domingo, 23 de septiembre de 2018

Otoño


        Despedimos el verano con mucho calor, y nos anuncian que este otoño será más caluroso de lo habitual. Paciencia, pronto llegarán los días más frescos, las hojas verdes de los árboles, se están volviendo amarillentas y marrones y se caen por el levante que, en estos días, está soplando suavemente.


      Hoy, a las 3h 54m, ha regresado la estación otoñal, supone la época del año en la que la longitud de las horas de luz se acorta más rápidamente. La palabra “equinoccio” proviene del latín “aequinoctium”, que significa “noche igual”, ya que hace referencia al momento en el que el día y la noche tienen la misma duración de horas.

        A partir de mañana lunes, cada día amanecerá un minuto más tarde y el Sol se pondrá por el horizonte también un minuto antes, por lo que disfrutaremos de poco más de dos  minutos menos de Sol cada día.

      

OTOÑO
Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.


Poema perteneciente al libro
"Sonetos espirituales" de
Juan Ramón Jiménez



Luz de otoño

    Ayer fue la primera tarde con luz de otoño.
Consuela esta extraña insistencia del tiempo. Saber que no todo
cambia definitivamente, que hay cosas que estaban en la época dorada de la infancia y aún persisten es como llevarte los libros más queridos y tu sillón de siempre a una casa en alquiler.

Cuando me he levantado esta mañana, al oír el silencio nuevo del aire fresco, sentí lo mismo que si hubiera sorprendido entre las páginas de un libro una foto de la infancia.

Inmaculada Moreno
Académica de Santa Cecilia


OTOÑO EN UNA UMBRÍA DEL CARVAYAL

Aquí el color se agrupa y aventura,
aunque el sol del otoño, temeroso,
raudo abandone tu recinto umbroso,
cobarde ante tu espada fría y dura.

Después de verte uncido a la blancura,
de soñado glaciar o mar undoso,
arderá tu cerezo en un glorioso
amaranto modisto en donosura.

Este rodal en oro, sangre y siena,
milagroso ataurique, de silente
inocencia y de niebla nazarena,

con sus fulgores primorosos llena
mis ojos y mis manos y me frente,
diluidos en tu gracia adolescente.

Soneto del poemario
“Huésped conmigo” de
Eugenio Martínez Orejas


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