CINE. Películas que veremos...
“LEJOS DEL MAR”
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'Lejos del mar', película rodada en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar |
Es curioso como el
tiempo hace cambiar las cosas, o al menos, la percepción de las cosas. Hoy
nuestras mayores preocupaciones son el desempleo que obliga a muchos jóvenes a
abandonar el país en busca del ansiado puesto de trabajo en otras latitudes, la
corrupción generalizada de la clase política que hace que resulte muy difícil
para los ciudadanos elegir a políticos que les representen con honradez y
justicia, el terrorismo yihadista o temas mas coyunturales como la secesión de
Cataluña, pero hace veinte años, el principal problema para los ciudadanos, lo
que nos quitaba el sueño y nos hacía mirar con recelo a personas que no se
manifestaban claramente en contra del terrorismo, era la ETA. Pero el tiempo ha pasado, la banda terrorista
ha decidió cambiar de estrategia y usar la política en vez de las armas para
conseguir sus objetivos, que no han cambiado y poco a poco hemos dejado de
pensar en que la temida banda armada pudiera poner una bomba en el supermercado
al que acudimos habitualmente o en el
avión en que pensamos trasladarnos a
algún lugar, aunque ahora seguimos teniendo los mismos temores pero a causa del
autodenominado Estado Islámico.
En aquel ambiente de
terror de hace veinte años, era frecuente que nos dieran la noticia de que
determinado individuo, no necesariamente político ni militar, había sido
asesinado en un restaurante o al salir de su casa por medio de un tiro en la
nuca. Uno de estos casos sirve de pretexto a Imanol Uribe para desarrollar la
historia de su última película, “Lejos del Mar”. Un etarra mata a un militar en pleno paseo de
la Concha en San Sebastián en presencia de su hija de ocho años.
El etarra es detenido, juzgado y
condenado y pasa veinte años en la cárcel.
Sale de prisión por la aplicación de la doctrina Parot tras cumplir parte de
su condena y viaja a Almería, donde reside un amigo al que conoció en la
cárcel. Allí, por casualidad, se
cruza con la hija de aquel militar al que asesinó y ella le reconoce. Ahora es médico y está casada con un
periodista. Su primera reacción es matarle, vengarse. Del despacho de su padre
coge una pistola y le busca. Le
encuentra en el cabo de Gata y allí, en la playa, le dispara dos veces a
bocajarro. Se va, pero su parte humana
la hace reaccionar. Vuelve y le arrastra con gran trabajo a una pequeña casa
que hay en la playa. Le hace una primera cura y después cada día va a comprobar
su estado y cuidarle. No le dice nada a su marido pero él observa algo extraño
en la conducta de su mujer. La sigue y descubre que su mujer se ha enamorado
del etarra. Ella lo reconoce y él publica en el periódico un artículo sobre un
“Caso extremo del Síndrome de Estocolmo:
Una mujer se enamora del asesino de su padre”. Ella se debate en un mar de dudas. Coge de nuevo la pistola y se dirige a la casa
de la playa. La vemos entrar y
continuamos viendo la casa desde lejos. Suenan dos disparos. No sabemos que ha
ocurrido.
Con esta película, Imanol Uribe
cierra la trilogía que ha dedicado al tema de ETA. Anteriormente había dirigido
“La muerte de Mikel” y “Días contados” que hemos vuelto a ver recientemente en
la T.V.
La película es andaluza, producida
por el sevillano Antonio Pérez, propietario
de “Maestranza Films” ("Solas", "A puerta fría", "El
niño"), en colaboración con la chilena Suroeste Films.
La película supone la madurez del realizador vasco y es un un enorme
ejercicio de concisión y madurez que la convierte en su mejor película.
Jesús Almendros Fernández
Socio colaborador de la Academia
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