sábado, 21 de julio de 2018

CANTE FLAMENCO. Capítulo XI.(3) Cantes de Levante


  o        Cantes de Levante:
También llamados “Cantes de las minas”  porque su eje se traza alrededor de las minas de Almería, La Unión (Murcia) y Linares (Jaén). El origen de estos cantes hay que buscarlo en el fandango almeriense y en el folklore regional, desarrollándose a lo largo del siglo XIX, como resultado de la migración de andaluces a las zonas mineras de Cartagena y de Linares. Son coplas de cuatro o cinco versos octosílabos, de los que se repite el primero o el segundo. Sus letras describen las vicisitudes de las faenas mineras.
-                   Tarantas y Tarantos de Almería:
Según el Vocabulario Andaluz de Alcalá Venceslada, el término taranta designa una canción popular de Almería, mientras que taranto, dice el mismo autor:
<<los que desmontan la dehesa todos son tarantos>>
La Taranta de Almería es un cante de tercios cortos, libérrimo de compás, procedente del fandango de Almería, que admite todas las aportaciones personales de expresión. Son cantes lastimeros y fatigosos, exponentes del duro trabajo minero.
Bernardo “el de los Lobitos” y “El Niño de Almadén” son los primeros cantaores de este palo, allá por década de los años treinta del siglo XX, que conservando la pureza de sus raíces y su armónica musicalidad, hicieron de la taranta un cante que, Antonio Chacón lo popularizó y lo elevó a la categoría de cante flamenco.
El Taranto está considerado como una variante de la taranta, pero más acompasada. Una suerte de tiento minero de aire binario, de temática ajena a la mina. Es un cante sobrio que se canta en fragmentos de cuatro compases cada uno. La melodía más habitual del taranto recuerda mucho a la del fandango de Lucena y no se descarta que su procedencia fuese de esa comarca cordobesa.
Ricardo Molina dice:
<<el fandango de Almería marca el mínimo del flamenco y el máximo del folklóre. Está más cerca de la jota y de la seguidilla manchega que de la soleá o de la siguiriya. Su razón no es otra que acompañar al baile>>.
    Taranta:                https://www.youtube.com
    Taranto:                https://www.youtube.com


-                   Mineras de la Unión:
Las Mineras  no son sino una modalidad poco definida de la taranta. Ni siquiera las letras de sus coplas son elemento diferenciador, porque tanto unas como otras cantan temas mineros. Su aparición, a mediados del siglo XIX, como derivación de los fandangos locales de la sierra minera de La Unión, se debe a su creador el alicantino Antonio Grau Mora, conocido como el “Rojo el Alpargatero” por su pelo y su oficio.
Es un estilo genuino de la Sierra de La Unión que Esteban Bernal describe así:
<<La minera clásica tiene una elevación en el tercio central que le imprime un gran valor y, al mismo tiempo, rompe la monotonía que pudiera haber en los demás tercios. Respecto al último de éstos, al terminar de vocalizar las palabras finales de las estrofas, suele hacerse, por la mayoría de los cantaores, una pausa para aspirar, siendo lo verdaderamente bonito, difícil y meritorio hacerlo seguido de un tirón, lográndose de este modo mineras de auténtica antología>>.
Mineras:                                
-                   Cartageneras:
 La Cartagenera es un fandango local de Cartagena, derivado del folklore comarcal, como la murciana  y la taranta. Es probable que la afluencia de andaluces a la zona minera de La Unión propiciara la adaptación del canto popular en el cante flamenco que hoy conocemos como tal.
La cartagenera es el más bello cante levantino aunque no llegue a tener la variedad y riqueza de la malagueña ni la popularidad de la taranta.
El auge de la cartagenera  coincidió en el tiempo con el de la malagueña, el motivo no fue otro que la gran personalidad y popularidad de su intérprete, Antonio Chacón, haciendo surgir un grupo de cantaores que le siguieron, entre ellos Cayetano Muriel “Niño de Cabra”  y Manuel Centeno.
Cartageneras:                                 

·                    Fandangos personales, naturales o artísticos
A partir del fandango popular de la provincia de Huelva y engrandeciéndolo con ornamentos exclusivos de los cantes flamencos puros, como la soleá, surge en la década de los años veinte del pasado siglo, un tipo de fandango, cada uno con el sello y características personales del cantaor que lo interpreta. La rítmica habitual se abandona para interpretarse libremente, sin un compás externo determinado, de forma más o menos artística según el gusto del intérprete.
Para distinguir un fandango natural de uno local o comarcal, lo mejor es atender a la rítmica. Fue el guitarrista Niño Ricardo, quien impuso para el acompañamiento de los fandanguillos un nuevo sistema, renunciando al rasgueado habitual del toque abandolao y acercándolo más al de soleá. De este modo todas las partes de guitarra -introducción, variaciones o falsetas-, se apoyan en la rítmica de la soleá. En los cantables, con frecuencia se opta por un sistema libre de ritmo a fin de permitir al cantaor la libre expresión sin trabas rítmicas que le obliguen a una cadencia. El guitarrista se limita a responder al cantaor con los acordes referentes a la tonalidad que éste vaya apuntando.
Ricardo Molina diferencia cuatro grupos de fandangos personales:
o        Fandangos emparentados con los cantes de Huelva
o        Fandangos influidos por los cantes de Málaga
o        Fandangos relacionados con las granaínas
o        Fandangos tributarios de la soleá: de Jerez.

o        Fandangos emparentados con los cantes de Huelva:
-                   Fandango de Manuel Torre:          
       Ignacio Pantojo Vázquez
Socio colaborador de la Academia

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