martes, 24 de octubre de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (328)

Cinco siglos  de un vigésimo quinto aniversario: 1517


Pulsar la imagen para ampliar
El pasado día 12 se cumplieron cinco siglos de la donación notarial del Monasterio de la Victoria a los frailes mínimos por parte de la casa ducal de Medinaceli. ¿Fue una fecha casual o intencionadamente significativa?

Al margen de otras consideraciones sobre las complejas causas y secuencia de esta fundación religiosa y de la construcción de tan notable edificio, para lo que no tenemos espacio, vamos a centrarnos en las posibles razones de la fecha de su entrega formal.

Luis de la Cerda –primer duque de Medinaceli- desempeñó una destacada función en el descubrimiento de América: consideró viable el proyecto de Cristóbal Colón y alojó a éste en El Puerto durante 1490 y 1491, años decisivos para la planificación del viaje; y a punto estuvo de facilitar los recursos solicitados por el navegante, pero advirtió la magnitud de la empresa y optó por dar cuenta de ello a Isabel I y recomendarle que recibiese a Colón y patrocinase su proyecto, pidiéndole tener parte en el  “negocio” y que el centro de él se estableciese en El Puerto de Santa María. Esta pretensión era utópica: el viaje Colón no podía partir de El Puerto porque se trataba de una ciudad de señorío, tenía que hacerlo desde un puerto de realengo.

No obstante, no parece que cejara Juan de la Cerda en su aspiración de participar en tan lucrativa empresa: en marzo de 1493, informado del éxito de la expedición de Colón, le escribió de inmediato al cardenal Mendoza, su tío, para que intercediese a su favor ante la reina a fin de que le diese parte en el negocio. Meses después acordó con fray Bernardo Boyl, recién nombrado Delegado Pontificio y Superior de la Misión de Indias, la fundación en El Puerto de un convento para los mínimos, una orden que los Reyes Católicos estaban interesados en expandir por España. Cabe, pues, la hipótesis de que Luis de la Cerda quisiese hacer de El Puerto el centro de la evangelización de Indias y, a su amparo, del “negocio” que tanto anhelaba, pero los mínimos declinaron el encargo papal por desavenencias con Colón por el trato que dispensaba a los indígenas.

Que la fecha de la entrega formal a los mínimos de las obras que se venían realizando desde 1504 se llevase a cabo el 12 de octubre de 1517, en el vigésimo quinto aniversario del descubrimiento de América, parece estar cargada de significado: ¿un reconocimiento de Juan de la Cerda –segundo duque de Medinaceli- a su padre por su función en esta empresa y puede que también a los mínimos por su frustrada misión?

El asunto es tan complejo que quienes tengan interés pueden ampliarlo consultando los números (*) 40, 41 y 42 de Revista de Historia de El Puerto y visitando la exposición permanente que sobre Colón y Juan de la Cosa mantiene Patrimonio Histórico en el Centro Cultural Alfonso X el Sabio.
(*)Para consultar la Revista de Historia de El Puerto, recomendada por el autor, presione los números.
Javier Maldonado Rosso
Académico de Bellas Artes Santa Cecilia

No hay comentarios:

Publicar un comentario