ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (233)
EL
INSTITUTO LABORAL Y ELOY
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Fotografía tomada de la Pagina web "Gente del Puerto" |
En
aquellos tiempos de penuria educativa del Puerto pese a los meritísimos
esfuerzos de los Colegios Nacionales, y de las Academias Poullet, Cárdenas, D.
Juan Díaz, etc., el Instituto fue el primer Centro en el que se impartieron
enseñanzas oficiales de Bachillerato Elemental y luego del Superior. Pero es
que no solo impartió enseñanzas sino que difundió al grupo de alumnos y
Profesores que las siguieron, un espíritu de amistad y confraternidad que
todavía hoy persevera aun al cabo de muchos años, tal como es el gesto que hoy
comentamos.
Por eso es impagable el esfuerzo de aquel alumno aglutinador de rememorantes afectos –cuyo agradecimiento al Instituto proclama a boca llena en cada ocasión que se le presenta- para reunir y alimentar la llama del recuerdo fundacional del referido Instituto.
La amistad
es un tesoro, que puede que hoy que ande escondido entre flagrantes abrazos de
euforias esporádicas, salidas de situaciones indirectamente emergentes. Pero
hay quien, felizmente, todavía hoy la practica realmente. Y no mediante dichos abrazos, hasta algunas
veces fugazmente sinceros, sino en la realización material, efectiva y
permanente, de ocultos sentimientos consolidados y persistentemente
querenciales, tal es el caso del amigo que me ocupa en estas líneas. Y lo digo
aun a trueque de que no le guste la exaltación sobre lo que estoy hablando.
Hoy, al
cabo de un año de dicha reunión, me ha parecido obligado reivindicar la existencia de dicho Centro de Enseñanza,
que felizmente continúa su labora educacional en la misma Sede, así como el
agradecimiento a quien tuvo el gesto recordatorio. Agradecimiento que sirve, al
mismo tiempo, para testimoniar lo mucho que El Puerto debe al llamado Instituto
Laboral y a sus fundadores.
Gracias
Eloy.
José López Ruiz
Académico de Santa Cecilia
Buenos recuerdos del profesorado !!!
ResponderEliminarGracias D. José, por tan inmerecidos elogios; el encuentro por Vd. referido para mí fue un placer, una enorme satisfacción, un disfrute, un gozo. Desde aquí mis más sinceras gracias todos cuantos pudieron y quisieron disfrutarlo con nosotros. Y que no se olvide, ¡ Un Laboral es, y será siempre un Laboral !, algo irrepetible, como el inmejorable cuadro de profesores Licenciados (Maestros,, padres, tutores, guías, educadores y AMIGOS ).
ResponderEliminarGracias D. José, por tan inmerecidos elogios; el encuentro por Vd. referido para mí fue un placer, una enorme satisfacción, un disfrute, un gozo. Desde aquí mis más sinceras gracias todos cuantos pudieron y quisieron disfrutarlo con nosotros. Y que no se olvide, ¡ Un Laboral es, y será siempre un Laboral !, algo irrepetible, como el inmejorable cuadro de profesores Licenciados (Maestros,, padres, tutores, guías, educadores y AMIGOS ).
ResponderEliminarCompartí aquella jornada con nuestros queridos profesores: D. José López, D. Joaquín Calero y D. Ventura Lozano. Y fue Eloy el alma mater de aquella inolvidable reunión, con un grupo de antiguos alumnos, unidos por nuestro paso por el Instituto Laboral. Yo pertenezco a la primera promoción de aquel Centro de Enseñanza, que hizo posible que muchos niños y jóvenes portuenses pudiésemos hacer el Bachillerato. Mi agradecimiento a D. José por su cariño hacia sus alumnos y por el merecido reconocimiento a Eloy por su profundo sentido de la gratitud y de la amistad.
ResponderEliminarQuizás la gratitud es una de las esperanzas -y de las armas- que nos quedan para un incierto futuro. Como alguien dijo, la gratitud es la vitamina del alma. Por eso hemos de dar infinitas gracias a todos aquellos profesores, como don José López, don Manuel, don Enrique, don Joaquín, don Ventura, y tantos otros, que nos ayudaron a barrer nuestra ignorancia y nos enseñaron a discurrir.
ResponderEliminarEn mi vida, así como en la de muchos compañeros y amigos, su trabajo resultó fundamental, es más, pudimos construir nuestra biografía a partir de la formación que ellos nos legaron.
Nunca lo olvidaremos.