'Blog' de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia de El Puerto de Santa María.
"La Academia no se hace responsable de las opiniones vertidas por sus colaboradores y/o blogueros. La Academia solo expresa su opinión a través de los acuerdos de la Asamblea General, la Junta Directiva o su Presidente que ostenta representación legal de la misma".
Practicando
ese deporte tan reposado que ha recibido el nombre de zapping aterricé hace
unos días en un documental, no recuerdo si del canal Odisea o Discovery,
perteneciente a una serie sobre los grandes puentes del mundo. No pude sino
asombrarme cuando, tras el puente sobre el estuario del Tajo en Lisboa y el del
gran puerto de Singapur, apareció una modesta pasarela peatonal con carril bici
construida para cruzar un pequeño río inglés. La pasarela en cuestión había
sido inaugurada por la misma Reina de Inglaterra en homenaje a la ingeniería
británica: tenía un arco sobre ella de embocadura a embocadura, que le servía
de contrapeso cuando un mecanismo la hacía girar para permitir el paso de
pequeños veleros, quedando en esos momentos pasarela y contrapeso en el mismo
plano. Pero lo que merecía su inclusión en el documental no era ese detalle
técnico, sino que la pasarela había contribuido a hacer una población única y
mucho más agradable de lo que hasta entonces eran dos barrios separados y cuya
comunicación exigía un rodeo por carretera de casi cuatro kilómetros.
Y claro, me acordé de El Puerto. No
pude sino imaginarme que ya estaba construida la pasarela que desde,
aproximadamente, la calle del compositor Javier Caballero, al inicio de la
avenida de la Bajamar, nos llevaba hasta la zona lúdica de la otra banda en un
agradable paseo de 10 minutos. Y me resultaba tan evidente cuanto y como esa
pequeña obra mejoraría el Puerto que no puedo entender tanto retraso y desidia
en su realización.
Cuando se repiten desplazamientosa
países con nuestro nivel de desarrollo se comprueba como obras que son convenientes para el avance
y mejora de las ciudades se llevan a cabo sin vacilación y sin demora. En
nuestro país, en cambio, padecemos un ritmo mucho más lento. Pero esta lentitud
no suele ser consecuencia de falta de dineros –a fin de cuentas somos la cuarta
economía del euro y gastamos mucho en cosas superfluas- sino de la maldita
superposición de administraciones, todas ellas con mando en plaza. Las ventajas
en velocidad y frecuencia de desplazamientos en el arco ferroviario de la bahía
se demoraron más de un decenio porque no pudo completarse el desdoblamiento de las vías debido a la
tozudez de un ayuntamiento. Y las pasarelas del Guadalete van camino de
eternizarse por la existencia de una denominada autoridad portuaria. Pero ¡por
Dios! ¿qué queda margen arriba de la pasarela a la que aludo?. De un lado el
muelle de un vapor que ya no existe y enfrente un muelle ruinoso que ocupa de
vez en cuando algún barco cochambre abandonado. Margen
abajo, y por tanto sin que la pasarela sea obstáculo, se encuentran el muelle
de los catamaranes, el de atraque de la Belle de Cadix etc y, enfrente, la lonja
y el muelle pesquero, la fábrica de hielo etc. Visualmente no se aprecia ningún
inconveniente sólido para obstaculizar esta pasarela y cualquiera se da cuenta
de cuanto aportaría al Puerto como ciudad de ocio y turismo. Cualquiera menos,
al parecer y si no estoy mal informado, la autoridad portuaria. Y maleado al
constatar otra evidencia de nuestro celtibérico modo, le digo a mi nietecillo
que, con un poco de suerte y paciencia, su generación a lo mejor asiste a este
nuevo parto de los montes.
En recuerdo de una noche mágica de julio de 1993 en el Monte do Gozo. La letra de la conocidísima balada gallega "Unha noite na eira do trigo" es el poema "Cantiga", que Manuel Curros Enríquez escribiera en 1869, siendo estudiante en Madrid con sólo 17 años, y el primero que escribía en su lengua natal. Fue publicado en el libro "Aires da miña terra", en 1880. La melodía es del maestro José Castro González "Chané" , otro emigrado en Cuba, que mantuvo una fuerte amistad con Curros, ha quedado para la historia. El tema de esta canción es la tristeza, y finalmente la tragedia, causada por la separación de la pareja cuando el 'ingrato galán' emigra a América, situación que tantas veces se repitió en Galicia a lo largo de los s. XIX y XX. Homenaje a una de las mejores voces de Galicia, Pucho Boedo y Los Tamara, embajadores de la lengua Gallega por el mundo...
Comentarios
Publicar un comentario