lunes, 21 de agosto de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA(320)

Murillo.​​ En su IV centenario.

La última gran exposición que pudimos ver en Sevilla enfrentó cara a cara a los dos grandes genios de la pintura: Velázquez y Murillo, o Murillo y Velázquez. Sé que muchos se acercaron al Convento de los Venerables pensando que la comparación de estos grandes dejaría a Murillo en un nivel inferior. Todo lo contrario. Ver sus cuadros junto a los de Velázquez ha engrandecido su figura y su genio.

Este año se conmemora el IV aniversario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo. Este genial sevillano, huérfano desde los nueve años, comenzó a trabajar en el estudio de Juan del Castillo. Su primer gran encargo, en 1645,  fue la serie de once lienzos para el Monasterio de San Francisco el Grande. Pintor de niños (golfillos y mendigos que nos sorprenden por su belleza serena) y de temas religiosos  (Inmaculadas, Sagradas Familias), fue también un gran retratista. El prolífero pintor trabajaba sobre un andamio en la iglesia de Santa Catalina de Cádiz cuando sufrió una caída a consecuencia de la cual falleció en 1682.

Pocos pintores han tenido una aceptación tan general en vida como la que tuvo Murillo. Y tras su muerte, su fama hizo que su obra fuera codiciosamente buscada por coleccionistas, lo que desperdigó su producción. Por supuesto, no hay un museo importante del mundo que no tenga un Murillo, pero también hay muchos cuadros en manos de particulares. La religiosidad amable, que es la nota distintiva de la producción de este pintor, lo convirtió en un pintor muy popular.

Este martes, la Academia celebra el nacimiento de Murillo invitando  a un experto conocedor de su obra, don Enrique Valdivieso. ​ Catedrático​ de Historia​ ​​del​ Arte​​ ​de​ la​​ Universidad​ ​de​ ​Sevilla y miembro​ ​de​ ​número​ ​en​ ​la​ Real​ Academia​ ​​Sevillana​ ​de​ ​Buenas​ ​Letras.​ Una​ ​parte​ muy importante de sus estudios los ha dedicado ​ a​  ​la​ ​ pintura​ ​ sevillana,​ renacentista,​ ​ ​barroca​ ​y ​ ​de los ​ siglos​ ​ XIX​ ​ y​​  XX.​ ​​Entre​ ​sus​ ​principales​ publicaciones​​ ​vamos a destacar hoy dos en concreto, Murillo: sombras​​ de ​​la​​ Tierra,​​ luces​​ del​​ cielo​​ ​(1990) y Murillo,​​ catálogo​​ razonado​​ de​​ pinturas​ (2011).​ Este último está llamado a ser una obra básica para cualquier estudioso del gran pintor pues no solo recoge toda su producción conocida, sino un número muy importante de obras hasta ahora inaccesibles.​ ​ Pero además, el profesor Valdivieso es capaz de hacer un retrato histórico de la Sevilla del siglo XVII y del ambiente artístico que rodeó al pintor, ​"que ​​supo​​ introducir​​ amabilidad,​​ esperanza ​ y​ alivio a​​ las penas​ de ​una​ época​ desgraciada, en​ la​ que​ ​​la peste  ​y ​ ​el hambre asolaron​​ la​ Sevilla ​​de​​ esos​​ años​​ negros".
No podíamos contar con nadie más preparado para acercarnos al universo de Murillo.

 Carmen Cebrián
Académica de Santa Cecilia

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