sábado, 3 de marzo de 2018

EL MUNDO DE LA MÚSICA. Instrumentos musicales del Barroco

Instrumentos de viento y de cuerda:

            Durante el periodo Barroco las suites instrumentales ganaron terreno y la música concebida para un instrumento específico se hizo cada vez más común. Esta época también asistió al desarrollo de nuevas técnicas de interpretación, como el trémolo – efecto fluctuante que se obtiene al repetir una nota con rapidez y el pizzicato – consistente en pellizcar con el dedo las cuerdas de los instrumentos de arco -, así como de la tonalidad funcional. Los instrumentos de teclado, como el clavecín o el órgano, se tocaban con frecuencia, y con la invención del bajo cifrado nació una nueva forma de leer y componer música.
            Durante el Barroco, la mayoría de las interpretaciones musicales tenían lugar en las casas más ricas, en la corte o en las iglesias, y el sonido de los instrumentos no era muy alto. Algunos instrumentos como el sacabuche, precursor del trombón; el oboe de caza y la trompeta barroca se incorporaron al repertorio de concierto.


Sacabuche:
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Instrumento de viento-metal, precursor del trombón de varas, su nombre proviene del francés “sacquer”y “bouter” (sacar y empujar) y deriva de la familia de las trompetas, fue uno de los instrumentos más importantes en las obras de la Escuela Polifónica Veneciana del Barroco, junto con la corneta y el órgano. Existen en varios registros: alto, tenor, bajo cuarta, bajo quinta y contrabajo.
Los trombones tenor y bajo son miembros permanentes de la orquesta sinfónica. El Concierto para trombón en Si bemol mayor de Albrechtsberger forma parte del repertorio actual.
 


Trompeta:
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Instrumento de la familia viento-metal con el registro más alto, es uno de los instrumentos más antiguos – en la tumba de Tutankamón se encontraron trompetas de plata y bronce -. Construida con un tubo, generalmente de latón, de 180 cm. de longitud doblado en espiral, con diversas válvulas o pistones, que termina en una campana o pabellón. Los dos primeros tercios son, prácticamente, cilíndricos, lo que le proporciona un sonido fuerte y brillante. El tercio restante es cónico, excepto en los últimos 30 cm. en los que se ensancha para formar el pabellón en forma de campana. El diseño cuidadoso de las vueltas es crítico y primordial para  una perfecta entonación. La introducción de la trompeta de llaves y la trompeta de varas hizo posible aumentar el conjunto de notas posibles, pero no fue hasta la invención de las válvulas, a finales del siglo XVIII, cuando se consigue el sonido brillante de la trompeta cromática que sobresale, con emoción, por encima de toda la orquesta.
Haydn fue uno de los primeros en compositores que escribió una obra específica para esta trompeta: Concierto para trompeta en Mi bemol, pero no el único. J. S. Bach, Henry Purcell, Verdi, Mussorgsky….

Trompa:
           
La trompa, o corno francés, es un instrumento transpositor afinado en Fa, de tal manera que las partitura se escriben una quinta más alta de lo que realmente suena. La afinación se obtiene sólo con los labios. Consiste en un tubo de metal enrollado, de unos tres metro y medio, que empieza en un tudel y termina en un pabellón. Después de la trompeta es el instrumento con el registro más agudo de la familia viento-metal. Tiene cilindros rotativos (no pistones) que presentan el aspecto de llaves de bemol.
            Como se utilizaban para llamar a la jauría durante las cacerías, su sonido evoca la idea y el ambiente de caza.

Tuba:
           
La tuba es el miembro más joven, data de1830, de la sección viento-metal de la orquesta. Se construyen en diferentes tamaños y afinaciones. Las más utilizadas son la tuba tenor o “eufonium”, en Si bemol, y la tuba bajo, en Fa. Muchos instrumentistas utilizan la tuba doble, igual que la trompa doble y el trombón tenor-bajo, combinan dos afinaciones en el mismo instrumento.
            El tubo cónico de amplio diámetro y la boquilla, con vaciado tipo taza, le otorgan un sonido redondo y llano, el más grave de la familia viento-metal.
El  finale de la Sinfonía “Patética” de Chaikovsky subraya el pasaje solemne para tres trombones.



