miércoles, 11 de octubre de 2017

EL MUNDO DE LA MÚSICA. CAP. XII (3) Música y Nacionalismos en el siglo XIX

El Nacionalismo Escandinavo siglos XIX y XX

Noruega:
En el siglo XIX, uno de los símbolos del movimiento nacionalista fue la cultura agrícola, que se expresaba a través de canciones folclóricas, cuentos, danzas y la  Rosemaling - pintura decorativa floral-. Estas tradiciones, muchas de las cuales se remontan a la época de los vikingos, fueron recogidas por el poeta Henrik Wergeland, quien luchó contra las injusticias que afectaban a las comunidades rurales. Rikard Nordraak (1842-1866), autor del himno nacional noruego, fue un incansable defensor del renacimiento de la canción folclórica noruega.
Finlandia:
            En el siglo XIX, llevaba ya seiscientos años siendo una provincia sueca, pero en 1809 pasó a Rusia, convirtiéndose en un ducado autónomo del Imperio. El fervor nacionalista llevó a los finlandeses a hablar su propia lengua, rechazando tanto el sueco –lengua oficial- como el ruso. La primera novela escrita en finlandés se publicó en 1870 y se registró un gran interés por la publicación de canciones y leyendas folklóricas orales. Uno de los hitos del movimiento nacionalista finlandés fue el Kalevala, poema épico de Elías Lönnrot –médico, botánico y filólogo finlandés – basado en las tradiciones orales finlandesas, sobre el que más tarde Jean Sibelius compuso su sinfonía Kallervo.




Dinamarca:
Las motivaciones del nacionalismo romántico danés diferían de las del resto de países escandinavos, pues resurgió a raíz de la derrota danesa, a manos de la armada inglesa comandada por el almirante Nelson, en la batalla de Copenhage.
            En cuanto a la música, el nacionalismo romántico danés incluye varias figuras que se inspiraron en él. Pero es Carl Nielsen, el más destacado de sus representantes, quien creció oyendo las baladas de la gente del campo y bailando con la música que su padre tocaba al violín. Según dice él, su música procede de la tierra que le vio nacer y le proporcionó su alegría y su fuerza. Dinamarca está presente en sus sinfonías, conciertos, óperas, obras corales y canciones.

Edvard Grieg (1842-1907)
 El más representativo del nacionalismo noruego, nació en Bergen y pronto sobresalió su talento para el piano. En 1852 fue enviado a Alemania para continuar sus estudios en el conservatorio de Leipzig. Allí permaneció hasta el año 1862, luego marchó a Copenhague para estudiar composición con el compositor Niels Gade. Allí entabló relación con su coterráneo Rikard Nordraak , autor del himno nacional noruego, a cuyo fallecimiento Grieg compuso y le dedicó su célebre Marcha fúnebre.
 Grieg se convirtió en ferviente partidario de la filosofía nacionalista de Nordraak, lo que salta a la vista en sus sesenta y seis Piezas líricas para piano, muchas de las cuales son transcripciones de canciones folklóricas, recopiladas en diez volúmenes. Varias de estas piezas son obras maestras de “pintura musical”. El sutil ritmo de La mariposa, por ejemplo, captura a la perfección la impredecible trayectoria del insecto, mientras que otras, como la Melodía Noruega, son exquisitos arreglos de canciones populares. Una de las más populares es Día de boda en Troldhaugen, Op.65, sobre su propia boda.
En 1875, Grieg compuso la música incidental para una obra de teatro del dramaturgo, también noruego, Henrik Ibsen: Peer Gynt, una especie de sátira existencial que, para gran sorpresa de Grieg y de Ibsen, obtuvo un gran éxito. A partir de la música incidental, Grieg compuso dos suites muy conocidas, en especial las piezas: En la gruta del rey de la montaña, y La mañana.




En 1866, Grieg  compuso su Concierto para piano en La menor, Op.16, obra magnífica que, en sus iniciales acordes, revela la influencia del concierto de piano de Schumann. También compuso Lieder muy bien acogidos en Europa.
Otras obras:
§  Suite Holberg, Op.40
§  Sonata para violín nº3 en Do menor, Op.45
§  Piezas líricas, (sesenta y seis)



Academia de Santa Cecilia

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