ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (222) Cueros decorativos
CUEROS DECORATIVOS: GUADAMACILES O
GUADAMECÍES
ORIGEN Y ETIMOLOGÍA DE LA VOZ GUADAMECÍ
Enrique Leguina
basa la etimología del vocablo guadamacil, en la voz “Guadamaquel”, encontrada en el inventario de Andrés de Vandelvira,
así como en las voces: Guadamacil,
Guadamicil, Guadamecil; todas ellas
referidas a adornos florales en tejidos y piezas de cuero.
“El guadamacil o guadamecí, es la más bella adaptación del
cuero a la decoración exterior”.
“Creatividad, dibujo, pintura, color y fantasía, forman parte
del compendio de la voz guadamecí”.
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Casa Museo Arte sobre Piel de Córdoba |
Estas dos definiciones del guadamecí se las he oído,
más de una vez, al cordobés Ramón García Romero, el guadamacilero más
significativo y reconocido de esta manifestación artística, con quien he tenido
el placer de haber compartido, en su estudio-taller, buenos ratos observando su
destreza, pulcritud y minuciosidad en la ejecución de cualquiera de las muchas
obras que le he visto realizar.
El guadamecí o guadamacil,
cuyo soporte de realización es la piel de carnero curtida y bruñida,
corlada y ferreteada, dispuesta en paneles gofrados sobre fondos de pan de
plata, dorados y policromados con gran profusión de color, dando lugar a una de
las formas de expresión de más belleza dentro de las artes plásticas.
De Ramón García
Romero, Dionisio Ortiz Juarez, director de la Escuela de Artes Aplicadas de
Córdoba, ha dicho:
…
“Ramón García Romero ha sublimado el arte del guadamecí. Lo ha convertido en
labor de platería, de filigrana cordobesa; lo ha impregnado del espíritu y
sensibilidad del arte islámico; sus obras se inspiran en los temas y motivos
florales de los atauriques califales, llevándolas en constante y generadora
evolución a formas oníricas, evocadoras del esplendor del arte nazarí”…
Así mismo, J. M.
Vallés Fernández, académico de Bellas Artes de San Telmo, ha dicho de él:
“Único y con arte único, Ramón García
Romero, recupera en sus guadamaciles el, casi perdido, arte califal. Eleva el
trabajo en cuero de los artesanos cordobeses, de los siglos XV y XVI, a su más
alta categoría: Auténtico Arte de su única escuela cordobesa, de la que él es un gran maestro”…
En sus obras, RGR, utiliza para las pinturas pigmentos
naturales: vegetales y minerales. Los moldes y troqueles para el ferreteado,
diseñados por él, se adaptan a su gusto y fantasía que transporta al minucioso
dibujo de la composición ideada. Materializa cada uno de los procesos de la
piel, desde el más mecánico, como es la limpieza y preparación de la piel;
hasta los más creativos de plateado, dibujo, policromado y ferreteado.
Si la técnica
empleada es de estricto rigor tradicional, las composiciones, el dibujo y el
color son fruto de la creación personal de Ramón García Romero. Sus guadamaciles no sólo son revestimiento ornamental como lo fueron
en el pasado, son auténticas obras de arte, conjunción perfecta de intelecto y
sensibilidad, resultado feliz de la intuición poética y creativa, simbiosis de
técnica y belleza.
John Ruskin,
escritor, sociólogo y crítico de arte decía:
“El arte es la expresión del gozo del hombre
en su trabajo.”
Ramón gozó con su trabajo y todo aquél que
contemple su obra participa de su gozo.
Ignacio
Pantojo Vázquez
Socio Colaborador de la Academia
Magnífic escrito de Ignacio que ya nos ilustró magistralmente sobre el mar, la mar y ahora nos descubre lo que a muchos, este arte único, solo conocíamos su nombre. Muchas gracias Ignacio.
ResponderEliminarImpresionante y poco conocico arte. Felicidades por el artículo.
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