ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (333)
El “gnosiar”


Hace una semana un amigo me contó esta
bella historia y la repito tal cual.
Un rey en un lejano país de Oriente, muy
preocupado por el desarrollo de su pequeña nación pidió consejo a todos los
sabios del reino, ¿qué se podía hacer para que sus amados súbditos ganasen sabiduría
y conocimiento a fuer de convertirse en una nación avanzada?
Recibió a muchos sabios y también muchas
recomendaciones, pero nadie le convenció demasiado. A los pocos días sus
consejeros le instaron a que recibiese a un monje, un eremita que habitaba en
unas lejanas montañas y que, en aquellos días, visitaba el reino por primera
vez. No lo dudó, e inmediatamente ordenó que llevasen al sabio ermitaño ante
él.
Le hizo la misma pregunta que había
planteado a los otros; el barbudo, enjuto, y descuidado monje respondió rápido.
─El “gnosiar”, majestad.
─¿El “gnosiar”? ─interrogó con asombro─.
¿Qué es eso?
El apergaminado cenobita sonrió, y esperó
unos breves instantes antes de dar la respuesta:
─Su reverencia debería crear una moneda
nueva, a la que llamaría “gnosiar”, no habría que fabricar, en principio,
demasiada cantidad; una cifra prudente. Esa moneda serviría, única y exclusivamente,
para una cosa: para pagar los conocimientos que alguien deseara adquirir. A su
vez el que reciba ese singular dinero únicamente podrá darle idéntico uso:
pagar clases para aprender lo que necesite, y así sucesivamente, desde sus
súbditos menos formados hasta los más sapientes ─y luego de una pequeña pausa
añadió lo siguiente─: Al igual que los movimientos de oro y plata enriquecen a
unos y empobrecen a otros; los flujos de conocimiento proporcionarán beneficios
para todos. El reino se transformará, progresivamente, en un gran imperio
influyente más allá de sus fronteras.
El rey, que escuchó al sabio con mucha atención,
exclamó con entusiasmo:
─¡Claro, es cierto! ¡Así podríamos crear
una cadena ininterrumpida de maravillosas transmisiones de sabiduría!
─De eso se trata, majestad ─y continuó
hablando─. Además, siempre habrá que sumar un efecto más. Cada uno, no sólo se
satisfará con la sabiduría que adquiera, sino también con la que transmita, puesto
que ese esfuerzo de expandir saberes beneficiará igual tanto a quien lo hace
como a quien recibe.
─Dime, noble sabio, ¿cómo aprendiste todo
eso? ─preguntó con curiosidad el rey.
─Lo aprendí hace años en un lugar llamado
Grecia, muy lejos de aquí, de un maestro que jamás podré olvidar. Él siempre
nos decía: «Desearía que el conocimiento
fuese de ese tipo de cosas que fluyen desde el recipiente que está lleno hasta
los que permanecen vacíos».
─Ese hombre debería ser venerado por
todos nosotros, ¿cómo se llamaba? ─dijo el rey.
─Sócrates, se llamaba Sócrates… Majestad.
Ignacio Pérez Blanquer
Con lo fácil que lo hace Sócrates, que difícil es cuando no hay voluntad de hacerlo, y si se crea una moneda, no es precisamente la del conocimiento.
ResponderEliminarPrecioso relato, Ignacio. Cuanta verdad encierra. Muchas gracias. Aunque tengamos las cosas delante de los ojos, muchas veces no las vemos hasta que alguien como tu nos da un toque de atencion.
ResponderEliminarMe ha encantado, incluso creo que es una buena idea.
ResponderEliminarprecioso.
ResponderEliminarBonito relato que me ha traído a la memoria el cheque escolar, el gnosiar sería como un cheque escolar pero con más validez, más general, no?
ResponderEliminarAcabo de conocer esta web y estoy encantada con todo su contenido cultural. Soy numeróloga, es decir estudiosa del significado del los números, aparecí aquí por el número 333 que está vinculado a todo lo positivo, a la positividad y a la buena suerte. El tres (3) es el dígito más presente y que más se repite en la naturaleza y por tanto si se nos aparece de forma repetida en nuestra vida es que todo aquello que nos proponemos, que deseamos y por lo que estamos batallando, se cumplirá. A nivel espiritual los denominados maestros ascendidos como son Moisés, Jesús, María… significa que están cerca y que les tenemos presente y nos prestan su apoyo en todo lo que nos proponemos. Su relato está atado a la suerte, enhorabuena.
ResponderEliminarMuchas gracias por su comentario, Adriana. Ya teníamos noticia del significado del número 333, no lo hemos querido utilizar, pero si le puedo asegurar que el artículo 333 ha sido especial, no por su contenido, que también, sino por el presentimiento que teníamos. No le puedo contar más.
Eliminar