Saxofón


    El saxo o saxófono es un instrumento cónico, generalmente, hecho de latón que consta de una boquilla con una caña simple al igual que el clarinete, pertenece a la familia de instrumentos de viento-madera. El sonido se produce por la vibración del aire dentro del tubo, y se caracteriza porque la longitud del tubo determina el sonido básico y el resto de los sonidos se obtiene modificando la presión del aire mediante la posición de los labios y los dedos y por la acción de un sistema de agujeros o tubos complementarios. Existen distintos tipos: el soprano, el alto, el tenor, el barítono y el bajo. El soprano consta de un tubo recto con una boca un tanto acampanada. Los otros emplean un tubo de boca curvado y una campana respingada. El saxo se asocia comúnmente con la música popular, las big band y el jazz, hasta el punto que muchas personas atribuyen su popularidad únicamente al jazz, pero esto es totalmente falso en sus orígenes, pues a pesar del interés del público por el saxofón, pocos músicos profesionales del jazz lo tocaban antes de 1920. 

       Su creador era un fabricante belga de instrumentos musicales llamado Adolphe Sax, que  estaba buscando pulir las imperfecciones del clarinete y, en ese proceso, terminó creando el saxofón: un instrumento que tenía la fuerza de uno de metal y las cualidades de uno de madera. En los primeros años era el propio Sax quien ejecutaba el saxofón. En 1841, en la ciudad de Bruselas, tocó el saxofón bajo por primera vez ante público. En 1842 el joven fabricante llega a París con su saxofón embrionario, recibiendo una cálida acogida de parte de importantes compositores. Tras constantes trabajos el instrumento fue patentado en París, el 28 de junio de 1846. 

      En 1844 Héctor Berlioz compuso la primera obra conocida para saxofón: el sexteto Canto Sagrado, estrenada el 3 de febrero del mismo año en la sala Hertz, bajo la dirección del propio Berlioz y con Adolphe Sax interpretando la parte de saxofón.

    El entusiasmo por el nuevo instrumento fue tal que las bandas militares acogieron al saxofón desde 1845 y el ejército francés lo adoptó oficialmente, lo que contribuyó a que se extendiera por otros países. Durante la 1ª Guerra Mundial se generalizó su popularidad y se convirtió en unos de los instrumentos solistas más importantes.




 Clarinete
       
       
Este instrumento de viento se construye en madera, y su origen data del siglo XVII; se cree que fue el alemán Denner, de Niiremberg, quién inventó, como un perfeccionamiento del antiguo caramillo, a finales de aquel siglo. A mediados del XVIII comienza a ocupar un puesto importante en la orquesta. Mozart es el primer compositor que emplea el clarinete -con posibilidades y condiciones bien definidas ya- aprovechando sus muchos recursos.

     Modificaciones y perfeccionamientos sucesivos han dado a este instrumento una gran variedad de matiz y de expresión. El contraste, la delicadeza, la intensidad, son admirablemente dichos por el clarinete, pieza indispensable en orquestas, bandas y todo tipo de agrupaciones líricas. (En las bandas ocupa el puesto que los violines en la orquesta). Mozart escribió especialmente par él. Berlioz dijo que era "la voz del dolor heroico", y a través de él expresó el sufrimiento de Andrómaca ante la muerte de Héctor, en La caída de Troya. Beethoven lo utilizó mucho. Weber sentía hacia él una profunda predilección. Los maestros rusos le confiaron el sentido colorista de sus obras. Wagner empleó también reiteradamente el clarinete. El mecanismo actual de éste -al que se ha llegado tras mejoras y evoluciones sucesivas- es mucho más complicado que el de la flauta y el oboe. Su técnica continuamente mejorada permite hoy al clarinete una variedad y calidad de sonidos de extraordinaria intensidad emotiva. Delicadeza y contraste, líneas melódicas rígidas, ágiles escalas cromáticas, trinos, arpegios, finos alardes líricos: todo ese encantador virtuosismo de la expresión musical es espléndidamente logrado por el clarinete en su primoroso juego de sonidos y matices.

