sábado, 13 de octubre de 2018

LECCIÓN INAUGURAL DEL CURSO 2018-2019.

LA IMPORTANCIA DEL DIBUJO EN LA PRENSA DEL SIGLO XX


Para establecer la importancia del grafismo en la prensa a principios del siglo XX. En la obra de Rodríguez Aguilar La Pintura Sevillana (1900-1936), se dice lo siguiente:

Teniendo en cuenta el tratamiento que se hace de la información artística en la prensa del momento, cabe hablar de crónicas o de críticas artísticas. Las primeras se refieren a la explicación o relación de los hechos sin que se emitan opiniones o conclusiones personales, ya que son elaboradas sin firma desde la redacción de los periódicos, aunque todos ellos ostentaban tendencias políticas o religiosas muy determinadas. En cuanto a las críticas artísticas, estas partieron de las plumas de los más prestigiosos ilustradores nacionales del momento.

A principio de siglo, tanto las fotografías, como las ilustraciones en forma de dibujos fueron muy ocasionales en la prensa sevillana. Realmente, fue a partir de 1920 cuando de forma seriada aparecieron asiduas colaboraciones de los dibujantes en los principales periódicos sevillanos: ilustraciones para artículos literarios o para crónicas taurinas y deportivas, retratos-caricaturas, historietas cómicas, etc.

En cuanto a las reproducciones fotográficas de obras o acontecimientos artísticos; estas, aunque presentes en la prensa sevillana desde finales del XIX, no fueron comunes en los periódicos diarios hasta mediados del XX. (Rodríguez Aguilar, 2000)


Tomando en consideración dicho contexto, es necesario señalar que la labor como dibujante de Vicente Flores Navarro se inició a finales de los años veinte del siglo pasado, en unos momentos en que la fotografía iniciaba su batalla frente al dibujo en la información gráfica y, aunque en la parte bibliográfica se ha tratado de diferenciar entre el dibujo y la fotografía, parece necesario volver al tema y puntualizar los siguientes detalles:
El momento que se plasma realmente en el dibujo no ha existido, pues se construye acumulando distintos instantes, que se representan en un constante ir y venir de la mirada; así el dibujo no se refiere a un instante sino a una experiencia constructiva: “Un dibujo contiene el tiempo transcurrido al hacerse y esto significa que posee su propio tiempo, independientemente del tiempo vital que describe”. La fotografía, en cambio,lo capta casi instantáneamente, por lo general a una velocidad que el ojo humano no puede percibir; el único tiempo contenido en una fotografía es el instante aislado de lo que muestra.

El tiempo que existe en un dibujo no es uniforme. El artista concede más tiempo a lo que considera más importante. En una fotografía el tiempo es uniforme: cada parte de la imagen es sometida a un proceso químico uniforme; en el revelado, todas las partes son iguales. (Díaz Padilla, 2007).
Actualmente se reconoce el carácter informativo de la fotografía y hay que asumir que ningún dibujante o pintor es capaz de registrar instantáneamente un acontecimiento en el momento en que se produce. Lo más probable es que el artista agregue algunos detalles que no pudo registrar en el momento del suceso, tomándolos de su memoria y, hasta es posible, que desvirtúe lo acaecido. La operación del dibujo exige una cierta división entre lo significante y lo insignificante; el dibujo no reproduce todo. En la fotografía, por el contrario, elegido el tema, el marco y el ángulo no se puede intervenir; por ello, la denotación del dibujo es menos pura que la denotación fotográfica. La fotografía congela el momento y el movimiento y percibe cosas que para el dibujante resultan imposibles. (Abreu Sojo, 1998).

Así pues, dibujar, en principio, es dar forma gráfica a algo marcando las líneas de su figura sobre una superficie. Tal idea ha evolucionado a lo largo del tiempo y según la
investigadora Carmen Bermúdez:
El dibujo sigue siendo un medio necesario para el aprendizaje y para el desarrollo progresivo y estudio de una obra que puede hacerse en otro medio. Es un sistema de análisis de las formas para entenderlas, de ahí su inigualable poder educativo aunque también es un lenguaje que debe albergar además del análisis, la emoción y la expresión en un entorno íntimo y directo. Pero además de este hecho, hay otro característico de nuestro tiempo: el dibujo se ha independizado y ha adquirido mayoría de edad como obra de arte en sí misma, sin necesidad de vincularse a una obra final en materiales más nobles como son, tradicionalmente el “cuadro” o la escultura.

