martes, 7 de noviembre de 2017

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (330)

LO QUE VA DE AYER A HOY

Estaba desayunando en uno de esos días calurosos de agosto y a través de un transistor que tenía al lado me enteré del gran megaconcierto que un cantante del momento iba a celebrar en la Real Plaza de Toros de El Puerto. Por la tarde me desplacé de Rota a El Puerto para asistir a una reunión de la Academia de Bellas Artes y durante los minutos previos se empezó a hablar de toros y uno de los presentes manifestó: este año el único que ha puesto el cartel de NO HAY BILLETES ha sido Bisbal”.



Aquello me hizo pensar en las diez o quince mil personas, a veces muchas más, que asisten a esos macroconciertos y cómo han evolucionado las nuevas tecnologías del sonido. También pensé en las tres actuaciones de ese tipo a las que he asistido, una de ellas en un campo de fútbol donde no fui capaz de aguantar el nivel de la megafonía y dos en locales cerrados donde lo pasé francamente mal.

Pasado ya unos días y relajado por el clima de finales de septiembre, entro en el túnel del tiempo y recuerdo los tiempos lejanos de las décadas de los cincuenta, sesenta o setenta del siglo pasado. A mi mente vienen figuras como Concha Piquer, Marifé, Antonio Molina o Gracia Monte que se anunciaban como cabeza de cartel, o aquellas otras que se anunciaban en pareja como Caracol y Lola Flores o, poco después, Caracol y Luisa Ortega o Lola Flores y El “Pesacaílla”, así como Juanita Reina y Caracolillo, Juan Valderrama y Dolores Abril, El Príncipe Gitano y Dolores Vargas, Carmen Morell y Pepe Blanco o El Beni y Lola Campos por poner algunos ejemplos.




Las figuras que he citado y otras que quedan en el recuerdo actuaban, normalmente, a doble función diaria y sin ayuda tecnológica alguna. La “turné” anual se solía iniciar el Domingo de Resurrección, en Madrid o Sevilla, y según la localidad actuaban dos o tres días e incluso una semana o más.Por nuestro entorno, los teatros San Fernando, Cervantes o Álvarez Quintero de Sevilla, Falla de Cádiz, de las Cortes de San Fernando, Villamarta de Jerez o Muñoz Seca de El Puerto pueden dar fe de aquellas actuaciones. Después, durante el verano las actuaciones solían coincidir con las fiestas de localidades menos importantes.

Al realizar un balance cualitativo y cuantitativo habría que señalar que el público de aquella época era un público mayor y el actual es más joven; sin embargo, la cantidad de público era más o menos la misma de ahora, con la salvedad de que una actuación actual apoyada por las nuevas tecnologías equivale a quince o veinte actuaciones de las de entonces sin nuevas ni viejas tecnologías y así el esfuerzo físico y vocal no es comparable.

Mantengo el recuerdo de la perfección vocal de Concha Piquer, el genio y la fuerza de Lola Flores, el desagarro de Marifé, la voz privilegiada de Gracia Montes, el señorío de Juanita Reina, el genio de Caracol, las voces de Antonio Molina o Valderrama, …

En fin, tal vez, influenciado por mis años, respetando el presente añoro el pasado.
Vicente Flores Luque
Académico de Santa Cecilia

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