     La perfección hoy alcanzada por este instrumento permite lograr con él adaptaciones magníficas para las bandas civiles o militares, en las que desempeña el papel de los violines. Se construye generalmente, para estos conjuntos, en cobre. El repertorio de tales agrupaciones, antes limitado, ha podido ser ampliado extraordinariamente merced a la calidad técnica y artística de los clarinetes actuales. El grado de perfección alcanzado por este instrumento ha hecho posible la extensión y la difusión de grandes páginas musicales en auditorios a los que antes no llegaban.



Instrumentos de cuerda:
Tiorba:
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También llamada chitarrone, es un instrumento de cuerda pulsada, de la familia del laúd, que surgió en Italia a finales del siglo XVI y se convirtió en un apreciado instrumento de acompañamiento para los cantantes, porque sus cuerdas graves sin trastes, llamados bordones, le proporcionaban más resonancia y volumen que las del laúd.  Tiene un clavijero en el diapasón y otro en el mástil y, por lo general, catorce cuerdas. Tuvo su apogeo en el Barroco, cuando los compositores crearon música específica para la tiorba, que cuenta con un nutrido repertorio.

Laúd:
           

El laúd, descendiente del oud árabe y relacionado con la cobza rumana y la mandolina, entró en la Europa medieval procedente de la cultura árabe, y alcanzó su forma clásica en hacia el año 1500. Es ligero, con el cuerpo en forma de pera y, por lo general, seis cuerdas y un mástil con siete o más trastes.


Viola:
           
Hay tres tipos de viola: Tiple, Tenor (viola de braccio) y Bajo (viola de gamba). La viola es casi idéntica al violín en cuanto a forma de sostenerla y tesitura, pero la caja de resonancia es una  séptima parte más grande y le proporciona un timbre más profundo. Las cuatro cuerdas son más largas y gruesas que las del violín y se afinan una quinta más baja con respecto a él. Muchas veces se emplea como simple relleno armónico, pocos compositores la emplean como solista aunque hay excepciones: Berlioz le otorga el papel principal en Haroldo en Italia.



Viola de gamba:
Es uno de los instrumentos de cuerda frotada que surgieron en el Renacimiento y fueron muy apreciados durante el Barroco. Igual que el resto de los instrumentos de cuerda, se puede tocar con los dedos. Consta de seis cuerdas de tripa que le confieren un timbre más suave que las de acero, y se afina por cuartas. Por lo general se tocaba en pequeños grupos de intérpretes <<los consorts de gamba>> muy frecuentados en el Barroco.

Violín:                    

           
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Instrumento clásico por excelencia, surgió en Italia a principios del s. XVI. Su origen es incierto pero parece proceder del rabab árabe, que más tarde, al entrar en Europa, derivó en el rabel de tres cuerdas y con forma de pera, y en la fídula o vielle, de cinco cuerdas y con forma de ocho estilizado. Tiene cuatro cuerdas, afinadas en Sol, Re, La y Mi, y su registro o tesitura supera las cuatro octavas. Su timbre es melódico y lírico. Es un instrumento clave en la orquesta y el más numeroso de ella, el más brillante y virtuoso de todos por la amplia riqueza de timbres. Con la voz humana comparte la facultad de hacer variar al infinito la altura de los sonidos y de prolongarlos indefinidamente. Su construcción es decisiva para la obtención de un buen sonido. Se dice que el primer violín fue construido por el lutier italiano Gaspero da Salò (1540-1609). El instrumento se modificó y perfeccionó en manos de los lutieres italianos, de los cuales los más famosos son los componentes de las familias Amati, Guarneri y Stradivari.
            El violín barroco difiere ligeramente de los actuales. Su mástil es más corto y proyectado en paralelo a la caja de resonancia, en lugar de en ángulo hacia atrás.
Ello implica que las cuerdas de tripa, no de metal, se templan a menor tensión, lo que se corresponde con un timbre más suave y una afinación más baja. La barra armónica y el alma, encargadas de transmitir las vibraciones, suelen ser menos macizas. Los arcos, convexos y no cóncavos, son elementos claves para la calidad del sonido y de la interpretación. Estas características permiten una interpretación con matices delicados en los movimientos lentos, y claros y articulados en los movimientos rápidos. La evolución del violín, a partir de finales del siglo XVIII, se debe a la necesidad de obtener mayor potencia sonora para unas salas de concierto y unos auditorios cada vez más grandes.
            Vivaldi, Albinoni, Paganini, Bach y otros explotaron estas cualidades en sus obras para violín solo.