Dentro de esa autonomía algo hace especial al dibujo: es el nivel más íntimo y directo de la producción del artista. Producto genuino de la búsqueda, de los ensayos y tanteos, contiene una carga enorme de energía y de subjetividad, pues en él se imprimen las dudas y errores, las amarguras y felicidades del proceso de crear.

Más adelante especifica: Otro rasgo propio del dibujo contemporáneo es la superación de la tradicional dicotomía entre Dibujo y Color que ha recorrido toda la teoría artística y la práctica de muchos creadores desde que se formulara en las páginas de los tratados, que identificaban el dibujo con la forma y la razón, y el color con la emoción y la sensación. En el umbral del siglo XX, Cézanne anticipó este proceso consumando la unión de dibujo y color; algo que estaba implícito en Delacroix. A partir de entonces muchos artistas dibujan con el color transfiriendo al material pictórico la agilidad del trazado gráfico. (Bermúdez Sanchís). 

El dibujo periodístico se ha utilizado normalmente como ilustración de un texto con intenciones documentales o interpretativas y puede ser elaborado en el escenario de los hechos o a partir de la lectura de un trabajo periodístico. Antes del advenimiento de la fotografía el mundo de la prensa y durante algún tiempo en coexistencia con ella, el dibujo informaba por sí mismo o con el apoyo de un título o leyenda.

Por tanto, el dibujo vive una doble condición, de un lado es un medio creativo para la ejecución final de otras obras y, al mismo tiempo, puede o debe ser considerado como un arte independiente y que, al igual que la pintura, recibió el influjo de los movimientos artísticos de la época.

El dibujo utilizado en prensa suele formar parte de una información completa, pues suele incluirse como algo que complementa la descripción de una información y puede tener carácter ilustrativo, humorístico e, incluso, publicitario. Con tales criterios y junto a la caricatura ya se utilizó en el siglo XVII, aunque su expansión se corresponde con los finales del XIX. 

Tomado de la Lección Inaugural curso 2018-2019, dictada por el académico de Santa Cecilia, profesor Dr. D. Vicente Flores Luque.


GALERÍA DE IMÁGENES
Pulsar la imagen para ampliar

Uno de los dibujantes más representativos fue, VICENTE FLORES NAVARRO.

Excepcional dibujante de viñetas, humorista gráfico, pintor de cerámica, óleos costumbristas y taurinos (Sevilla, 1.911 – Sevilla, 1.990).

Colaboró con periódicos locales como “La Unión” y en revistas como “Sevilla”, “Sevilla en Fiestas”, “Triana” o “El Adalid Seráfico”. En 1.932 ingresó en el diario “ABC” de Sevilla como colaborador artístico para sustituir a Andrés Martínez de León, que se había marchado al “ABC” de Madrid. Aquí trabaja como ilustrador de artículos y humorista gráfico, realizando caricaturas de personajes de cine y teatro, y comenta partidos de fútbol y corridas de toros.

Trabajó en “ABC” unos 50 años y, según unos estudios efectuados, se estima que realizó unos 10.000 dibujos. Se trataba de un dibujante excepcional. Desde su entrada en “ABC” también colaboró con la “Hoja del Lunes”, publicación de la Asociación de la Prensa Sevillana.

Como pintor cultivó el género costumbrista, pintando al óleo, principalmente, asuntos relacionados con los toros, el Rocío y el olivar. Gran parte de su obra, realizada al óleo, está en América; la relacionada con la tauromaquia en países como México, Venezuela y Colombia, y la del olivar en Estados Unidos.

EN ESTE VÍDEO PODRÁN VER PARTE DE SU OBRA

No hay comentarios:

Publicar un comentario