas obras. En 1790, después de la muerte del príncipe, quedó libre y se trasladó a Viena donde, al fin, pudo reunirse con sus admirados colegas y amigos, especialmente con Mozart, al que le unía una estrecha amistad desde hacía años. Dos meses después emprendió su primer viaje a Inglaterra, invitado por el empresario Salomon, para interpretar sus nuevas sinfonías. En Londres compuso las sinfonías Sorpresa, Redoble de timbal y, por supuesto, la sinfonía Londres.
La separación de la Luz y las Tinieblas
(1511) Miguel-Ángel
Capilla Sixtina, Vaticano
Durante su estancia en Londres, Haydn escucho los oratorios de Händel, lo impresionaron tan hondamente que al volver a Viena empezó a componer uno. El resultado fue una de las obras más apreciadas de Haydn: La Creación, cuyo texto procede del Génesis, de los salmos y, curiosamente, del Paraíso perdido de John Milton.
En <<La Creación>>, Haydn describe de forma programática pasajes del Génesis, como la caída del hombre, con efectos como flautas pastorales y representaciones musicales de los animales, desde el león hasta el gusano. La representación del texto <<hágase la luz>>, donde se desatan todas las fuerzas orquestales de la forma más estruendosa posible, se hizo famosa de inmediato. El efecto dramático que tuvo en su estreno en Viena, fue descrito por un colega suyo con estas palabras:
<<En el momento que nace la luz, se podría haber pensado que los rayos brotaban de los mismos ojos ardientes del compositor. El aplauso del extasiado público vienés fue tan rotundo, que la orquesta no pudo continuar hasta pasados unos minutos>>.



Haydn creó la forma clásica del cuarteto de cuerda con dos violines, una viola y un violonchelo. También instituyó la estructura tradicional de cuatro movimientos y le dio un nuevo protagonismo a la forma. Sus más de ochenta cuartetos plenos de equilibrio, intimidad y diálogo entre los instrumentos, se convirtieron en el modelo a seguir durante siglos.


Haydn ostenta, con todo derecho, el título de “Padre de la Sinfonía”. La sinfonía clásica está representada, principalmente, por las últimas composiciones de Haydn. La suprema importancia de Haydn en la historia de la música, y de la sinfonía, se debe a tres razones principales:
-         1ª.- Introdujo un nuevo material temático al reemplazar el habitual, lleno e hinchado de acentos teatrales, por melodías frescas, sencillas y naturales basadas en la música popular.
-         2ª.- En el allegro de la forma sonata dio la máxima importancia a la sección central.
-         3ª.- Al hacer del minué un tiempo obligatorio estableció la sinfonía en cuatro movimientos.
Haydn usó siempre la forma sonata en el primer movimiento y, con frecuencia, en el último; por otra parte, el último tiempo suele ser un rondo-sonata, pero nunca el minué o giga de sus predecesores. También en el tiempo lento introdujo las variaciones – una novedad en la sinfonía - mientras que el minué se convertía, cada vez más, en una composición vigorosa y humorística sin perder su forma de danza.
Las últimas veintidós sinfonías, compuso más de un centenar, son las más interpretadas, y entre ellas, las más populares son: las Sinfonías de Londres, las sinfonías de París, y la Sinfonía de Oxford. También  se tocan con frecuencia  las tres de su primera época: La mañana (nº6), El mediodía (nº7), La tarde(nº8).(Pulsen sobre las obras marcadas en color, para escucharlas)

Johann Albrechtsberger (1736-1809)
     
       Maestro de maestros, considerado como el mejor organista del mundo, hasta los críticos elogiaron la maestría de su interpretación al órgano, eso sí, oponiéndola a la crítica menos elogiosa de su obra como compositor, definida como <<seca>>. No obstante, Haydn lo consideraba el mejor maestro de composición de Viena, por eso envió al joven Beethoven a estudiar con él y profundizar en la comprensión  de la composición musical.
Aunque era cuatro años más joven que Haydn, nunca llegó a adoptar los estilos y géneros modernos. Prefirió las sonatas da Chiesa de dos movimientos a  la sonata de tres movimientos. Del mismo modo, nunca le atrajo el popular estilo italiano con su acompañamiento armónico sencillo, y sus melodías líricas y cantables, tanto como el entrecruzamiento de varias voces. Tal vez su actividad como organista tuviera que ver con su enfoque conservador, que por otra parte le resultó providencial, ya que su profunda comprensión de la fuga y del contrapunto fue lo que le condujo a su destacada posición como pedagogo.
Los libros de Albrechtsberger tratan temas como los intervalos, las notas  que suenan bien juntas y las disonancias; o cómo se debe conducir cada voz en relación con las demás en el contrapunto. Todo ello expresado de forma comprensible y práctica se aprecia en el desarrollo del estilo clásico maduro, caracterizado por la combinación del estilo italiano con la tradición del contrapunto y la fuga. Su influencia no sólo se limitó a Viena, sus tratados de composición y bajo cifrado le valieron el reconocimiento internacional.  
            Albrechtsberger cultivó una forma de concierto que se adelantó a su época y  presagiaba el formato que más tarde aplicarían J. C. Bach y Mozart.
Recurría con frecuencia a instrumentación poco habitual. Compuso al menos siete conciertos para arpa de boca y orquesta; un concierto para trombón y orquesta; y se obsesionó cada vez más con el género más pasado de moda de todos: la fuga.
Sus obras más destacadas son:
§  Partita para arpa y orquesta en Fa mayor.
Academia de Santa Cecilia

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