ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (262)
AUTÓGRAFOS
CERVANTINOS
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Firmas de Cervantes en el Proceso seguido a instancia de Tomás Gutiérrez contra la Cofradía y Hermandad del Santísimo Sacramento del Sagrario…. |
Se trata de un
proceso seguido por Tomás Gutiérrez, posadero en la sevillana calle Bayona (hoy
Sánchez Bedoya), antiguo comediante y amigo de Cervantes, contra la cofradía
sacramental del Sagrario de la catedral hispalense, que le había negado el
ingreso al considerar que no reunía los requisitos exigidos, por su pasada
relación con la farándula y por su profesión de mesonero.
Cervantes declaró
dos veces a favor de su amigo, defendiendo la calidad de sus orígenes y la
dignidad de los que representaban en el teatro personajes serios, frente a lo
despreciable de pantomimos e histriones, que exageraban disfraces y gestos para
hacer reír al público.
El documento fue
dado a conocer por Adolfo Rodríguez Jurado en 1914, en su discurso de ingreso
en la Academia Sevillana de Buenas Letras, y más tarde su pista se perdió, para
reaparecer ahora entre los libros y papeles que conforman el legado que la
familia Montoto hizo a la Universidad de Sevilla.
Junto a otros elementos –además de las firmas de Cervantes- que le
confieren valor histórico, como es el ejemplo del discurso de la reputación que
proporciona, tan propio de la segunda mitad del siglo XVI y la primera del
XVII, esta singular pieza documental también encierra un aspecto controvertido:
la afirmación que el propio Cervantes hace de ser natural de Córdoba.
La incógnita
sobre el lugar de nacimiento del príncipe de los ingenios ya estaba despejada
desde comienzos del XIX, cuando se halló su partida bautismal en Alcalá de
Henares. Sin embargo, la afirmación reiterada de ser “natural de Córdoba,
vecino de Madrid y estante en Sevilla” parece reabrir la polémica sobre sus
orígenes.
No sabemos por
qué Cervantes declaró naturaleza cordobesa, cuando en otros momentos reconoció
haber nacido en Alcalá. Quizás el hecho de que Tomás Gutiérrez fuese cordobés
lo movió a hacerlo, para así dar mayor credibilidad al conocimiento que decía
tener de su amigo. De todos modos, parte de la familia del escritor, y en
concreto uno de sus abuelos, sí procedía de Córdoba.
Todo ello, a la
postre, es anecdótico. Lo importante es el redescubrimiento, en buen estado de
conservación, de un documento perdido que lleva en sus entrañas la presencia,
el aliento y hasta la firma del genio de las letras hispanas.
Juan José Iglesias Rodríguez
Académico de Santa Cecilia
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