  

Violonchelo:
El violonchelo surgió a partir del violín bajo de tres cuerdas del siglo XVI, suena una octava más bajo que aquél y su función suele completar las partes intermedias de la armonía dentro de la sección de cuerdas de la orquesta. Forma parte de muchas agrupaciones de música de cámara. Se afina en quintas, una octava por debajo de la viola. Tiene el registro dinámico  más amplio de todos los instrumentos de cuerda, abarca casi cuatro octavas. Las notas más graves se escriben en clave de Fa; las más agudas en clave de Do e incluso en clave de Sol. Es el barítono del cuarteto de cuerdas y sustituyó a la viola de gamba por su hermoso sonido y sus grandes posibilidades técnicas.
Boccherini compuso doce admirables conciertos para violonchelo.

 


Contrabajo:
           
       Es el instrumento de cuerda frotada más grande de la familia y el de registro más grave de la orquesta sinfónica moderna. En cuanto a su forma, es menos abombado que el violín y el violonchelo, y sus hombros caen más para facilitar el abrazo del instrumentista al tocarlo. Normalmente tiene cuatro cuerdas afinadas por cuartas en clave de Fa, pero a veces se le añade una quinta para llegar hasta un Do grave, así el registro queda exactamente una octava por debajo del violonchelo. Pese al tamaño de su caja sonora, su bajo registro le impide proyectar un sonido demasiado potente, por lo que en la orquesta se suelen incluir entre cuatro y ocho unidades para reforzar el efecto. Suele ser el “bajo” del cuarteto de cuerda.

Arpa:
           
El arpa es un instrumento de cuerda pulsada, usado por muchas culturas y uno de los más antiguos que se conocen. Se data en el año 3000 (a.C.).
            El arpa de concierto, evolucionada desde la antigüedad a partir de modelos europeos, mide 1,8 m. de altura y tiene 46 ó 47 cuerdas que se pulsan para obtener el sonido con un registro de seis octavas y media. Los pedales de la base permiten cambiar la tonalidad y la afinación, ampliando el registro.
            El expresivo Impromptu, Op.86, de Fauré incluye el arpa.

  

Guitarra:
           
La guitarra, instrumento de cuerda pulsada asociado con la música popular, no es un integrante habitual en la orquesta, aunque basta con mencionar los nombres de Joaquín Rodrigo o de Andrés Segovia para darle un espacio en ella y en el mundo de la música.
El origen de la guitarra, etimológicamente, desciende del vocablo árabe quitar y éste del griego kithara. Innumerables han sido las variaciones de su nombre y de su forma a través de los tiempos. Los latinos la designaban como cítara hispánica, o también como sistro. En la época medieval, la vihuela, parecida al laúd, ambos procedentes del l’oud árabe, tras un largo proceso evolutivo dio como resultado la guitarra clásica española que hoy conocemos.
La guitarra se construye con maderas escogidas de muy diversos árboles: cedro del Líbano o de Canadá, palisandro de la India, ébano, abeto, ciprés o pino. Según los criterios musicales de sonoridad, sea guitarra clásica o flamenca, o criterios estéticos, se utilizan una u otra madera. Básicamente, la guitarra está compuesta por la caja de resonancia, el mástil, el puente, el diapasón, los trastes, las cuerdas y el clavijero. De las seis cuerdas de las que consta, las tres más finas son de tripa - actualmente de nylon – y las tres más gruesas de entorchado, a las que se les denomina bordones. El sonido real resulta una octava más baja de lo que está escrito en clave de Sol. La extensión de su gama es de tres octavas y media.
Algunos guitarristas célebres:
Fernando Sor, Andrés Segovia, Narciso Yepes, John Williams,
Julian Bream, Aniello Desiderio, Pepe Romero,…
Academia de Bellas Artes Santa Cecilia

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