miércoles, 25 de julio de 2018

ENCUENTROS EN LA ACADEMIA (355)


La Mancha de Cervantes


La Mancha es una región situada en el centro de la Península Ibérica siendo una de las regiones naturales más extensas. El origen del topónimo es desconocido, aunque varios autores afirman su procedencia árabe. La publicación de las dos novelas de Cervantes sobre Don Quijote en 1605 y 1615, ha dado fama mundial a este territorio. Cervantes la eligió como escenario a los sucesos vividos por Don Alonso Quijano y su inseparable escudero Sancho Panza.

La Mancha imprime sentimientos sublimes que permite a quienes la visitan “llevar la voz de la paz y del corazón a todas las gentes de cualquier procedencia”. Su horizonte repleto de trigales y de viñedos y olivares ofrece a los ojos observadores una fuerte claridad llena de colorido. Sin embargo algunos la califican como “llanura aburrida”, “desesperante”, región polvorienta, triste y solitaria”, “fea, sin variedad de paisaje”… posiblemente estas formas de ver la Mancha se debe a personas poco leídas y escasas conocedoras de la obra del Ingenioso Don Quijote de la Mancha.



Cervantes la escogió, no porque producía estadios de locura, como puede parecer, sino por el sosiego y la tranquilidad que transmite. Sus primeras palabras “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”y aquellas otras que ponen fin a su inmortal obra: “Este fin tuvo el Ingenioso Hidalgo de la Mancha cuyo lugar no quiso poner CideHameteBenengelipor dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijárselo, al igual que contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero”, consiguieron que junto a estas intencionadas omisiones de nombres de lugares alcanzara plenamente su propósito. Sin embargo, más de cuatrocientos años después los pueblos de la Mancha fomentan, utilizando todos los recursos disponibles para ello, el deseo de dar a conocer las tierras y lugares de Don Quijote.


Dentro de la zona manchega hay muchos pueblos que Cervantes no cita; pero a los que alude constantemente sin mencionarlos: “En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como Don Quijote los vio dijo a su escudero: “La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertásemos a desear; pues ves allí amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla… Mire vuestra merced, respondió Sancho, que aquellos que allí se parecen, no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino…”. Es una clara alusión a Campo de Criptana. 

Alcázar de San Juan, es otro de los lugares que Cervantes omite mencionar en su obra, a pesar de las muchas razones existentes para que lo hubiera tenido bien presente en su memoria, ya que no era posible hablar de la Mancha o de la Orden Santísima de San Juan y silenciar el pueblo más importante de estas dos Instituciones, de las que en una fue cabeza de Partido y en la otra cabecera del Gran Priorato, a lo que contribuyeron de una manera definitiva Frey Arias Gutiérrez Quijada y Sancho IV. La cueva de Montesinos tan citada en el nacimiento del río Guardiana, con sus lagunas, “las siete-dice- son de los Reyes de España y las dos sobrinas, de los Caballeros de una Orden Santísima que llaman San Juan”, se encuentra situada en el término de esta villa cuya jurisdicción y territorio tuvo que atravesar para hablar de ellas.

El paisaje manchego le ofrece al visitante un cambiante dibujo en las cuatro estaciones del año, pasando por lo pintoresco, lo bello y lo agradable de sus gentes. Es una opción muy recomendada para conocer. El Patronato de Turismo de Castilla-La Mancha propone un recorrido por una serie de itinerarios de la ruta del Quijote y combinarlo con un variado mapa de paisajes ricos en ecosistemas protegidos será una experiencia que permanecerá siempre en el recuerdo.
Antonio Leal Giménez
Académico de Santa Cecilia

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